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27 de mayo del 2012 | 18 °C
Julia Camacho utiliza los pasamanos del vehículo como colgadores de ropa y se ilumina por las noches con la luz que le proporciona un poste de alumbrado público
A dos años del terremoto de 7,9 grados Richter que destruyó la ciudad de Pisco (Ica), la señora Julia Camacho damnificada por el sismo, vive en un ómnibus abandonado, donde ha improvisado su cama, su comedor y su colgador de ropas, iluminándose por las noches con el poste de luz ubicado al costado del vehículo.
En declaraciones al programa “Reporte Semanal”, la ciudadana se quejó entre lágrimas por la nula ayuda que le han brindado las autoridades. “Han pasado dos años y estamos viviendo peor que antes. Días después del terremoto recibimos ayuda pero ahora nos han abandonado”, indicó.
Según el informe periodístico, la señora Camacho fue beneficiada con un módulo de vivienda pero tuvo que entregárselo a su hija que quedó viuda y sin casa tras el terremoto. Aseguró además que no se le otorgó el bono del Banco de Materiales para levantar nuevamente su casa.
De acuerdo con el reporte, este programa de asistencia solo ayudó a quienes eran propietarios de la vivienda sin tener en cuenta que antes del terremoto en las casas habitaban más de una familia y que hoy no pueden vivir todos en los módulos de vivienda por falta de espacio.
Esta situación ha obligado a quienes se quedaron sin vivienda a habitar en invasiones.