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26 de mayo del 2012 | 19 °C
La ex analista de la empresa dedicada al ‘chuponeo’ telefónico Business Track sostuvo que el hijo del congresista Jorge del Castillo se ofreció a ‘limpiarle’ la imagen en algunos medios a cambio de dinero

Óscar Castilla C.
Miguel Ramírez
Unidad de Investigación El Comercio
¿Ya en el penal o en la clínica recibió la visita de extraños?
Sí, cuando me encontraba en el pabellón de infectocontagiosos del hospital Loayza, a fines de julio o inicios de agosto del 2009, llegó Milla. Él se presentó como tal, disfrazado con una máscara de las que usan los médicos, y me dijo: “Señora, si usted dice que Petro-Tech pagó la operación, mañana mismo se va a su casa”. Yo le respondí con groserías.
¿En medio de la búsqueda policial, a usted ya le habían incautado tres computadoras y cuatro USB con audios y correos del Caso ‘Petroaudios’ y de otros?
Así es.
Hablemos sobre los cuatro USB. ¿Qué características tenían?
Los cuatro USB que me incautó la policía el 8 de enero del 2009 en mi cocina, y no en una caja fuerte como dicen algunos, son dos de color plomo de marca Memorex de 4 GB de capacidad cada uno, así como dos amarillos de marca Boston Technologies de 1 y 2 GB de capacidad, respectivamente. Además, tres computadoras que corrían en Linux.
¿Qué archivos había dentro de esos cuatro USB originales?
Audios, correos de muchas personas, políticos, empresas. Decenas de carpetas con cientos de archivos del caso de los ‘petroaudios’ y de los asuntos de Canaán.
¿Especifique qué archivos?
En esos USB había cuatro carpetas referidas a los ‘petroaudios’, los aranceles del cemento, hospitales y el Banco Azteca, entre otros. En las carpetas de petróleo estaba Del Castillo y en las otras Garrido Lecca. También había audios sobre los patrulleros del Ministerio del Interior y de Luis Alva Castro. En otros casos se mencionaba a Luis Nava [el secretario del presidente Alan García]. Además existían correos, documentos escaneados, transcripciones y power point.
¿Escuchó algún audio de Del Castillo con León y Canaán?
En mi condición de analista sí llegué a escuchar un audio entre Del Castillo, León y Canaán, pero no quisiera referirme al tema de fondo. Lo que sí puedo decir es que no he oído ningún audio sobre las suites del hotel Country.
¿De qué trataban esos audios?
Para mencionar uno, en la carpeta de hospitales había un audio de León que le decía a Garrido Lecca que le estaba dando órdenes a un señor Sifuentes, que habría sido director de infraestructura del Ministerio de Vivienda. Le decía que tratara directamente con ellos para coordinar unas bases. Es decir, ponían a su disposición a este personaje para que los alimentara de información sobre las bases y así ganar la licitación.
¿Cuándo fue la última vez que vio sus cuatro USB originales y sus tres computadoras?
En mi casa, el día de la intervención, y luego en la Dirandro.
¿Y cuándo pasó a la fiscalía y al juzgado como detenida?
No los volví a ver hasta el 13 de mayo del 2009, cuatro meses después de mi detención, cuando en el juzgado se realizó el deslacrado. Allí me doy cuenta de que los cuatro USB que estaban allí no eran míos. Entonces mis abogados presentaron una tacha.
¿Qué ocurrió aquella fecha?
Ese día mis abogados le dicen a la jueza que dos de mis tres computadoras tienen el lacrado cortado de arriba hacia abajo de manera simétrica. Es decir, no se rompieron por manipulación, sino que fueron cortados con tijera. Esta irregularidad no permitía garantizar que los discos duros y su contenido no hubieran sido alterados. Tampoco les pasaron el Encase Forensic, que es un programa que permite asignarle un número único e inalterable a un soporte informático para evitar cualquier cambio posterior, y por lo tanto no tenían ningún código hash que permitiera contrastar la información que hay dentro de las computadoras. En ese momento la jueza dijo textualmente: “En ese estado los recibí yo”.
¿Hubo otras irregularidades?
En la etapa policial se incautaron mis tres computadoras. Todas corrían en Linux y ahora increíblemente corren en Windows. Una de ellas tiene el lacrado cortado y las otras fueron manipuladas y su información cambiada. Por ejemplo, a través del Encase detectamos que la última visualización de una de mis computadoras fue el 8 de enero del 2009 a las 8:00 p.m. Eso es imposible porque yo estaba detenida.
¿Y sus cuatro USB?
Vamos por el principio. Durante la investigación policial yo tenía un equipo de Dirandro para ver mi caso. En todo ese tiempo pudieron haber visto todo el material que se me incautó. Sin embargo, no lo hicieron. La policía le asignó código hash solo a los dos USB amarillos Boston Technologies, los otros dos USB plomos Memorex los visualizaron sin pasarlos por el Encase.
