20 de abril del 2014 17 °C

Conozca Huacas de Moche, un museo de vanguardia dedicado a la Huaca de la Luna en Trujillo

Recientemente inaugurado, ofrece un nuevo concepto de exposición que lo convierte en un dinámico espacio de aprendizaje sobre la base de las investigaciones arqueológicas realizadas en la impactante huaca

Por Tatiana Palla

Un nuevo concepto de museo ha comenzado a gestarse en el Perú. Inaugurado a fines de junio pasado con una inversión de 11 millones de soles, Huacas de Moche se ha convertido en pocas semanas en un gran ejemplo de cómo un museo puede ser eficiente para educar sin dejar de ser atractivo y dinámico. Los problemas que tenemos para recordar el contenido de otros museos locales es la mayor prueba de que, a pesar de las buenas intenciones, se necesita más que una excelente colección de piezas para llegar a transmitir una historia al visitante. El gran logro del Huacas de Moche radica justamente en eso: lograr que la visita no sea una exposición apabullante de cientos de datos y objetos imposibles de recordar a la salida del museo, sino más bien una experiencia que entretenga e impacte y, a partir de ello, logre educar.

La Huaca de la Luna en Trujillo es el destino final del museo recientemente estrenado en el mismo complejo donde se encuentran estos restos arqueológicos, seguramente los que dan más pistas sobre la cultura Moche (siglos 100 a 800 d.C.).

Piezas seleccionadas
“No era nuestra idea que al salir del museo los visitantes pensaran que en media hora se les había tratado de meter toda la historia moche en la cabeza. Nuestra idea es que el museo se sintiera como un espacio abarcable, bacán”, dice Ulla Holmquist, museóloga que intervino en la creación de Huacas de Moche. “Dentro de la industria cultural estamos compitiendo con el cine o el teatro; un museo tiene que darte el mismo tipo de satisfacciones”. Así, la cantidad de objetos expuestos, alrededor de 250, bordea tan solo la décima parte de las piezas que se han ido rescatando en el área a lo largo de 19 años de trabajo.

Si la reducción de elementos en exposición es ya un avance teniendo en cuenta que lo tradicional en los museos arqueológicos era la acumulación de la mayor cantidad posible de objetos, la manera en la que estos han sido agrupados también marca una nueva tendencia. “En los museos generalmente se presentan las obras según los materiales: todas las cerámicas por acá, todos los oros por allá. Las piezas están disociadas de su uso o contexto”, explica Juan Carlos Burga, también museólogo, que señala que en Huacas de Moche se ha utilizado otro criterio de agrupación: el tema o uso.

Por eso, se han hecho vitrinas temáticas según aspectos comúnmente representados en los objetos moches, por ejemplo, la caza del venado, la importancia de la serpiente, los combates, la vida de los orfebres, etc. Agrupando así objetos de diversos tipos, se ayuda a ilustrar mejor un mismo tema.

Diseño de museo
Con las investigaciones que se han realizado en la costa norte, queda claro que los mochicas fueron especialmente virtuosos para usar las imágenes –en frisos, en ceramios, en objetos metálicos– como una herramienta para trascender su mundo. Por ello, resulta natural, casi una continuación de estilo, que el diseño tuviera un rol importante en la propuesta de Huacas de Moche. Por lo general, los museos tratan de hacer que el ambiente que cobija una colección sea lo más neutro posible. “Existe aún el temor de que los objetos expuestos pierdan importancia frente al diseño o el trabajo audiovisual.

Aquí es al revés, se busca que la gente se acerque a la colección mediante el diseño”, sostiene Xabier Díaz de Cerio, director de Fábrica de Ideas, la empresa de comunicaciones que fue contactada para desarrollar el concepto gráfico del museo. Tras un arduo trabajo de campo reconociendo las diferentes imágenes presentes en la Huaca de la Luna y en diversos cerámicos moches, Díaz desarrolló las ya mencionadas vitrinas temáticas, que aprovechan los diseños de las propias cerámicas recreándolos en los fondos de las vitrinas y utilizándolos como guías para agrupar diversos objetos en un solo espacio.

“Hemos puesto especial atención a la forma en la que la información se expone a los visitantes, no usamos tecnicismos ni palabras difíciles, sino un lenguaje correcto pero sencillo. En vez de estar concentrando los textos, estos se han desestructurado y se han convertido en pequeños párrafos al lado de sus objetos”, comenta Díaz de Cerio sobre la presentación de la información.

Pequeños párrafos en castellano e inglés con las ideas claves resaltadas en color saltean las vitrinas, e información especializada para interesados en el tema, como la procedencia de cada uno de los objetos expuestos, se encuentran en la parte inferior de cada armazón, ayudando así a que cada visitante lea la cantidad de texto que considere necesaria para cada estación del museo. “Lo de las palabras resaltadas mantiene la misma idea de una revista en la que los lectores escanean información”, comenta Roger Hiyane, también diseñador de Fábrica de Ideas.

Huaca viva
Uno de los elementos que más impactan al interior del museo es un gran cubo que proyecta en sus cuatro caras laterales una animación que explica aspectos como los combates y sacrificios moches o la forma en la que fue mutando la Huaca de la Luna a lo largo de los siglos. ¿Su peculiaridad? No es un video en 3D, sino producto de la laboriosa técnica de stop motion, es decir, la recreación de una maqueta y cada uno de los elementos que aparecen en los videos, fotografiados cuadro por cuadro y unidos para dar la sensación de que están en movimiento.

“No se usa técnica audiovisual porque es linda, sino porque había cosas que no se iban a poder transmitir de otra forma”, afirma el comunicador audiovisual y artista plástico Rafael Besaccia, meticuloso creador de los videos del museo. Para la representación de la transformación de la Huaca de la Luna en el tiempo se hicieron cientos de pequeños adobes que fueron colocados uno a uno sobre el diseño inicial del templo y que crean el efecto de ver cómo se fue construyendo la Huaca. Tremendo esfuerzo se ha visto recompensado por la textura realista impresa en cada video y que ayuda a que el espectador se imagine con más facilidad lo que está viendo representado en la pantalla.

Todo este trabajo de museólogos, diseñadores y especialistas audiovisuales se ha concretado en un museo de tres salas que se pueden entender independientemente –no hay un recorrido obligatorio– y que no necesita de la ayuda de un guía que explique lo que se tiene ante los ojos. “Para que un museo dé una experiencia amigable, el visitante debe poder tomar su propia decisión de cómo ver el museo, entenderlo y sentirse recompensado por eso”, dice Holmquist. A darse entonces una vuelta por Trujillo, a visitar y comprobar.

El norte también pone
Campaña para orientar el turismo hacia La Libertad y Lambayeque

Con la promesa de invertir de alrededor de mil millones de soles en los próximos años, ahora los departamentos de La Libertad y Lambayeque serán apoyados por la campaña “Ruta Moche” del Ministerio del Comercio Exterior y Turismo, que tiene como objetivo convertir esta zona del país en el segundo destino turístico nacional más visitado. Otra novedad en la costa norte es la futura construcción del Museo Gran Chimú, al lado de la ciudadela de Chan Chan en Trujillo, anunciada el mismo día de la inauguración de Huacas de Moche, y que cuenta con una inversión de diez millones de soles.

Tags relacionados

Huaca de la Luna

Huacas de Moche