PPK y el efecto ‘negociazo’, la columna de Erick Sablich

Si PPK pierde popularidad tan temprano en el partido, al gobierno se le va a hacer muy difícil impulsar reformas

PPK y el efecto ‘negociazo’, la columna de Erick Sablich

La prioridad debería ser atacar la inseguridad ciudadana, principal preocupación de la mayoría de peruanos que impacta en la calidad de vida de todos en mayor o menor medida. (Foto: Bloomberg)

Erick Sablich Carpio

El pobre manejo de la crisis desatada por el llamado ‘negociazo’ está desgastando prematuramente al gobierno de Pedro Pablo Kuczynski (PPK). El caso no solamente es grave por los presuntos hechos de corrupción que se desprenden de los audios que dan lugar al escándalo mismo, sino por sus efectos políticos sobre un de por sí frágil oficialismo.

En primer lugar, es probable que la buena sintonía que venía logrando PPK con la ciudadanía se vea mellada con la irrupción de los audios de Moreno. Y es que –sin sugerir su involucramiento en los hechos– el presidente tuvo el poco tino de nombrar a una persona con antecedentes cuestionables en un cargo de su entorno cercano. Luego de que se destapó la denuncia, además, no ha sabido deslindar con claridad de su ex consejero ni explicar las razones de su apartamiento, mostrándose dubitativo y permisivo en una situación en la que debía ser absolutamente contundente.

Si el mandatario pierde popularidad tan temprano en el partido, al gobierno se le va a hacer muy difícil impulsar cualquier tipo de reformas y medidas de largo aliento. No tiene muchas herramientas políticas a su disposición fuera del respaldo ciudadano y una eventual alianza con los gobernadores regionales (los que algo exigirían a cambio). En el Congreso su bancada es ínfima (18 de 130 congresistas), poco cohesionada y proclive a las divisiones públicas; el Ejecutivo no debería esperar encontrar en ella un sostén político importante.

Las consecuencias del ‘negociazo’ también han afectado al primer ministro Fernando Zavala, quien venía fortalecido luego del buen desempeño del Gabinete en el marco de la delegación de facultades. La PCM actuó lenta y torpemente en su primera crisis política, reavivando los temores de que a los ministros justamente les falta ‘cintura’ en esta materia. Por cierto, habiendo transcurrido más de una semana desde que se reveló el escándalo, no se entiende por qué el jefe del Consejo de Ministros prefiere mantener en “reserva” el nombre de la persona que entregó los audios. Su renuencia a hacerlo solo contribuye a generar mayores suspicacias.

No han transcurrido ni tres meses desde que este gobierno asumió funciones, por lo que es insensato e injusto exigirle grandes resultados. Sin embargo, lo mejor que puede hacer el Ejecutivo para cambiar la conversación y mantener niveles aceptables de aprobación es empezar a exhibir mejoras concretas en asuntos tangibles para la población. Y en ese contexto, su prioridad debería ser atacar la inseguridad ciudadana, principal preocupación de la mayoría de peruanos que impacta en la calidad de vida de todos en mayor o menor medida. Ciertamente, una preocupación mayor que el ‘negociazo’ de turno. 

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