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26 de mayo del 2012 | 19 °C
Su doctrina política es la libertad. Le preocupa Conga. Dice estar preparada para el área chica del poder

MILAGROS LEIVA G
“Nada ha sido fácil para mí. Yo no creo en la suerte, yo creo en el trabajo. Me levanto a las cinco de la mañana y trabajo duro, no conozco otra forma que el esfuerzo. Hasta bajar de peso me ha costado trabajo”. Así nos saluda Beatriz Merino, la política peruana que podría tentar llegar a Palacio de Gobierno en el 2016. Aquí sus impresiones.
¿Se fue de la presidencia de las AFP porque tocó su techo?
Me convoca mucho la tarea de estar en Centrum en contacto con la gente joven. Es importante que el Perú entienda que el crecimiento que necesitamos para vencer la pobreza es responsabilidad del sector privado. Los líderes empresariales tienen que ser formados no solo con macroeconomía y finanzas sino con ética y responsabilidad social. Tienen que ser personas completas para conducir un Perú tan complejo, tan desigual y tan dividido. Y eso hace Centrum.
Permítame ser mal pensada, usted viene de ser congresista, primera ministra, defensora del Pueblo, presidenta de la Asociación de AFP. ¿Está dando un paso atrás para dar tres adelante?
Será año sabático de formación y de compartir las experiencias con la gente joven. El Perú es un país de jóvenes y tenemos que aprender a reinventarnos, yo los quiero acompañar. Yo me estoy reinventando con ellos.
En el Congreso dicen que usted debe volver a ser la defensora del Pueblo, le piden que regrese.
Hay que escuchar a la Defensoría del Pueblo: no es posible una invitación salvo que antes se cumpla con la ley que obliga al Congreso a convocar un concurso. Mi actual renuncia no tiene correlación con la Defensoría del Pueblo.
Me han contado que usted dijo: Tengo 64 años, he llegado a cargos muy importantes, lo único que me falta es gobernar. ¿Le gustaría ser presidenta del Perú?
Eso depende de los peruanos.
Pero uno tiene que querer.
Digamos que lo estoy pensando. Efectivamente en la vida pública es el cargo al que no he aspirado. Mi relación con el poder es de servicio público y si alguna institución lo consolidó fue la Defensoría del Pueblo. Nada me motiva más en la vida que la representación de los peruanos más vulnerables porque creo que la agenda pública tiene que recoger sus temas y lo que noto hoy en día es que la agenda mediática se superpone. Hoy los temas son Chehade y Antauro y tenemos que reclamar la agenda del Estado sobre el tapete.
¿Qué temas por ejemplo?
El derecho a una educación pública de calidad. La salud, el poder circular por el país sin que te asalten.
¿Necesitamos una mujer para poner orden?
No creo que la diferencia sea de género, sí creo que las mujeres tenemos mucho que dar. En doscientos años de República han sido los hombres los que gobiernan, pero las mujeres tenemos mucho que aportar. Esa fue una de las razones por las que yo acepté la Presidencia del Consejo de Ministros. Fui la primera mujer en ese cargo y habrá más. Ya han existido candidatas a la presidencia y estoy segura de que llegará la mujer correcta para ese cargo.
¿A dónde nos conduciría usted?
El Perú debe ser un país que aspire a convertirse en un país del Primer Mundo,debemos llegar al bicentenario con instituciones consolidadas, con una propuesta liberal que tenga su momento en la historia. El liberalismo hasta ahora no ha tenido una oportunidad.
La ha tenido en la economía y en el empresariado…
Pero no en la conducción, estoy hablando del liberalismo que defiende la democracia y los derechos humanos, el liberalismo que ve al ser humano con necesidades y no como un mero consumidor del mercado. El Perú moderno merece una opción liberal. No podemos vivir en un país con tantas desigualdades, no podemos seguir con tanto conflicto sin solución, tenemos que aprender a vivir para el mediano plazo. Quiero que el Perú sea un trasatlántico que sabe bien a qué puerto quiere llegar. Necesitamos un país serio con manos honestas que lo conduzcan.
¿Entonces asistimos al retorno de Beatriz a la política dura?
He sido una guerrera desde mi niñez, yo me considero una mujer emergente de la clase media. Sí creo que atrás debe quedar la corrupción y los modelos antidemocráticos, autoritarios y abusivos. La libertad tiene muchos enemigos y hay que estar muy vigilantes.
Hablando de libertad, ¿está de acuerdo con la ‘ley mordaza’?
