Patricia Paniagua: Mi padre sintió que hubo algo de ingratitud

A diez años de su muerte, Somos habló con la hija del ex presidente Valentín Paniagua, quien es recordado por su honestidad

Patricia Paniagua: Mi padre sintió que hubo algo de ingratitud

Valentín Paniagua encabezó el proceso de transición en nuestro país tras la caída del fujimorismo. (Foto: AFP)

Hace diez años, un 16 de octubre del 2006, se anunció la muerte de Valentín Paniagua Corazao, presidente de la transición democrática y uno de los peruanos más honestos que ha conocido la vida política de nuestro país. Somos habló con su hija Patricia, quien reveló íntimos pasajes de la vida del político. 

Paniagua dejó el cargo con uno de los más altos índices de aceptación, pero apenas cinco años después postuló a la presidencia y ni siquiera pasó a la segunda vuelta.

Sí, es un tema del que hablamos varias veces. Él sale del gobierno con una aceptación de más de 80 por ciento y transcurridos cinco años se sigue manteniendo primero en el ranking de las personas que el electorado consideraba como posible candidato.

De hecho, el año previo a las elecciones era el candidato favorito. ¿Qué pasó?

El análisis que hicimos en aquel momento es que en nuestra cultura política están los ojos puestos sobre el líder con un perfil que siempre buscamos: alguien campechano que le entre al ataque frontal, alguien que tenga gestos incluso hasta autoritarios. Mi padre era una persona tranquila, sosegada, de poca salida frontal al ataque. Su lenguaje era un poco técnico, las comparecencias públicas que tenía durante la campaña no venían enmarcadas con fiesta y música. No era el típico candidato bailarín ni el que vas a ver tomando cerveza. Él tenía otra forma de relacionarse y demostrar que estaba muy preocupado por lo que cada uno de nosotros vivía.

¿Afectaron a tu padre los pobres resultados electorales que obtuvo en el 2006?

Yo creo que sí. Nunca lo hablamos directamente, pero sí es cierto que sintió un poco de tristeza, porque además el esfuerzo que hizo para poder estar en campaña y con un presupuesto muy austero fue como remar contra la corriente y eso no fue leído por el elector. Entonces, sí, hubo tristeza, quizá en algún momento sintió incluso que había algo de ingratitud, porque se había esforzado mucho y creía que no había sido entendido todo ese esfuerzo que había hecho de manera desinteresada.

No te pierdas la entrevista completa este sábado en la revista Somos. 


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