¿Qué pasó con sus dos USB de 2 GB y 1 GB de capacidad?
Ahora son dos USB, pero de 2 GB cada uno y no tienen el mismo contenido. Aparecen nombres de carpetas que no había en los USB que me incautaron.
¿Ha visto el contenido actual de esos USB amarillos?
No, porque mis abogados no le aceptaron a la jueza iniciar la visualización. ¿Qué pasa si ahora encuentran un correo mío con Bin Laden? El perito ha dicho en su informe que mis USB originales no llegaron al Poder Judicial. Allí es donde el Ministerio Público salta hasta el techo.
¿Y qué pasó con los dos USB Memorex de 4 GB?
Están en blanco. El cambiazo lo hicieron con fórceps. Por eso no le pasaron el Encase.
¿Y los ha revisado ahora?
No, porque no se han visualizado en el juzgado, pero en las propiedades se ve que están vacíos, ‘empty’, cero, nada.
¿Los USB se manipularon mientras estuvieron en la Dirandro?
Pero por supuesto.
¿Pero usted cometió un error , por qué no pidió que le pasaran el Encase a sus objetos?
Ahora, en vista de los hechos, lo sé, pero entonces tenga en cuenta que era la primera vez en mi vida que yo estaba detenida, incomunicada, y no conocía el procedimiento. Además, no tenía por qué pensar mal. Ahora a mí me da risa cuando salen a decir que van a recuperar los archivos de mis cuatro USB. ¿Cómo van a recuperar el contenido si los USB son otros? Acaso son magos. La copia espejo del Ministerio Público tampoco sirve porque ellos se la quedaron por varios meses y la invalidaron como prueba. Ahora yo me pregunto: ¿Esa copia espejo de qué reflejo es, si los archivos originales ya no están porque los USB fueron manipulados?
Ha pasado casi un año desde que se descubrió todo esto.
Lo justo hubiera sido que en ese momento se verificara todo. No entiendo por qué si desde mayo del 2009 había sospechas de que mis cosas fueron manipuladas, me mantuvieron presa hasta diciembre del año pasado. A las autoridades no les dio la gana de ver mis cosas. Quizá pensaron que me pudriría en la cárcel o que terminaba muerta.
LE PIDE PRUEBAS DE LO QUE ELLA DICE
“Las imputaciones que me hace Giselle Giannotti son falsas. ¿Qué autoridad tendría yo para dirigir al general Miguel Hidalgo y a los fiscales?”, dijo el congresista Jorge del Castillo. Negó que durante las investigaciones se hubiese reunido o conversado con Hernán Garrido Lecca para tratar este tema.
Cuando se le preguntó si era cierto que su hijo, Miguel del Castillo, había pedido una suma de dinero a un familiar de Giannotti a cambio de hacerle una campaña para ‘limpiar’ su imagen, el parlamentario negó la sindicación. “Mi hijo ni la conoce, no conoce a nadie de esa familia”, sostuvo.
Del Castillo reconoció que se reunió con el empresario Fortunato Canaán en la suite que este tenía en el hotel Country Club. ¿De qué hablaban?, le preguntamos. El congresista respondió: “De política, de hospitales y de otras cosas más, pero nunca de negocios ilícitos”.
Miguel del Castillo, por su parte, negó la acusación de Giannotti. “No la conozco. La imagen de esa señora estaba tan deteriorada que yo no iba a poder hacer nada”, dijo.
Garrido Lecca no contestó las llamadas que le hicimos. El general Miguel Hidalgo y el coronel Carlos Morán dijeron que las acusaciones en su contra eran falsas y que Giannotti quería desprestigiarlos. “Solo una vez la vi. Jamás la presioné para nada”, dijo Hidalgo. “Quieren manchar la gran investigación que hicimos”, afirmó Morán.
Los fiscales Mateo Castañeda y Walter Milla negaron rotundamente los dichos de Giannotti y le pidieron pruebas de sus denuncias. Castañeda además negó haber sido enviado a presionarla y dijo que era un psicosocial.
LAS CONSECUENCIAS
Las presuntas irregularidades denunciadas por Giselle Giannotti podrían provocar la anulación de parte de lo actuado en el juicio en su contra por interceptación telefónica y asociación ilícita.
¿Y la fiscal de la Nación?
La fiscal de la Nación, Gladys Echaíz, no habría estado informada sobre el presunto accionar de los fiscales Mateo Castañeda y Walter Milla, según denuncia de Giannotti.
¿Qué dirá Javier Villa Stein?
En las próximas horas se espera un pronunciamiento público del Poder Judicial sobre las graves irregularidades detectadas en el proceso por ‘chuponeo’.