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12 de febrero del 2012 | 25 °C
La huelga nativa de la Amazonía se convirtió en el eje de la discusión. Tildan de traidor a Miguel Palacín por no llamar al levantamiento popular
Por Alfredo Alí A., Unidad de Investigación
La Cuarta Cumbre Continental de Pueblos y Nacionalidades Indígenas del Abya Yala terminó a capazos en el coliseo de la Universidad Nacional del Altiplano, con el presidente de ese foro y de la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas, Miguel Palacín, poniendo pies en polvorosa en medio de hostiles gritos de “¡traidor!, ¡traidor!”.
Palacín, que desde el inicio del mencionado encuentro, el viernes 29 de mayo, mostraba una amplia sonrisa, de pronto tuvo que fruncir el ceño. Hasta el sombrero que tan bien lucía se le cayó hacia un costado ante la desaforada gritería de un grupo de indígenas que le exigía llamar a un “levantamiento popular” y no al paro general.
Y es que cuando el asunto iba para más, Palacín no tuvo mejor idea que dar por concluida la ceremonia y retirarse rodeado por sus incondicionales.
Sin embargo, el ambiente ya se había caldeado el último domingo con la llegada del presidente de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep), Alberto Pizango, que, si se quiere, encarnaba la posición mayoritaria en esa cumbre: la defensa de la tierra y sus recursos naturales.
Así, la mesa estaba servida para los radicales y la huelga amazónica pasó a ser el eje central. Entonces la figura de Pizango rebasó el protagonismo de Palacín y sobrepasó el figuretismo de Mario Palacios, secretario general de la Confederación Nacional de Comunidades Afectadas por la Minería (Conacami).
En algún momento, Pizango, luego de su discurso de saludo, pretendió irse, pero Palacín, con movimiento de mano, logró convencerlo para que continuase en la mesa. Al costado de ambos estaban Humberto Cholango, presidente de la Confederación Kichwa del Ecuador, e Isaac Ávalos, del Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu, de Bolivia. Entonces Pizango, luego de la lectura de las conclusiones de cada mesa de trabajo, se despachó con un encendido discurso que atizó las pasiones de algunos radicales.
Entre otras cosas dijo que las etnias amazónicas en huelga no darán ni un paso atrás, que el Gobierno había hecho mal en declarar el estado de emergencia en los departamentos selváticos, pues había exacerbado los ánimos de sus hermanos, y que, si las circunstancias lo exigían, los amazónicos preferían morir antes que claudicar.
Melchor Lima Hancco, secretario general de la Confederación Campesina del Perú (CCP), organización influenciada por partidos de tendencia maoísta, llegó hasta la mesa para demandar la toma de embajadas en apoyo de la huelga amazónica. Automáticamente, este fue abucheado por un sector de los asambleístas, debido a lo cual tuvo que retirarse casi a hurtadillas a un costado del tabladillo. Le preguntamos si la CCP seguía bajo la influencia de Vanguardia Revolucionaria (VR), a lo que este respondió que ya no. Dijo que algunos de sus dirigentes ahora tienen cercanía con los comités mariateguistas, pero que él ya no pertenece a la VR.
En todo caso, el rechazo encajaba perfectamente con una de las conclusiones más interesantes de esta cumbre: que los integrantes de los pueblos y nacionalidades indígenas no tengan militancia partidaria, pues de otra manera los objetivos de este conglomerado podrían verse enajenados.
“Evo Morales llamó en cumbre de Puno a luchar por la independencia”: http://www.elcomercio.com.pe/noticia/293626/evo-morales-llama-puno-luchar-independencia