El museo de la memoria incluirá todas las visiones del conflicto interno

El General EP Guibovich afirmó que “si es un intento que permita unir a los peruanos, hay que aplaudirlo”. Alemania mantiene oferta de fondos

01 de abril del 2009

Gerardo Caballero

Los reparos que surgieron a la construcción en el Perú de un museo de la memoria se esfumaron ayer: el Poder Ejecutivo decidió crear una comisión de alto nivel dedicada a la tarea de conducir este proyecto para rectificar así una negativa duramente criticada. Presidirá la comisión el notable escritor Mario Vargas Llosa , quien jugó un papel clave para que Palacio de Gobierno corrigiera lo que se asemejaba mucho a un error.

A fines de febrero trascendió que el Ejecutivo estaba por rechazar la donación de US$2 millones que el Gobierno Federal de Alemania ofrecía para la construcción del museo de la memoria, el cual buscaba recordar a los peruanos la tragedia que significó la violencia terrorista entre los años 1980 y 2000.

Y tal desaire se planteaba con un argumento poco sostenible: El Perú no necesitaba un museo de la memoria, sino ayuda social, pues es un país pobre. Por esos días, el primer ministro Yehude Simon llegó a decir que el Perú haría una contrapropuesta a Alemania para que la donación fuera destinada a programas sociales y para reparar a víctimas de la violencia terrorista.

Sin embargo, el 8 de marzo, en una columna publicada en este Diario, Vargas Llosa calificó el argumento del Gobierno Peruano —esgrimido con más ahínco por el ministro de Defensa, Ántero Flores-Aráoz— de “tontería”.

Y el 25 de marzo, Vargas Llosa volvió a cobrar importancia en esta historia, pues esa noche sostuvo una reunión en privado con el presidente de la República, Alan García Pérez. En este encuentro el jefe del Estado habría rectificado la postura de su Gobierno.

Entonces, según trascendió, García Pérez pidió a Vargas Llosa que se encargara de elegir a los responsables de coordinar el proyecto.

Eso sí: el jefe del Estado pidió que el museo tuviera una visión “más amplia” que “Yuyanapaq”, la muestra documental y fotográfica que elaboró la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR).

Ello se recoge en la resolución suprema que crea la comisión de alto nivel. En la norma que hoy debe ver la luz se indica que el museo debe representar “con objetividad y espíritu amplio” el embate terrorista de las dos décadas pasadas.

El objetivo del museo será “mostrar a los peruanos las trágicas consecuencias que resultan del fanatismo ideológico, la transgresión de la ley y la violación de los derechos humanos”.

Esta comisión estará integrada por Salomón Lerner, monseñor Luis Bambarén, Enrique Bernales, Frederick Cooper Llosa, Fernando de Szyszlo y Juan Ossio Acuña. Los tres primeros fueron miembros de la desactivada CVR —Lerner como presidente, Bernales como miembro y Bambarén como observador—, la cual ha sido blanco de las críticas de las filas apristas y sus aliados.

Esta comisión deberá gestionar la ejecución, organización y puesta en operación del museo. Además, promoverá la obtención de financiamiento que garantice su operatividad.

EN PUNTOS
El legado de “Yuyanapaq”

  • La exposición fotográfica “Yuyanapaq” fue una de las actividades más instructivas y comentadas sobre el registro histórico realizado por la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR).
  • La muestra incluyó 250 fotografías extraídas de 90 archivos pertenecientes a medios periodísticos, instituciones militares y civiles, fotógrafos independientes, álbumes familiares, etc.
  • La exhibición fue abierta al público en agosto del 2003 y la visitaron más de 200 mil personas. Posteriormente, dio pie a un libro y un banco de 1.600 imágenes. Se espera que todo ese legado documental pase a formar parte del futuro museo de la memoria.

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