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Otro escándalo: congresista Wilder Calderón fue acusado de robar luz

La empresa Edelnor detectó que el parlamentario aprista tenía una conexión clandestina de luz en un local en el centro de Lima que había alquilado

El congresista aprista Wílder Calderón Castro se hizo un nombre como promotor educativo y se hizo famoso, en las últimas semanas, como "un cercano amigo de la Universidad Alas Peruanas":http://elcomercio.pe/impresa/notas/congreso-investigaria-vinculos-calderon-universidad/20091114/368706 y, en particular, de su rector, Fidel Ramírez Prado, con quien incluso fundó una línea aérea. Ahora, según reveló un informe del programa de TV "Cuarto poder", el parlamentario oficialista se ve envuelto en otro episodio polémico similar al protagonizado por "la tristemente célebre congresista ‘robaluz’":http://elcomercio.pe/noticia/351848/congresistarobaluz-culpa-al-partido-nacionalista-su-desafuero. Refiere el reporte que hasta diciembre de 2006, el Instituto Superior Cepea —del cual Calderón Castro era accionista— fue inquilino del local ubicado en el pasaje Santa Rosita 149, en el Cercado de Lima, que pertenecía a Nora Vda. de Aldana y su cuñada, Marta Aldana. Cuando Cepea se retiró de dicho predio, todas sus cuentas estaban conformes y saneadas. Entonces, el legislador representante de Áncash decidió permanecer en el local con el objeto de impulsar un nuevo proyecto educativo, y lo alquiló ya no como accionista de Cepea, sino como persona natural. En diciembre de 2006, el hoy congresista oficialista traspasó el alquiler del predio a su hijo, Wilder Calderón Gálvez, y a su yerno, Carlos Callirgos, quienes habían fundado la empresa García Calderón Industrias Gráficas. De esta naciente firma, Wilder Calderón Castro también era accionista y lo sería hasta julio de 2006, cuando, elegido congresista, renunció. En marzo de 2007, Edelnor realizó una inspección de rutina en el local del pasaje Santa Rosita 149 y encontró una conexión clandestina de luz. La empresa calculó que, de esa forma, se había robado energía durante todo 2006 —cuando el congresista Calderón Castro era el locatario en su condición de persona natural—; en total se estimó una deuda de S/.7.345. Edelnor detectó un segundo medidor irregular, que arrojó una deuda de S/.2.271. *NO PAGÓ EL ALQUILER DEL LOCAL* Y no solo eso. Los nuevos inquilinos se revelaron morosos y huidizos. Nora viuda de Aldana y su cuñada, Marta Aldana, tuvieron que enviarle una carta notarial a Calderón Gálvez y Callirgos para exigirle el alquiler de abril a junio de 2008. Aunque los arrendatarios depositaron 800 dólares en el Banco de la Nación para demostrar su voluntad de pago, no cumplieron con el resto de sus obligaciones. Cuando García Calderón Industrias Gráficas dejó el local en marzo de 2009, las señoras Aldana aseguran que les habían dejaron una deuda por concepto de alquiler de 3.600 dólares; de S/. 2271 por arbitrios; y de S/. 877 por consumo de agua. A todo lo cual, por supuesto, había que añadir el dinero que reclama Edelnor por la luz hurtada. En su descargo, Carlos Callirgos indicó que la empresa García Calderón Industrias Gráficos les había girado cheques a las ancianas propietarias, pero que estas se habían negado a aceptarlos. Por su parte, el congresista Calderón Castro alegó que Edelnor había hallado la conexión clandestina en enero de 2007, cuando él ya había trasladado la responsabilidad del alquiler.  Nora Vda. de Aldana aseguró que, en la mañana del domingo 13 de diciembre, Carlos Callirgos la había llamado y prometido el pago de toda la deuda antes de las 9:00 a.m. de lunes. La septuagenaria entendió que, a cambio, le iban a pedir que no hiciera público el caso. Ella y su cuñada ya vendieron el local que tantos dolores les había causado. Antes de hacerlo, tuvieron que asumir todas las deudas.