02 de septiembre del 2014 15 °C

El contrabando avanza impune en Puno

Se han aliado evasores y narcos para ejercer mayor dominio. Autoridades no tienen medios suficientes para detener tráfico ilícito

El contrabando avanza impune en Puno

VANESSA ROMO ESPINOZA
Enviada especial de El Comercio

En Puno el contrabando recorre las carreteras, transita una y otra vez por puentes, se sube en lanchas a pocos metros de los puestos policiales. Llega desde Bolivia, desde Brasil y Chile, y abastece los mercados de Juliaca con televisores HD y laptops, con ropa, con licores a mitad de precio. Un delito nada nuevo. La poca efectividad para combatirlo tampoco es una novedad.

En Puno, el contrabando no tiene miedo. En vez de ello, tiene armas, teléfonos satelitales, tiene informantes y capacidad logística que su contrincante, el Estado, no. Por ello las camionetas de incautación no pueden enfrentarse a diario a los tráileres de la mafia que los botan de las pistas o a los lancheros que los expulsan de lo que ellos consideran zona liberada.

“La población tampoco ayuda”, dice José San Martín, fiscal de Puno especializado en delitos aduaneros. Ante un enfrentamiento con las mafias, los juliaqueños salen en defensa de los que llevan la mercadería. Así el contrabando sistematizado avanza.

HORMIGAS DEL SUR
Un policía boliviano ha detenido a una mujer en Desaguadero, el límite peruano-boliviano conocido por su comercio ilegal. La mujer, que sale de Bolivia para entrar al Perú, hace fuerza para que el policía no incaute su triciclo, en el que lleva balones de gas boliviano que es subsidiado por el gobierno de ese país. La diferencia es que ese gas cuesta S/.25 y en la frontera el gas peruano está S/.37.

La mujer boliviana lo ataca, después le llora. La población empieza a rodearlo para que la suelte. El tráfico continúa por el puente con más triciclos, con señoras que llevan bolsas repetidas veces de un lado a otro, con sedes de la Aduanas, de la policía y de migraciones solo como espectadores de una realidad que los rebalsa.

“Por acá, por el puente, no vas a pasar ese gas de contrabando, si quieres hazlo por el río”, le grita el policía. A 500 metros del puente que une al Perú con Bolivia, al menos unas 50 lanchas trasladan de orilla a orilla el contrabando en el río Desaguadero. Puente Viejo, Matarani y Huáscar son los ‘puertos’ que hasta cuentan con peaje de ingreso. La policía lo sabe.

Ni el fiscal San Martín cree conveniente acercarse a esos lugares. “En algún momento hemos ido como civiles, pero ellos detectan quiénes no son de la zona y nos expulsan”, dice.

A unos metros del puente, para el lado peruano, se comercializa el aceite boliviano a S/.5 el litro. El comercio se extiende a productos de higiene personal, golosinas, menaje y hasta artefactos. Sin embargo, el intendente de la Aduanas en Puno, Fernando Núñez, estima que este contrabando es mínimo y que no serviría hacer grandes operaciones, ya que no habría un gran impacto. “No sé si debamos gastar esfuerzos en eso, preferimos concentrarnos en el norte del lago”.

GIGANTES DEL NORTE
En la ruta norte del contrabando, Juliaca -Huancané-Moho, el contrabando es menos evidente y más peligroso. Según el fiscal San Martín, se han detectado 14 mafias que operan en esta zona con doble nacionalidad. “Cada banda tiene culebras, que son convoyes de 80 a 100 camiones con 30 personas que resguardan lo trasladado”, dice.

De acuerdo con Raúl Saldias, presidente de la Comisión de Lucha contra el Contrabando de la Sociedad Nacional de Industrias, desde hace tres años este contrabando se ha aliado al narcotráfico. “Los capos del narcotráfico lavan su dinero con el contrabando, un delito menos malo y hasta visto como bueno”, indica. Ante la falta de recursos para enfrentar esta delincuencia, San Martín cree que lo mejor sería una voluntad política que cierre las fronteras. “Pero eso significaría una baja de popularidad y Puno se levantaría. Hay que tener mano firme”, dice.

En efecto, en Tilali, Moho, existe una feria de grandes volúmenes que se produce en la madrugada. Los grandes camiones esperan la noche para llegar a Juliaca y evitar ser interceptados por la policía. En Puno solo basta decirle al taxista “lléveme al mercado del contrabando” para llegar a un emporio de productos falsificados que llegan incluso desde Paraguay. En Juliaca el mercado principal Túpac Amaru también está abarrotado de productos ilegales. Un televisor LCD de 40” cuesta S/.1200. Sin boleta, por supuesto.

CIFRAS
1.500
MILLONES DE DÓLARES
se generan en el contrabando anualmente en el país. Se calcula que el 80% de esta cantidad proviene de la zona sur, básicamente Puno y Tacna. Además emplea a 100 mil personas.

6
AÑOS DE CÁRCEL
pueden afrontar las personas que comercializan cigarros procedentes del contrabando de acuerdo con la ley de delitos aduaneros. Si son falsificados, la pena oscila entre los 8 y 12 años de cárcel.

Tags relacionados

Puno

Contrabando