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Sueños de opio de la democracia, por Federico Salazar

Plan Nacional de Diversificación Productiva parte del supuesto de que empresas no saben a qué dedicar capital que manejan

Sueños de opio de la democracia, por Federico Salazar

Sueños de opio de la democracia, por Federico Salazar

Más de la mitad de las comisarías del país carecen de línea telefónica. Hay algunas que carecen de agua potable y otras, incluso, de desagüe. 

¡No hay dinero!, se dirá, pero es mentira. Hay dinero, pero se usa para otras cosas. Por ejemplo, se dedica al Plan Nacional de Diversificación Productiva. Algo tan importante como la diversificación productiva, por supuesto, debe desplazar a las comisarías. 

El ministro de la Producción, Piero Ghezzi, da cuenta de los recursos usados en este plan. Se poblará el país, ha dicho, de centros de innovación tecnológica. De 12 se pasará a 47 el próximo año.

Un instituto tecnológico de la producción dirigirá este proceso. Donde exista una cadena productiva regional “habrá un CITE para aumentar la productividad en la zona”. 

Piero Ghezzi dice esperar una expansión en la producción acuícola y forestal. ¿Llegaron los fondos de inversión? ¿Se consiguió el capital? No, sucede que el reglamento será publicado. El ministro cree que sus sueños son datos de la realidad. Cree que la calidad de los productos mejorará porque creará un Instituto Nacional de Calidad. 

La calidad integral del servicio del metro, por ejemplo, estará garantizada porque se ha instalado una comisión técnica de ingeniería ferroviaria. En octubre se lanzará la Escuela Nacional de Calidad y en noviembre, laboratorios itinerantes. 

A este circo de “mesas técnicas”, “comisiones técnicas”, “institutos nacionales” se le suma un “sistema nacional de parques industriales”. Se abrirán fondos “para gatillar la participación privada”, y otros fondos para investigación e innovación. 

La “plataforma” Innóvate Perú cuenta con 230 millones de soles y con un crédito del BID por 100 millones. Se ha destinado un fondo de 200 millones para respaldar créditos a las micro y pequeñas empresas por 1.200 millones de soles. 

Entonces, ¿cómo se dice que no hay dinero? Si el INEI dice que hay comisarías que no tienen teléfono o agua y desagüe, debe ser un error. Lamentablemente, la precariedad de los hechos contrasta con la exuberancia de los sueños. Este contraste es representativo del manejo económico de este gobierno. 

El Plan Nacional de Diversificación Productiva parte del supuesto de que las empresas y empresarios no saben a qué dedicar el capital que manejan. Las “mesas técnicas” y los CITE les dirán dónde poner su plata.

El uso más eficiente de los recursos, es decir, la productividad, ya no será resultado de la competencia y la búsqueda de la utilidad. Será resultado, más bien, de la genialidad burocrática de los técnicos. 

Y el capital aparecerá del cielo, y la productividad brotará en las oficinas de los planificadores. Y ríos de calidad fluirán desde las “mesas técnicas” a las más lejanas plantas industriales. 

El presidente Ollanta Humala se adhiere a estas ideas, como lo revela su último mensaje a la nación. En un año de caída de la recaudación veremos qué otra cosa deja de lado, además de las comisarías, para financiar estos sueños de opio de la burocracia.

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