Ley contra transfuguismo: sostienen que la norma es incompleta

Analistas señalan además que el proyecto aprobado por el pleno del Congreso no ataca el fondo del problema

Ley contra transfuguismo: sostienen que la norma es incompleta

“Si vamos más allá, la raíz del problema del trasfuguismo político peruano son nuestros ‘partidos combi’ o ‘pegados con baba’, donde las lealtades y la disciplina dependen del poder de tu chequera y de la cercanía al caudillo del partido”, señaló Luis Nunes.

Alejandro Cavero Alva

El Congreso de la República aprobó ayer con 70 votos a favor y 38 en contra la resolución legislativa que modifica el Reglamento del Congreso para sancionar el transfuguismo. Entre sus principales modificaciones se encuentra la de impedir que un congresista que ha renunciado o sido expulsado de su bancada pueda integrarse a otro grupo parlamentario.

Por otro lado, la norma buscó incorporar, además, la aplicación del derecho al debido proceso en los procedimientos que afronten los congresistas para ser sancionados al interior de su bancada.

Para el ex presidente del Congreso, Ántero Flores-Aráoz, esta sería una norma parcial. “Lo deseable hubiera sido la aprobación de una ley también aplicable para los gobiernos regionales y municipales”, indicó.

Por otro lado, dijo que la norma general que deberá dictarse -si se busca de verdad combatir este problema- tendrá que distinguir muy claramente entre transfuguismo y disidencia. “No todos los que se apartan de su agrupación política o sus respectivas bancadas son tránsfugas. El trasfuguismo tiene una connotación de aprovechamiento”, señaló.

En esa línea, sostuvo que la disidencia por causas de discrepancias irresolubles y originadas en el cambio del respectivo partido “es absolutamente legítima y no es dolosa”. Al respecto, mencionó un ejemplo: “Si pertenezco a un partido social demócrata y muta a marxista, evidentemente no tendría por qué seguir participando en tal partido”.

Por su parte, el constitucionalista Carlos Chipoco dijo que no cree que un parlamentario pueda ser sancionado por una objeción de consciencia. “Debido a que el proyecto contempla que se debe respetar el debido proceso y el derecho de defensa para ser sancionado en el Grupo Parlamentario, si se demuestra que este actuó por objeción de conciencia, entonces no puede ser expulsado porque se violentaría su derecho”.

Con el aspecto de la norma con la que Chipoco sí se mostró en discrepancia es con la modificación que exige que los parlamentarios sin grupo necesiten de la firma de 5 congresistas para presentar un proyecto de ley. “Me parece que esta parte de la norma excede lo que señala el artículo 107 de la Constitución, el que le reconoce a los congresistas, individualmente, la iniciativa legislativa”, señaló.

Indicó que si bien este requisito de 5 firmas es actualmente exigido incluso para los congresistas que sí tienen bancada, “los congresistas que comparten un grupo muchas veces firman casi de oficio, pero para un congresista que está solo le va a ser muy difícil conseguir esas firmas, más aún si se le quiere bloquear”, mencionó.

Para el analista político Luis Nunes, lo aprobado por el Congreso puede generar diversas interrogantes. “Si bien tengo sentimientos encontrados, porque creo que el cálculo táctico de irte de un Grupo Parlamentario por intereses políticos y personales deberían sancionarse con firmeza, al mismo tiempo me pregunto cómo se puede conciliar en los casos en que estos alejamientos se dan por un dilema de conciencia frente a un tema concreto”, señala.

Otro gran tema a debatir, sostiene, es si la curul la ganó el congresista con sus votos o el partido que lo postulo y añade que, incluso, “si vamos más allá, la raíz del problema del trasfuguismo político peruano son nuestros ‘partidos combi’ o ‘pegados con baba’, donde las lealtades y la disciplina dependen del poder de tu chequera y de la cercanía al caudillo del partido”.

Asimismo, y en tono con lo dicho por Flores Aráoz, recalcó una posible distinción respecto a casos que puedan darse en el nivel regional y que podrían no terminar siendo sancionados tan severamente como en los casos parlamentarios. “¿Y a los gobernadores, alcaldes y regidores que también son tránsfugas? ¿Qué pasa con ellos, o tienen vara?”, se cuestionó.

Por último, mostró su preocupación frente a la posibilidad de crear “congresistas parias o fantasmas” que no podrán ejercer en su totalidad los derechos y atribuciones que la Constitución nacional les otorga.

El analista político y abogado Diethell Columbus coincidió con Nunes al señalar que una omisión importante de la reforma política para combatir el transfuguismo tiene que pasar necesariamente por cambiar los partidos políticos. “Por ejemplo, dentro del paquete de reforma, debería buscarse la institucionalización de los partidos y que se permita una mayor participación de los militantes en las listas congresales en lugar de tantos invitados. Si no hay un tema de militancia y una identificación real, entonces difícilmente vas a mantener una bancada cohesionada”, señaló.

Asimismo, indicó que si se busca combatir el transfuguismo se debería buscar también eliminar el voto preferencial que, para el experto, contribuiría mucho a acentuar este problema.

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