El último refugio de Huanchaco: espectacular sazón escondida cerca al litoral

Totoritas es uno de los pocos lugares que guardan la identidad liberteña. Los sudados, el shambar y la carapulca son sus platos insignia

Por Renzo Guerrero de Luna

Han pasado 15 años desde que Luciano Díaz Huamanchumo decidió volver a su entrañable Huanchaco para morir. Habiendo perdido su factoría en Lima y con una diabetes severa diagnosticada, armó sus maletas y con Luz, la Lucy de su vida, se mudaron a la precaria casa de sus padres en el balneario trujillano, en la cuadra cinco de la calle Bolognesi, sin vista al mar.

Luciano volvía luego de más de 40 años: abandonó a los 12 su terruño por algo supuestamente mejor. Lo perdió todo. Así llegó a Huanchaco, desempleado y enfermo. Curar la enfermedad fue casi un milagro. “Volví a nacer”, dice, regalando una hermosa sonrisa mientras aprieta la mano a Lucy.

Al comenzar su segunda vida, Luciano descubrió una nueva manera de ganarse el pan. Luego de preparar varios litros de chicha de jora para celebrar la llegada de sus seis hijos, los muchachos cancelaron la visita. Ante esto, tuvieron que vender el delicioso licor.

HUARIQUE FAMOSO
Tal fue el éxito de la bebida que, a los pocos días, los litros se multiplicaron. Así nació Totoritas, un refugio para los amantes del buen beber. Como todo huarique que se respete, comenzaron a ofrecer piqueos, virtuosamente sazonados por las manos de la iqueña Lucy.

Los sudados, un tributo al mar de Huanchaco, la carapulca y el shambar eran insuperables. Junto con la chicha de cabecera (imperdible la botella de cinco años de maceración), el último de los recintos huanchaqueros de corazón fue creciendo hasta convertirse en este restaurante, solo para conocedores.

En sus amplios espacios de paredes de totora, uno disfruta de los exquisitos cebiches de cangrejo o la causa en lapa. A un lado el estante de chichas y al otro unos huacos moche. El suelo desnudo y varias decenas de estacas de luz que atraviesan el techo, dan esa calidez que solo se siente en casa.

La pareja habla de lo mucho que cambió Huanchaco, antes tierra de pescadores y ahora de surfistas. Luciano siente que la moda de las tablas hawaianas está matando la identidad de este lugar: el caballito de totora. Por ello crearon Las Totoritas, para evitar que desaparezca ese balneario que conoció a los 12 años, en esos días de pesca y paseos en la playa.

A SU SERVICIO
El restaurante Totoritas se ubica en la calle Bolognesi 530, en Huanchaco. Es una vía paralela al malecón.

Para llegar desde Trujillo puede tomar un taxi, de preferencia que sea de empresa, el cual le cobrará no más de s/.15.

Los lunes se ofrece shambar, los miércoles causa en lapa y carapulca los viernes. El resto del menú es marino y regional.

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