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(Editorial) No al consumo de drogas entre escolares

Ya lo hemos dicho: es urgente que el Perú replantee integralmente su política contra las drogas y una de sus…

Como sociedad es nuestra obligación encarar y erradicar el creciente uso de drogas entre los escolares. El Tercer Estudio Nacional: Prevención y Consumo de Drogas en Estudiantes de Secundaria, presentado por Devida el lunes, debe llamar a reflexión a las autoridades del Estado sobre su incapacidad para frenar el avance del flagelo de las drogas, entre los más jóvenes. En esta lucha frontal, las familias y los maestros tienen también un importante papel por jugar.

La investigación, realizada con información del 2009, ha confirmado que el consumo de drogas entre los escolares de secundaria se ha incrementado 19% y que en algunos departamentos se ha disparado de manera alarmante. Solo en Lima el consumo de éxtasis se ha duplicado, mientras que en Amazonas, Junín, Madre de Dios y Tumbes el de cocaína ha aumentado hasta en 400%. Así, las mentes que deberían estar frescas y ser terreno fértil para el aprendizaje de las destrezas y habilidades necesarias para alcanzar el éxito en el competitivo siglo XXI están embotadas y los espíritus debilitados moralmente por esta lacra.

Lamentablemente, el problema no es exclusivo del ámbito educativo, sino una consecuencia de lo que sucede en el Perú en materia de drogas. La Oficina de las Naciones Unidas sobre Drogas y Crimen (UNODC) confirmó hace algunas semanas que en nuestro país el cultivo de hoja de coca y la producción de drogas han ido en aumento. Ello, evidentemente, genera mayor comercialización y oferta, así como disminución en el precio. Las drogas pues se hacen así más accesibles a los miembros más jóvenes de nuestra sociedad.

Pero, ¿qué está haciendo el sistema educativo para enfrentar este flagelo? ¿Cómo se ha llegado a esta grave situación? ¿Los padres de familia están preparados para realizar una labor de prevención en el hogar y dar el ejemplo con sus propias conductas?

Ya lo hemos dicho: es urgente que el Perú replantee integralmente su política contra las drogas y una de sus principales estrategias debe comprometer al sistema educativo. Así como se involucró a las familias y a la sociedad civil en políticas de educación sexual y contra el abuso de los menores, la prevención y la lucha contra las drogas debe motivar la participación de todos estos grupos, con el respaldo del Estado en sus tres ámbitos de gobierno: nacional, regional y local. No se puede esperar, pues está en riesgo el futuro de los jóvenes y con ello el de nuestra patria.

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Editorial de El Comercio