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27 de mayo del 2012 | 19 °C
Candidato a la Alcaldía de Lima por partido de César Acuña quiere ordenar el tránsito y plantea la desaparición de las combis

Por: Milagros Leiva
“A mí me pueden acusar de todo, menos de ser corrupto”, me dice Luis Iberico como saludo. Quiere hacer de Lima una tierra de emprendedores con valores. Este candidato cree en la transparencia y si llega a ser alcalde, promete rendir cuentas dos veces al año.
¿Cómo están sus ánimos? Sus rivales se ríen y dicen que usted es el candidato chico, el 1%.
Soy el candidato chico que no se achica. Creo que todavía no están las piezas sobre el tablero y en las encuestas no están todos los que son. Estamos en precampaña.
Empezó su campaña denostando al candidato Álex Kouri.
Yo no creo en su arrepentimiento, no le creo a Kouri ni así se bañe en agua bendita. Creo que no ha terminado de dar explicaciones y está apelando al olvido y a una especie de perdón, pero las culpas no se expían si uno no habla con claridad. No basta arrepentirse, hay que explicar qué ocurría en la salita del SIN. Ahora sigue propiciando el transfuguismo. Allí están Salvador Heresi y los alcaldes que abandonan el PPC para estar junto a él. Después de los gobiernos de Paniagua y Toledo, en los que se siguió haciendo un procesamiento judicial, el gobierno aprista ha permitido que la corrupción recupere terreno. Así de grave está la cosa.
Es decir, hemos retrocedido…
Las cosas huelen mal. Militares que salen por cumplimiento de plazos, Crousillat sale por un indulto presidencial y deja su gimnasio de la clínica donde estaba recluido para veranear en Asia y encima se para frente a América Televisión para ver si la recupera. Este indulto es una total vergüenza y un retorno a lo de siempre. Los tránsfugas, además, son peones de manos poderosas y hoy la orden es váyanse con Kouri.
Le van a decir que está sufriendo delirios de persecución…
Para nada. Está regresando la expresión fujimontesinista de la corrupción solo que ahora los paraguas son diferentes. Allí está el peaje de Convial. Hay que pedir cuentas sobre eso, es una obra que nunca se concluyó y los limeños hemos pagado millones por dos kilómetros y ahora él dice que no es su problema. El colmo.
En esta campaña sus rivales podrían insinuar que usted también es un tránsfuga…
No cabe esa expresión porque yo no me divorcié del FIM, yo enviudé. Yo estuve hasta el final en el partido, en las buenas y en las malas. Estuve cuando fue satanizado Fernando Olivera. El partido perdió la inscripción y luego su líder decidió no continuar y se desintegró. Luego se me presentó la oportunidad de Alianza por el Progreso y aquí estoy porque creo en los emprendedores como César Acuña, el líder de mi partido. Hoy estoy preocupado por el país. Hay gente que piensa: “Mientras el político haga obras no importa si roba”. Hay que decirle a los electores que sí se pueden hacer obras sin robar. Hay que creer en la moral.
¿Luis Iberico es el candidato moralizador?
Yo creo en la lucha contra la corrupción, creo en los valores, creo en el respeto a los niños y ancianos en nuestra ciudad, creo que no debemos pagar coimas a nadie, creo en la rendición de cuentas. Yo me pregunto si alguien que tiene un pasado oscuro y sinuoso puede estar a la cabeza de una ciudad.
Como periodista ha recorrido el Perú. ¿Puede concluir que no es un político de escritorio?
Jamás he sido de escritorio, ni siquiera cuando era periodista. Lo mío es la calle, los cerros, la selva. Si llego a la alcaldía, también seré un hombre de calle, me gusta conocer los problemas de cerca.
¿Usted diría que a Lourdes Flores Nano le falta calle?
No me gustaría comentar sobre una dama como Lourdes, pero creo que ella no quiere ser alcaldesa. Lo ha dicho en todas las formas y circunstancias.
Bueno, ella dijo que iba a pensarlo, se fue a reflexionar…
Pero mira eso: su partido tiene problemas, sus alcaldes se le van en un transfuguismo masivo y ella duerme en Taipéi. Como líder de un partido deja mucho que desear, hubo un terremoto en el PPC y ella estuvo lejos.
¿Qué le aconseja?
Que si no quiere ser alcaldesa que no lo haga. ¿Para qué meterse en algo que uno no quiere? Ella ha venido perdiendo elecciones y ahora se presenta como una candidata que se desinfla sola, como una víctima de sus errores. Eso le genera una mala imagen.
¿Y usted, por qué quiere ser alcalde?
Porque creo en la gente. En los cerros humildes yo no veo problemas ni costos, veo a gente que necesita calidad de vida. Quiero convertir a Lima en la gran capital gastronómica de América donde exista desarrollo para todos. Lima ha cambiado, es la ciudad de los provincianos, de los hijos de provincianos, es la tierra de las oportunidades y tenemos que abrir los caminos a los emprendedores. Yo creo en la educación y en la gente emprendedora. El líder de mi partido Alianza por el Progreso es así. César Acuña Peralta es un hijo de un padre con primero de primaria, su madre analfabeta, nacido en el campo, caminaba una hora y media para llegar a su colegio y míralo ahora: es uno de los empresarios más exitosos del Perú y sería un excelente presidente. Esa es la verdadera revolución de nuestro país. La verdadera inversión está en la gente. Inversión, pero con transparencia. Yo prometo que los vecinos sabrán dos veces al año en qué gastamos el dinero de los contribuyentes.
Castañeda se va dejando el Metropolitano…
Que es la parte más sencilla del problema. De los nueve millones de viajes que se producen todos los días en Lima solo solucionará 700 mil. El resto está dentro de un plan de reordenamiento del transporte que no se comienza. Vamos a reordenar las 202 rutas, lo que implica la desaparición del laberinto actual. Vamos a terminar las rutas que no saben dónde comienzan y dónde terminan y solo circularán ómnibus grandes con horarios de trabajo.
Esto implica, necesariamente, el adiós a las combis.
Exacto, esto implica la desaparición de las combis y coasters.
Va a perder los votos de los transportistas con el anuncio.
No, porque no es dejarlos sin trabajo, es sentarse con ellos y hacerles entender que como están las cosas todos perdemos. Pierde el pasajero, el transportista, la ciudad. Lo poco que ganan no les da para renovar la unidad y todo el tiempo andan peleándose por los pasajeros, eso tiene que cambiar. No es desplazar a la gente, es transformarla.
Ningún alcalde lo ha hecho porque eso es perder votos…
Sí, pero urge el principio de autoridad y respetar al pasajero, quien debe salir y llegar temprano a su trabajo, debe estar seguro en su ómnibus, no puede estar temiendo robos y crímenes. La gestión municipal no es solo obras de infraestructura, es buscar calidad de vida. Desarrollo es que un niño pueda pasear con su bicicleta en la noche y por cualquier distrito de Lima sin que nada le pase. Desarrollo es que dos personas de distinto poder adquisitivo se encuentren en un bus y sean tratadas como iguales. Eso quiero yo. Esta es una carrera de largo aliento y la pradera recién se enciende en los últimos tres meses; felizmente, yo sé correr.