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PJ falla a favor de cadete que fue separada de FAP tras ser involucrada con compañero

Poder Judicial consideró que se vulneró su derecho al libre desarrollo de la personalidad y ordenó reincorporar a la cadete a la institución

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Casi dos años después, el 22 de junio del 2015, el juzgado declaró fundada –en primera instancia– la demanda de amparo de E.M., y ordenó a la FAP a reincorporarla. (Gráfica: El Comercio).

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Esta historia se inicia en el 2013. El 22 de julio de aquel año, la Escuela de Oficiales de la Fuerza Aérea del Perú (Eofap) emitió la Resolución Directoral 2512, con la que resolvió retirar de la institución a la cadete de primer año de iniciales E.M.

Según el expediente, la Eofap le impuso dicha sanción por haber incurrido ella en una infracción considerada “muy grave” en el Reglamento Interno de los Centros de Formación de las Fuerzas Armadas. Específicamente, había infringido el código B021: mantener relaciones sentimentales entre cadetes.

La Eofap sostuvo que ella se había involucrado sentimentalmente con un cadete de tercer año de iniciales G.A., lo que demostraba que “no se encontraba apta para la vida militar” y que “era indisciplinada”.

—Contienda legal—
Tres meses después, el 23 de octubre del 2013, E.M. interpuso una demanda de amparo contra la Fuerza Aérea del Perú (FAP) ante el Poder Judicial, ya que consideró que había sido vulnerado su derecho al libre desarrollo de la personalidad. Alegó que había sido sancionada arbitrariamente “al atribuírsele el haber mantenido relaciones amorosas y sexuales con otro cadete fuera de la escuela”.

También precisó que el derecho vulnerado le garantizaba “la facultad de determinar con quién ha de mantener dichas relaciones”, por lo que el Estado, ni ninguna institución a su nombre, puede prohibírselo ni adjudicarle sanciones. Finalmente, señaló que la decisión de la Eofap constituía “un acto discriminatorio” que le impedía el ejercicio de la maternidad, ya que en ese entonces estaba embarazada.

El caso fue asumido por el Décimo Juzgado Constitucional de la Corte Superior de Justicia de Lima. En el proceso legal, la FAP contestó que el argumento de la violación de derechos fundamentales carecía de sustento porque “la Constitución, en su artículo 168, ha otorgado a las Fuerzas Armadas que, mediante leyes y reglamentos, determinen la organización, funciones, preparación y empleo”, así como la disciplina dentro de estas.

La defensa de la FAP explicó que a la cadete no se la había retirado de la escuela por su estado de gestación, sino por una medida disciplinaria. Se afirmó que la sanción respondía a una infracción muy grave (mantener relaciones con otro cadete), lo que ameritaba su salida.

—Resolución pendiente—
Casi dos años después, el 22 de junio del 2015, el juzgado declaró fundada –en primera instancia– la demanda de amparo de E.M., y ordenó a la FAP a reincorporarla.

La sala concluyó que la medida prohibitiva de la FAP constituía “una afectación del derecho al libre desarrollo de la personalidad” de la cadete. “La demandada no ha considerado que siendo el Estado [es decir, siendo representante de una entidad estatal] se encontraba impedida, por más fundamento disciplinario o moral en que se sustente, a prohibir a una persona a tener este tipo de relaciones”, señaló el fallo.

La FAP apeló la decisión judicial y el caso fue elevado a la Quinta Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Lima. El comandante Luis Montoya, segundo procurador de la institución militar, dijo a El Comercio que la FAP no actuó de manera arbitraria con la cadete, ya que el reglamento interno es de obligatorio cumplimiento.

“Las escuelas militares no son universidades. Tienen una rutina distinta, donde la disciplina se forja de ese modo. La decisión de la Eofap se sustenta en el reglamento promulgado a través del Decreto Supremo 001-2010-DE/SG”, explicó.

Respecto a la medida cautelar que en enero del 2016 ordenó la reincorporación de la cadete a la escuela, Montoya explicó que ella “nunca se acercó a las instalaciones de la FAP para que la resolución se haga efectiva”. Este Diario contactó a E.M., pero ella prefirió no participar en este reportaje.

-¿Las relaciones afectan la disciplina?-
Para el constitucionalista Samuel Abad, la sentencia que favorece a la cadete E.M. “es correcta”, ya que en las Fuerzas Armadas se han impuesto sanciones –como la de este caso– que vulneran los derechos fundamentales bajo el argumento de que el reglamento interno debe fortalecer la disciplina.
“Eso es un sinsentido en el mundo militar moderno. Los derechos humanos también rigen dentro del cuartel. La Sala Civil debe ratificar este fallo, que está respaldado por anteriores sentencias del Tribunal Constitucional (TC) sobre los límites de los reglamentos militares”, agrega.
El ex ministro de Defensa Roberto Chiabra piensa distinto. Él sostiene que la prohibición de relaciones sentimentales entre cadetes es necesaria para fomentar la disciplina dentro del ámbito militar, puesto que así se evita un posible abuso de poder dentro de la institución.
“Sin esa norma, podría suceder que un oficial de alto rango le falte el respeto a una cadete y señale que tenían una relación consentida. Cuando uno ingresa a la escuela, conoce las reglas de convivencia y esta en particular previene cualquier abuso”, opina Chiabra.

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