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13 de febrero del 2012 | 27 °C
En una entrevista exclusiva con El Comercio, procesada en el Caso “Petroaudios” reveló tener acuerdos de confidencialidad que no van con la chismografía
Por Miguel Ramírez / Óscar Castilla C.
Unidad de Investigación
Una de las acusadas por el Caso de los ‘Petroaudios’ habló con El Comercio desde una clínica, donde espera ser operada. En los próximos días volverá a prisión.
El nombre de Giselle Giannotti saltó a la palestra el jueves 8 de enero, cuando fuera detenida -junto a los integrantes de Business Track – por haber integrado la organización que ‘chuponeara’ a Rómulo León y que originara los ‘petroaudios’.
Con casi tres meses en prisión, ella se encuentra actualmente en una clínica local aquejada de una grave enfermedad y espera ser operada. Desde allí aceptó recibir a El Comercio. En la entrevista habló de todo, de su presunta inocencia, de su relación con BTR, de las habilidades de sus compañeros, de los ilegales correos electrónicos y audios que recibió y de los contactos que mantuvo con políticos y militares de alto nivel de este y del anterior régimen.
¿Cómo conoció a Elías Ponce Feijoo y a Carlos Tomasio, ex oficiales de la Marina y socios de Business Track (BTR)?
Yo los conozco por un trabajo que realizamos en (la minera) Tintaya en el 2006. Ellos estaban haciendo un barrido electrónico (para esta empresa) y yo les hacía una auditoría de seguridad. Entonces me parecieron muy ‘capos’ en lo que hacían e iniciamos una relación de amistad.
¿Usted formó parte de BTR?
No. Ni siquiera tenía oficina, escritorio o anexo en el local de la empresa (ubicado en la avenida Salaverry 2007, Lince). Cuando yo iba para allá era para las reuniones de coordinación que teníamos con los clientes.
¿Usted dice que no fue parte de BTR, pero sí trabajó con ellos?
Yo no pasaba mi tiempo con ellos. Eso sí, eran buenos en lo que hacían y [cuando estábamos juntos] lógicamente hablábamos de diversos temas, de política interna y externa. Ambos eran bastante acertados en sus análisis y predicciones, sobre todo el almirante Ponce.
Pero ahora hay indicios sólidos de la participación de Ponce, de Tomasio y del resto de marinos de BTR en el ‘chuponeo’.
Siento mucha pena. De haberlo sabido habría actuado distinto.
¿Qué hubiera hecho?
No te puedo decir qué hubiera hecho y tampoco puedo juzgarlos.
Sin embargo, usted también ha sido inculpada por el oficial de mar Martín Fernández Vírhuez.
Lamentablemente, nadie en la prensa ha dicho lo que pasó durante mi confrontación con Fernández. Ocurrieron cuatro cosas importantes. Primero, él dijo que no le consta que yo estuviera enterada de las interceptaciones. Segundo, él afirmó que a mí nunca me entregó ni USB ni CD. Tercero, él ha dicho [en sus manifestaciones] que yo estuve con Ponce y Tomasio en la mañana siguiente de la revelación de los ‘petroaudios’.
La revelación ocurrió la noche del 5 de octubre del 2008.
Así es. Fernández dijo, además, que él nos vio discutiendo y que lo recriminó a Ponce [por la revelación de los audios] y que este dijo “A esta cojuda se le pasó la mano” [en referencia a ella, Giannotti]. Al respecto, yo he dicho que en esa fecha estuve con mis niños en el Cusco, por sus vacaciones del 8 de octubre. He presentado mis boletos de viaje, mis pagos con tarjeta de crédito en el hotel y hasta tengo fotos, porque viajé con familiares. Aquel día, y mucho antes de la revelación de los ‘petroaudios’, no estaba en Lima.
¿Y qué dijo Fernández Vírhuez ante sus afirmaciones?
