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Entre puentes y estadios, por Silvana Huanqui

"Existen otros grandes beneficios a mediano y largo plazo, o cuya medición es altamente subjetiva".

Entre puentes y estadios, por Silvana Huanqui

Entre puentes y estadios, por Silvana Huanqui

La crisis climática que viene azotando el país ha puesto en jaque la realización de los Juegos Panamericanos en Lima, debatiéndose la opción de dar marcha atrás al compromiso asumido en el 2013, a fin de responder a la reconstrucción de las ciudades afectadas y atención de las decenas de miles de damnificados.

Hay que entender, sin embargo, que el dilema está lejos de confrontar los Juegos Panamericanos con la reconstrucción; esta última es un imperativo urgente y necesario, no existe costo de oportunidad que lo cuestione. Por lo tanto, el análisis de la pertinencia de los Juegos se basa en la necesidad de reducir la presión sobre la caja fiscal y no perjudicar otras obligaciones y gastos del sector público. Algunos perciben los Panamericanos como un proyecto de escaso o nulo beneficio social, calificándolo como un caro e inoportuno lujo. La interrogante, por tanto, es: ¿cuál es el beneficio social de la asignación de los S/4.125 millones que el Gobierno no quiere dejar de gastar? ¿Es un despilfarro de recursos? ¿O responde a una acertada racionalidad económica?

Los estudios no son concluyentes. La evidencia se fundamenta en la experiencia de países que han sido anfitriones de los Juegos en el pasado, en donde algunos tuvieron retornos positivos, otros negativos. El resultado depende de una serie de factores, como minimizar los sobrecostos, evitar los elefantes blancos, una adecuada planificación, entre muchos otros. Claro que los estudios se apoyan únicamente en los beneficios económicos tangibles (es decir, el flujo de dinero que retorna al país producto de la realización de los Juegos).

Aplicando la misma metodología a los Panamericanos del 2019, el beneficio económico tangible estimado se sustenta en la recepción de los 300.000 turistas proyectados (para Toronto 2015 se recibieron aproximadamente 250.000); si se supone un gasto promedio de US$2.000 por persona, implicaría la recepción de US$600 millones al país (aproximadamente S/1.980 millones) que impactarían directamente en los sectores turismo, comercio, servicios, entre otros. Tomando en cuenta los efectos indirectos (a través de los multiplicadores de ingreso de la economía), el estimado podría duplicarse. Aun así, sigue siendo menor a lo invertido.

Sin embargo, si vamos más allá de lo tangible, existen otros grandes beneficios a mediano y largo plazo, o cuya medición es altamente subjetiva. Por ejemplo, los retornos de los S/2.300 millones en infraestructura del deporte o los provechos de incentivar actividades deportivas en la calidad de vida de la población. Asimismo, la puesta en vitrina del país en el escenario mundial trae potenciales beneficios en el turismo y la inversión en el mediano plazo. Incumplir el compromiso de organización, además, impacta en la percepción externa del país, lo que va mucho más allá del pago de los US$50 millones de penalidad. 

Por lo tanto, asumiendo que no se pone en riesgo la sostenibilidad fiscal y financiera del país, hay razones para concluir a favor de los Panamericanos. Si bien la inversión es alta, el retorno puede ser aun mayor. Ello dependerá de que el gobierno asuma esta inversión no como una cara feria turística, sino como parte de una estrategia para estimular el deporte en una población donde más de la mitad tiene sobrepeso, y para maximizar el aprovechamiento y retorno de la infraestructura. 

Finalmente, el país debe mostrar a los ciudadanos que somos lo suficientemente resilientes para hacer frente a momentos adversos como estos, y tomar medidas que reduzcan la vulnerabilidad que nos puso en esta situación y motivó a escribir el presente artículo.

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