Nuevo rumbo del comercio en el Pacífico, por Heraldo Muñoz

Este es el momento –y Viña del Mar el lugar– para comenzar a dar una nueva forma al futuro del comercio en el Pacífico

Nuevo rumbo del comercio en el Pacífico, por Heraldo Muñoz

Las iniciativas de integración regional, incluyendo la Alianza del Pacífico (AP), son fundamentales en la generación de crecimiento y oportunidades para sus miembros. (Ilustración: Giovanni Tazza/ El Comercio)

  • Heraldo Muñoz
  • Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Chile

Por primera vez desde el retiro de Estados Unidos del Acuerdo de Cooperación Transpacífico (TPP), los ministros de Comercio y Relaciones Exteriores de los países firmantes de dicho acuerdo, así como también de otros países –incluidos Colombia, China y la República de Corea–, se reunirán este mes en Viña del Mar para discutir el futuro de la integración de la región Asia-Pacífico.

La prosperidad transpacífica es de suma importancia para Chile y otras naciones comprometidas con perseverar en un enfoque pluralista para la apertura del comercio en diversas modalidades, en el entendido que esta es la mejor forma de proteger intereses y principios.

La iniciativa de Viña del Mar, emprendida por Chile como presidente pro témpore de la Alianza del Pacífico, es un asunto de interés colectivo. Buena parte de la región del Asia- Pacífico reconoce al comercio como una fuerza que empuja el crecimiento y el empleo, por la vía del ingreso a un gran mercado. El comercio también facilita la internacionalización de pequeñas y medianas empresas, lo cual contribuye a un desarrollo equitativo y justo, y nos entrega la oportunidad única de aprender de las experiencias que la región ha acumulado en el área de cadenas de valor. El comercio no es un juego de suma-cero, todos podemos ganar (o perder), juntos.

Las iniciativas de integración regional, incluyendo la Alianza del Pacífico (AP), son fundamentales en la generación de crecimiento y oportunidades para sus miembros. La Alianza del Pacífico –formada por Chile, Colombia, México y Perú– representa casi un tercio del producto bruto interno de América Latina e incluye un creciente mercado de consumo de más de 214 millones de personas comprometidas con el comercio abierto y justo, y que trabajan para lograr el libre flujo de personas, bienes, servicios y capital. Recientemente, en una videoconferencia, los presidentes de la AP han dado una poderosa señal al acordar su disposición a negociar acuerdos comerciales con otros bloques y países.

Para ganar en el comercio, no es necesario estar de acuerdo en todo. Cada uno de los países tiene ideas distintas sobre cómo debe desenvolverse su política comercial. Pese a las diferencias, tenemos ante nuestros ciudadanos la responsabilidad de establecer agendas constructivas que los beneficien a futuro. Chile ha propuesto el concepto de “convergencia en la diversidad” para convenir una agenda común entre distintos bloques económicos regionales, como la Alianza del Pacífico y Mercosur. Este enfoque también puede ayudarnos a acercar ambos lados del Pacífico.

Chile continúa comprometido con trabajar pragmáticamente con nuestros socios del Asia-Pacífico. Un comercio abierto y pluralista nos permitirá acceder a enormes nuevos mercados, apostar por el éxito de nuestros vecinos y socios, y seguir normas de comportamiento comunes y acordes con el Estado de derecho. Este es el momento –y Viña del Mar el lugar– para comenzar a dar una nueva forma al futuro del comercio en el Pacífico.  

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