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13 de febrero del 2012 | 25 °C

Por: Mariella Balbi
La han criticado por decir que el nuevo gabinete evidencia que el gobierno aprista está agotado, que no tiene gente a quién convocar.
Al recurrir esencialmente a su partido, revela que su capacidad para una convocatoria más amplia está totalmente restringida. Es un gabinete que ha fortalecido la cuota partidaria. Presumo que en estas circunstancias son muchos menos los que están dispuestos a incorporarse activamente al Gobierno. Después de la crisis de Bagua el cambio era indispensable. Yo lo hubiera hecho más pronto. El Gabinete Simon había cumplido un ciclo y, en particular, el primer ministro —que es una buena persona— había quedado sin margen de juego y con una tendencia y proclividad en las siguientes negociaciones a seguir cediendo, con lo cual la valla cada vez se bajaba más.
¿Qué balance saca de lo ocurrido en Bagua?
Los decretos legislativos buscaban la modernización. Pero con una mirada retrospectiva, debieron ser consultados.
Ustedes estuvieron en contra de su derogación.
La derogación nos pareció una sensación muy grande de debilidad del Gobierno. Y luego de Bagua, el panorama general trajo Andahuaylas, Sicuani y más. Hemos querido dejar un mensaje de que tampoco se trata de que, frente a cualquier presión, el Gobierno retroceda, tienda a bajar la valla y a mostrarse sumamente débil ante cualquier protesta. El conflicto debe prevenirse…
Esa puede ser una lectura desde un escritorio, como diría el presidente. ¿Una vez sobre el caballo no era mejor derogar y sacar nuevos decretos?
Pudo haber un proceso de negociación real, que eventualmente terminara con la derogación y una nueva ley. Esas actitudes de cesión no necesariamente resuelven el conflicto, solo calman la tempestad. Un diálogo mejor llevado nos parecía una salida más adecuada.
El presidente García desea un gabinete de orden e inclusión, ¿eso le dice algo?
En el Perú hace falta poner orden, pero democrático, no autoritario, sin matanzas. Se puede llegar a esto con buena información e inteligencia adecuada. Orden significa adelantarse al conflicto, tener información útil, desarticular focos de conflicto. En Bagua no se debió dejar pasar 52 días para efectuar una operación policial tan cuestionada. Si el primer día de la toma de carreteras se actuaba con firmeza, las cosas pudieron tomar otro cariz.
¿Se puede impedir la toma de carreteras?
Creo que sí.
¿Y cuál es la fórmula mágica? No la tengo, pero al inicio de un conflicto hay más posibilidad de actuar. Y en ciertos momentos existen mecanismos constitucionales como el estado de emergencia, la suspensión de garantías…
Una parte del país se encuentra en estado de emergencia.
En ciertos momentos hay que responder con fuerza, pero dentro del cauce constitucional. Pero es mejor prevenir con inteligencia. Si me pregunta si espero del Gabinete Velásquez Quesquén y de los ministerios correspondientes un mensaje claro, un plan de acción serio, que se adelante a los conflictos, le diría que sí.
¿Cree que el general Octavio Salazar y que Rafael Rey van a poner orden?
Considero que el general Salazar tiene el conocimiento profesional adecuado y requerido para el Ministerio del Interior.
¿El “moqueguazo” es un punto a favor o en contra del general Salazar?
Sin duda hubo errores en esa operación, es una experiencia que seguro sabrá aquilatar. Yo tengo las mejores referencias policiales de él. Creo que los tres ministros anteriormente designados no tenían conocimiento profesional. Espero que nos demuestre en los hechos que tiene un plan profesional y decisión política.
¿Y la designación de Rafael Rey en Defensa?
Él es más un político y en lo que toca al orden interno, Defensa no es el actor principal. Rafael no es un experto en la realidad militar, pero sí puede contribuir —porque confío en su honestidad— a que los procesos que se realicen tengan total transparencia.
¿También le da confianza?
No lo conozco en esta materia, de modo que me inspira menos seguridad. En estas circunstancias yo hubiera puesto a un militar retirado, es muy importante tener personas especializadas.
Entonces usted aprueba el Gabinete Velásquez Quesquén.