No dijo nada. ¿Qué podía decir? Se debió haber confundido, pero lo que él cuenta, que nos vio juntos y discutiendo a Ponce, a Tomasio y a mí, no sucedió. Por último, él además dijo que nunca me vio trascribiendo [audios]. Entonces no ha quedado ningún entredicho entre él y yo.
Ahora se sabe que sus ex compañeros de labores eran expertos en temas de interceptación y que terminaron utilizando mal sus habilidades.
Eso no lo sé. Yo conozco pocas personas en la Marina, pero lo que ellos sí contaban era que participaron en la recuperación de los secuestrados en la residencia del embajador de Japón. Siempre se jactaban de ello y de otras operaciones que habían hecho.
Usted ya nos habló de Ponce y de Tomasio. ¿Qué conocía de Fernández Vírhuez?
Él no solo trabajaba para BTR sino también para Andrick Service, All Security y otras empresas, porque era un experto encontrando micrófonos. Para esta tarea no solo se necesitan los aparatos sino también el oído. Fernández era buscadísimo. Es un tipo muy hábil y reconocido.
ANÁLISIS CON EL PERIODISTA
¿Cuál fue su relación con el periodista Pablo O’Brien en el Caso de los ‘Petroaudios’?
Él me entregó información, correos y audios, pero no era para analizar su contenido sino para realizar un análisis sobre si esta información era creíble o no. Se estudia si hay alteraciones o ediciones en los audios y las propiedades de los correos electrónicos.
¿Qué concluyó sobre los audios y correos que analizó?
Que algunos eran falsos y que otros eran verdaderos.
Pero usted sabía que estos audios eran producto del ‘chuponeo’, que eran ilegales.
No tengo por qué presumir nada, ya que él manejaba fuentes oficiales e información que, desde mi punto de vista, se la entregaba alguna entidad del Gobierno. Además, este caso [los ‘petroaudios’] no fue el único sobre el que me consultó Pablo.
¿Sobre qué otros casos le consultó el periodista?
Por ejemplo, en el caso de los movimientos bolivarianos, en temas de narcotráfico. Bueno, en varios casos.
¿Hubo alguna retribución?
No, nunca me pagó.
¿Qué pensó usted cuando se revelaron los ‘petroaudios’?
No pensé nada porque donde yo estaba, en el valle del Urubamba , no había televisión. Recién cuando regresé a Lima me enteré.
¿Y no le interesó el caso?
Mira, mi negocio no es la chismografía; al contrario, es la discreción. Yo jamás pregunto nada, no es mi asunto. La cantidad de información que he visto en mi vida, después de verla la borro de mi mente. Es demasiado peligroso, no me corresponde recordarla. No tengo por qué hacer chisme del asunto. No tienen idea de lo que yo he visto, tengo acuerdos de confidencialidad que no van con la chismografía.
Pero aun así, tras el escándalo y al abrirse una investigación, usted dijo que el 6 de enero pasado recibió más información de O’Brien, ya no correos electrónicos sino audios ¿Por qué los recibió usted?
Es simple, Pablo los iba a colgar en Internet. (Efectivamente, el 27 de enero el periodista publicó en Internet un paquete de 80 audios sobre el caso).
¿Pero eran escuchas ilegales y la policía ya los tenía en la mira?
¿Y yo por qué tengo que asumir riesgos ajenos? Mi negocio no era saber de dónde habían salido los audios. Si su fuente se lo dio, el delito no es mío. Además, El Comercio también tenía, según tengo entendido, conocimiento de los audios antes de que fueran publicados, así que ustedes deberían estar presos conmigo.
¿No cree que fue utilizada?
En ese momento no lo consideré así , ya que todos los aportes que hice fueron para tratar de combatir el terrorismo y la corrupción.
¿Y ahora qué cree?
Sí, solo los tontos no aprenden.
Volviendo al tema, O’Brien la contradice ya que afirma que él fue a visitarla el 6 de enero [dos días antes de las detenciones] y que solo le entregó un libro y no los cuatro USB que usted dice haber recibido.
Comprendo que debió estar presionado por el escándalo. Lo único que tengo que decir es que Pablo sabe cuál es la verdad. No voy a hacer más comentarios.
