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Wikileaks evidencia detalles del proceso de Alberto Fujimori en Chile

Fernán Altuve fue el principal operador del ex presidente desde su salida del Japón. Gobierno Peruano temía conspiración chileno-japonesa

Wikileaks evidencia detalles del proceso de Alberto Fujimori en Chile

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Ocho cables entregados por Wikileaks empiezan a revelar los secretos detrás de la sorpresiva llegada del ex presidente Alberto Fujimori a Santiago de Chile el 6 de noviembre del 2005. Ayer el portal chileno Centro de Investigación Periodística (Ciper) publicó un extenso reportaje que da cuenta de las tensas negociaciones para lograr la detención inmediata de Fujimori y de la convicción del Gobierno Peruano de que una conspiración chilena y japonesa se tejía contra sus intereses. Todo esto bajo un fondo de revancha por la reciente promulgación de la Ley de Líneas de Base del Dominio Marítimo del Perú.

El cable N° 44640, elaborado el 7 de noviembre del 2005, revela el alboroto político que causó Fujimori cuando abandonó Japón y aterrizó de improviso en el aeropuerto de Santiago de Chile. Los reportes periodísticos informaban que habría realizado una escala técnica en México y otros mencionaban a la ciudad de Atlanta, en EE.UU. Sea como fuere, el entonces presidente Alejandro Toledo no perdió el tiempo y llamó a La Moneda, pero su homólogo Ricardo Lagos no le contestó.

Según el diplomático chileno acreditado en Lima Fernando Velasco, Lagos estaba molesto porque apenas unos días antes el Gobierno Peruano había promulgado la ley de líneas de base, hecho que consideró inamistoso. El mandatario chileno solo atendió las llamadas del canciller Óscar Maúrtua, quien “presionó para que Fujimori sea inmediatamente extraditado al Perú”. Lagos le aclaró que “esa no era una opción” y a Maúrtua no le quedó otro remedio que informar que iniciaría la petición de extradición.

Velasco le indicó a la delegación diplomática estadounidense en Lima que, considerando la pobre calidad de las solicitudes de extradición enviadas por el Perú a Chile (en el 2002 la justicia chilena negó la extradición del publicista Daniel Borobio y en el 2004 la del ex director de “Expreso” Eduardo Calmell del Solar), el caso podría alargarse y no tendría éxito.

En otro cable identificado con el N° 44747, del 8 de noviembre del 2005, Velasco le informó a la Embajada de EE.UU. en Lima que, luego de conversar con funcionarios diplomáticos japoneses en la capital, estos se mostraban “extremadamente aliviados” al no ser más el foco de atención del Gobierno Peruano. Al ser Fujimori un ciudadano japonés solo le prestarían asistencia consular y mantendrían un perfil bajo.

El documento revela que, mientras una delegación oficial peruana viajaba a Chile para presentar el caso, Toledo y el entonces embajador estadounidense James Curtis Struble sostenían una conversación telefónica en la que el diplomático le preguntó sobre “el plan de juego” de Fujimori. “Es sofisticado y complejo”, contestó Toledo. Struble lo interpretó como “otra forma de decir que aún no lo habían descifrado por completo”.

Tres días después del arribo de Fujimori a Chile, Struble se reunió con Toledo y lo primero que le preguntó el presidente fue si el Gobierno de EE.UU. tenía información sobre nexos entre Chile y Japón, ya que sospechaba que ambos países eran cómplices en la llegada del ex mandatario a Santiago de Chile. Struble consideró que ambos gobiernos habían sido sorprendidos con la guardia baja, pero esto perturbó aun más a Toledo, quien seguía sospechando de una confabulación y al mismo tiempo renegaba por la falla de “su amigo”, el presidente mexicano Vicente Fox, quien no le avisó a tiempo que el avión que traía a Fujimori había hecho una escala en Tijuana.

Según la conversación recogida en el cable N° 45227, la idea de una conspiración antiperuana por parte de Chile y de Japón parecía ser compartida por los “más altos niveles del gobierno”. Esto se refleja en las declaraciones del asesor político de Toledo, Juan de la Puente, quien en una conversación con un funcionario norteamericano indicó que “el Gobierno Chileno o las autoridades judiciales podrían hacerle una mala jugada a la administración de Toledo” por el tema marítimo y el proceso judicial contra el empresario chileno Andrónico Luksic.

Se indica que mientras Maúrtua alababa públicamente el accionar del Gobierno Chileno en el caso, un diplomático de ese país reveló que en un encuentro privado con el embajador de Chile en Lima, Juan Lira, el canciller le entregó “una lista de 10 preguntas hostiles y acusatorias en relación al rol del Gobierno Chileno en el vuelo de Fujimori”. Lira precisó que, si se quería una cooperación mutua, ninguno podía empezar asumiendo la mala fe del otro. La postura de Maúrtua fue aun más dura contra Japón. Ante el embajador Ishira le aclaró que no aceptarían visitas consulares a Fujimori y las calificó de “interferencia inaceptable”. A tal punto llegó la tensión que dos días después el Perú retiró a su embajador en Tokio aduciendo que había cumplido su ciclo.

El recorrido de los cables
Dentro del material entregado a El Comercio por Wikileaks se encontraban los cables 49210, 64626, ambos elaborados en el 2006, y los documentos 100839 y 115102 del 2007.

La revisión de los documentos no mostraba un contenido significativo hasta que adquirieron sentido y se complementan con los cables del 2005, que fueron revelados ayer por el portal chileno Centro de Investigación Periodística (Ciper). Cabe recordar que este Diario solo tiene en sus manos los cables correspondientes al período 2006-2010.

Los ocho cables diplomáticos presentados en este informe salieron desde las embajadas de EE.UU. en Lima y en Santiago de Chile, y fueron remitidos a las delegaciones en ambos países. Por eso, los cables, entregados por Wikileaks, están en poder de medios de comunicación de Chile y el Perú.

Altuve habría planeado el viaje a Chile
El diplomático chileno Fernando Velasco, destacado en Lima, reveló a la Embajada de EE.UU. que en una reunión con el ex congresista fujimorista Fernán Altuve este afirmó haber tenido contacto regular con el ex mandatario en Japón.

Según refiere el cable N° 44640, elaborado el 7 de noviembre del 2005, Velasco quedó impresionado con la información al detalle que manejaba Altuve sobre los procedimientos legales en Chile. “Esto lo llevó a concluir que Altuve había estado involucrado desde algún tiempo en el planeamiento del viaje de Fujimori a Chile”.

Ayer El Comercio conversó en Trujillo con Altuve, quien negó haber intervenido en el viaje. Dijo que Fujimori nunca le consultó al respecto, pero que si lo hubiera hecho no habría nada de malo. “Pero por secreto profesional no lo hubiera revelado”.

Lo que sí admitió fue haberlo asesorado en Derecho Internacional. Reconoció que en mayo del 2005 lo visitó en Japón, pero nunca fue a Chile.