Le reconozco a Velásquez ser un buen operador político en el área chica. En el terreno legislativo se ha manejado siempre muy bien.
¿Es para fulbito y no para fútbol?
Vamos a ver cuáles son sus capacidades reales, la gente se crece en ciertas circunstancias. Hay que verlo frente a problemas de Estado y ya no en el cubileteo parlamentario. Le reconozco el acercamiento a las regiones como presidente del Congreso. Como primer ministro no debe seguir siendo el bombero y sí la persona que se reserva como una instancia final de diálogo.
¿Pero este gabinete le inspira confianza o no?
No siento que con este gabinete el país pueda dormir tranquilo, sin sobresaltos. Ahora, a los equipos hay que concederles un tiempo. No hablo de tregua porque no estamos en guerra. Este año me preocupa, será muy tenso.
¿Y la inclusión que plantea el presidente García?
Es un poco tarde para emprender esta tarea. Poco se puede esperar de este gobierno con respecto a una transformación real. Aunque puede afinar el lápiz en lo que es inversión pública. Hemos concentrado nuestra atención en los conflictos, pero hay crisis en el mundo y el Perú está teniendo un crecimiento muy reducido. Urge impulsar el gasto público. Está bien haber transferido dinero a las municipalidades. Sin embargo, se revela una enorme incapacidad para gastar…
Tanto del Ejecutivo como de los gobiernos regionales y municipales, sean de UN, AP, independientes…
Sí, pero la responsabilidad es del Gobierno. La inclusión debe llevar a romper la traba para gastar y eso lo sabe quien administra. No hay una explicación cabal de por qué proyectos aprobados no se ejecutan teniendo los recursos. Existe un enredo burocrático.
A su comentario de que el Gobierno está agotado, Mauricio Mulder le respondió que UN está rota en mil pedazos.
Sí pues, lo disgustó, pero no creo que sea así. Hemos explicado que la presencia de Martín Pérez en el Gabinete es una decisión personal y que no compromete nuestra línea política. Yo conversé con él, le dije que somos una fuerza absolutamente independiente, con una línea distante del Gobierno. Al aceptar Martín ser ministro, se aparta de nuestra posición. Le dije que no era una actitud consecuente. Es verdad que, en gesto que lo enaltece, él se quedó en Unidad Nacional cuando la alianza con Solidaridad Nacional se suspendió y él venía de ahí.
El PPC ha separado a Pérez de Unidad Nacional.
En la dirigencia partidaria hay tendencias. La línea radical, cuyo vocero ha sido Javier Bedoya, fue muy crítica y principista. Yo soy de la línea más moderada, también los parlamentarios, a pesar de que le hicieron saber su disconformidad a Martín.
¿Bueno, pero Pérez está o no en la bancada de UN?
Él está con licencia en el Parlamento. Ponerse a discutir sobre ello no tiene mucho sentido. No está ejerciendo una función parlamentaria. Supongo que si asiste votará con el Gobierno
Entonces está fuera.
Pero no como los medios lo presentan, vía una expulsión. El PPC tampoco lo puede sacar de Unidad Nacional, ha recogido la expresión radical de un grupo y les ha dicho a sus parlamentarios que evalúen la conducta de Martín y que este se ha autoexcluido del grupo. Pero no habido ninguna decisión del total de la bancada. Y si él está con licencia, ¿para qué discutimos? Cuando tengamos que decidir lo haremos. No hay necesidad ahora de un acto formal.
¿Y si vota por el Apra para la Mesa Directiva del Congreso?
No haría más que ratificar su situación, está fuera de las decisiones políticas de UN. Sería lógico porque si no, lo botan de ministro. Nuestra bancada no se siente comprometida en lo más mínimo con sus actos. Nosotros lanzaremos una lista propia para el Congreso y nuestra candidata es Rosa Florián.
Pero la criticaron…
El lunes tuvimos una reunión y ella nos expuso sus avances y coordinaciones. Le hemos dicho que adelante.
¿UN pedirá reconsiderar la suspensión de los congresistas humalistas?
No, nosotros hemos respaldado la suspensión. Se lo hemos hecho saber a Rosa Florián para que no sea parte de la oferta electoral. Nos ha asegurado que no lo ha hecho.