¿Cómo puede confirmar que el periodista le entregó los cuatro USB aquella fecha, los mismos que ahora están incautados?
Bueno, porque allí hay información que solo podía tener él. Por ejemplo, archivos que corresponden a investigaciones suyas.
CONEXIONES DE ALTO VUELO
Usted realizó exposiciones en la casa del ministro de Defensa Ántero Flores-Aráoz. ¿Sobre qué temas?
Me invitaron a la casa de Ántero para exponer ante un pequeño grupo de empresarios y políticos sobre los avances de los movimientos bolivarianos en América Latina. Era un tema que yo estudiaba desde un tiempo atrás y que era de interés para ellos.
¿Quiénes estuvieron?
El entonces ministro de Energía, Juan Valdivia [renunció a raíz de los ‘petroaudios’], el entonces primer ministro Jorge del Castillo, Ántero, el almirante Alfonso Panizo, el congresista Gonzales Posada y los más importantes empresarios y políticos del país.
¿La exposición la hizo sola?
Sí, pero también fui a otras entidades a pedido de los ministros de entonces y del Comando Conjunto de las FF.AA. Otro que me llamaba era Hernán Garrido Lecca, pero no cuando era ministro sino cuando estaba a cargo de la campaña del presidente García. Asesoré a muchas autoridades, y ahora dicen que no me conocen.
DE EL COMERCIO
Cuidado con las represalias
El abogado de Giselle Giannotti, José Urquizo, reveló a este Diario que está preocupado por las represalias que podría recibir su patrocinada por haber concedido la entrevista que hoy se publica.
El Comercio quiere indicar que esta entrevista fue solicitada formalmente el 12 de febrero pasado al entonces jefe del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), Leonardo Caparrós, al viceministro de Justicia Erasmo Reyna y a la ministra Rosario Fernández.
En aquel entonces, las autoridades se negaron aduciendo que Giannotti aún no rendía su declaración instructiva. El argumento pareció atendible, pese a que Rómulo León había dado entrevistas a diversos canales de televisión. Habiéndose cumplido ya la etapa instructiva, la semana pasada, cuando Giannotti fue internada en una clínica, este Diario volvió a gestionar la entrevista. Llamamos a la ministra de Justicia e hicimos la consulta, pero no respondió.
“Me vejaron, me golpearon y hasta me lamieron el cuerpo”
¿Por qué está en la clínica?
Desde julio del 2008 tengo un diagnóstico de hemorragia disfuncional uterina. Además, me han encontrado un quiste, pero no me pueden operar por dos problemas. Tengo la hemoglobina baja (9,1) y un mal funcionamiento cardíaco por arritmias prolongadas.
¿En qué lugar del penal Santa Mónica está presa?
Me clasificaron para ir a máxima seguridad, pero no sé con qué criterio. Allí están las senderistas Elena Iparraguirre y Martha Huatay, y la emerretista Lori Berenson . Pero la gente del INPE tiene un trato humano.
¿Qué ocurrió cuando regresó de su careo con el marino Martín Fernández?
Yo hago esta denuncia porque no quiero que esto le pase a nadie. Tras la diligencia me sacaron de Canto Grande y me llevaron al penal de Lurigancho. Allí subieron presos hombres que se sentaron a mi costado. Cuando empezó el bamboleo y los frenazos bruscos todos se abalanzaban sobre mí y se quedaban encima de mi cuerpo. Como estaban esposados, me frotaban y me lamían. Fue una cosa espantosa. Me golpearon y mi cuerpo quedó amoratado.
¿Cómo le afecta este proceso?
Han destruido mi vida, mi prestigio y me han separado de mis hijos. Pero mi espíritu es fuerte.
LA FICHA
Nombre: Giselle Giannotti G.
Profesión: Administradora de empresas con cursos de seguridad en Miami.
Edad: 41.
Nacionalidad: Peruana, pero nacida en Virginia (EE.UU.)
Cargo: Laboró, aunque no tenía cargo, en Business Track.