No, es un camino equivocado y además es muy peligrosa. En un sistema judicial donde acabamos de ver cómo un juez libera a quien luego asalta en Jaén, cundo uno no tiene un Poder Judicial institucionalizado es muy peligroso. Los principios deben defenderse por convicción, no por oportunismo.
¿Si se concreta su sueño político, será la lideresa del liberalismo?
No huyo a los desafíos y cuando tomo una decisión me olvido de que tengo opciones. Cuando entro a competir entro para ganar, esa es la historia de mi vida. A mí me han dado con todo en la vida política peruana y aquí estoy, parada, me siento bien y estoy llena de proyectos y de ilusión.
¿Cómo ve el gobierno del presidente Ollanta Humala?
Recién está empezando. Ha comenzado por cumplir lo que prometió en campaña, Pensión 65, Beca 18, el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social.
¿Le preocupan los rumores de una posible militarización?
La Fuerza Armada es una institución tutelar del Estado, tiene funciones y sirve para defender la Constitución del Perú. Tampoco se puede estigmatizar. Además le agradecemos la lucha contra el terrorismo y la actual batalla contra el narcotráfico.
¿Y cuánto le preocupa Conga?
Me preocupa mucho el efecto dominó. Hay que ser prudente, cuando hubo el problema de Quilich hubo voces que decían que no habría otros proyectos y no fue así, el futuro del Perú no está indisolublemente ligado a Conga. Saavedra sigue metido y él antes paró Quilich, no hay sorpresa.
¿Y le ha parecido positivo el viaje de Humala a Venezuela?
Cada presidente tiene su propia agenda, habrá que ver si los convenios suscritos serán favorables al país. Sí me ha incomodado ver a un presidente de un país extranjero hacer círculos en el mapa de nuestro país como si este fuera su territorio. En toda mi experiencia pública no había visto nunca a un presidente hacer eso para explicar su inversión. Yo no imagino al presidente de Francia haciendo círculos sobre el mapa de Alemania. Es una falta de respeto.
¿Y usted cree que Susana Villarán está preparada para la alcaldía?
Tengo un aprecio personal por Susana, está en el primer año de su gestión y quizá es demasiado pedirle cuentas totales. La revocación es un derecho ciudadano tanto como la elección, hay que esperar con tranquilidad y demostrar capacidad de gestión.
¿Cree que existe un cargamontón contra Susana?
¿Y acaso no hubo un cargamontón mediático contra Lourdes, con quien ella compitió? Los cargamontones son parte de la vida política, la historia del Perú es de traiciones y conspiraciones, de deslealtades, hay que leer lo que hicieron los medios de comunicación con presidentes y líderes. Quien entra al área chica del poder tiene que saber para qué entra y qué es lo que sucederá.
¿Usted está preparada emocionalmente para el área chica?
¿Usted sabe de alguien que haya sido más atacada que yo y de quien se ha dicho absolutamente todo? Y aquí estoy, sonriendo tranquila y con la confianza de mi país.
¿Cuál fue el pasaje más doloroso?
Que se digan mentiras de mí. Ni siquiera me interesan. Lo más duro fue ver sufrir a mi madre. Los padres no están preparados para el vendaval de mugre. Mi madre llegó a derrumbarse físicamente, llegó a pesar 47 kilos y estuvo ocho meses en una clínica. Pero ella es fuerte y sigue aquí, con sus 90 años y sus 65 años de matrimonio.
Y dispuesta a ver a su hija convertirse en presidenta….
Le voy a contar una anécdota. En el 2005, cuando recibí la Orden El Sol del Perú en su grado más alto, invité a la ceremonia solo a mi familia y a mis amigos cercanos. Yo la acepté y preparé mi discurso de agradecimiento porque ofrecí esa medalla a mis padres. Cuando mi madre se acercó a abrazarme me dijo: “Ahora sí me puedo morir en paz”. Yo entré en ataque de pánico.
¿Y qué le contestó?
En una reacción de reflejo rápido le dije: “Ni se te vaya a ocurrir, todavía me falta la presidencia”.
¿No ve? Acaba de decir la verdad.
Ja,ja, ja, fue solo para ella. Estamos en el 2012 y mi madre sigue de pie. Hablando en serio, sí quiero decir que a nadie le puede desagradar la idea de conducir nuestro país, el Perú es un gran país, sería un honor conducirlo, caminar detrás de él ya es un honor. Es un país milenario y lo único que ha tenido es malos gobiernos, pero abajo el conjuro de la fatalidad. Si alguna vez lo conduzco, será con todo el honor y el orgullo que siento de ser peruana.