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¿Cómo puede afectar la victoria de Trump a Silicon Valley?

La llegada al poder de Donald Trump podría cambiar radicalmente ciertos aspectos de la industria tecnológica estadounidense

¿Cómo puede afectar la victoria de Trump a Silicon Valley?

La visión de Donald Trump sobre muchos aspectos en materia de privacidad o inmigración puede afectar enormemente al sector tecnológico. (Foto: GETTY IMAGES)

Ahora que la sorpresa por el triunfo de Donald Trump comienza a diluirse, es hora de analizar el potencial impacto de las propuestas de quien será el próximo presidente de Estados Unidos.

Con Donald Trump, el futuro está lleno de incertidumbre en numerosos ámbitos, y el mundo de la tecnología no es una excepción.

La Fundación para la Tecnología de la Información e Innovación (ITIF, por sus siglas en inglés) -una asociación sin fines de lucro con base en Estados Unidos- llevó a cabo una investigación sobre el asunto.

Y acaba de publicar un informe sobre cómo las políticas de Donald Trump podría afectar al sector tecnológico, en base a sus declaraciones y promesas electorales.

1. Más seguridad y menos privacidad

A raíz de los ataques de San Bernardino (California) el FBI le pidió a Apple que debilitara la encriptación de su iPhone para favorecer la investigación.

La empresa se negó, alegando que la privacidad de sus usuarios era más importante, una postura que fue respaldada por la mayoría de la comunidad tecnológica. Pero no por Donald Trump.

En sus propias palabras:

"Boicoteemos a Apple hasta que proporcione esa información" (mitin de campaña, febrero del 2016).

"Ejercería tanta presión contra él [Tim Cook, director ejecutivo de Apple] que su cabeza volvería rodando en su camino de regreso a Silicon Valley" (entrevista con la agencia de noticias Bloomberg, febrero del 2016).

La llamada al boicot de Apple surgió en un momento de acaloramiento. De hecho, el propio Donald Trump dijo que "se le acababa de ocurrir" durante ese mitin.

El asunto del boicot no se tomó muy en serio. Pero esas no fueron las únicas declaraciones de Trump en cuanto a la vigilancia de Estado.

Hablando sobre el controversial poder de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés) dijo lo siguiente:

"Yo asumo que cuando contesto al teléfono hay gente escuchando mis conversaciones. Es una observación muy triste, pero peco de exceso de seguridad".

"Cuando hay gente que te decapita por ser cristiano y, francamente, por muchas otras razones. Cuando tenemos a todo el mundo mirándonos y queriéndonos destruir lo antes posible, peco de exceso de seguridad" (programa de radio de Hugh Hewitt , diciembre del 2015).

Lo que significa:

Las actitudes hacia su lema "America First" y el apoyo de los militares podrían hacernos suponer que Donald Trump quiere, por lo menos, mantener el poder de los servicios de seguridad en EE.UU., pero lo cierto es que todavía no hemos escuchado una política firme al respecto.

En cualquier caso, afirmó que quiere restaurar la Ley Patriota, la cual se utilizó para dar a la NSA poderes para acceder a grandes volúmenes de datos, hasta que fue abolida por el Congreso.

Al igual que con administraciones anteriores, podemos esperar que la guerra contra el terrorismo sea la principal justificación para que existan esos poderes.

En lo que respecta a encriptación, la disputa con Apple le dio a Donald Trump la oportunidad de dejar claros sus puntos de vista. Y sus actitudes parecen estar firmemente asentadas en anteponer la seguridad a la privacidad.

2. Talento extranjero bajo el punto de mira

Una de las cosas que preocupan a las firmas tecnológicas es el futuro de la visa de trabajo H1-B.

Este tipo de visado es considerado fundamental por las compañías tecnológicas que quieren llenar sus filas con desarrolladores e ingenieros especializados.

Se trata de un permiso de residencia temporal, pero las empresas pueden optar por patrocinar a los empleados para que se queden en EE.UU. de forma indefinida.

En sus propias palabras:

"Conozco la H1-B muy bien. Yo la utilizo y, sinceramente, no debería poder hacerlo".

"No deberíamos tenerla. Es muy muy mala para los trabajadores. Y, en segundo lugar, creo que es muy importante decir que, bueno, soy un empresario y tengo que hacer lo que tengo que hacer".

"Es muy mala para nuestros trabajadores y es injusta para nuestros trabajadores. Y deberíamos acabar con ella" (CNN, debate del partido republicano, marzo del 2016).

Donald Trump sostiene que la visa H1-B se está utilizando de forma abusiva para traer mano de obra más barata, y no personal cualificado.

Citó un ejemplo en Florida, donde dijo que los trabajadores estadounidenses de parques temáticos Disney estaban siendo obligados a entrenar a sus sustitutos, menos costosos y extranjeros.

Lo que significa:

Donald Trump está a favor de la inmigración de trabajadores altamente cualificados, en especial cuando emigran para estudiar en las mejores escuelas y universidades estadounidenses.

Lo más probable es que modifique o anule la visa H1-B y trate de implantar una alternativa que restrinja lo que él ve como abusos del sistema actual.

3. Mayor disposición a ciberataques

Los ciberataques son cada vez más frecuentes, potentes y peligrosos. Los analistas de la compañía de seguridad Forrester Research predijeron el pasado miércoles que "en los 100 primeros días, el nuevo presidente se enfrentará a una crisis cibernética".

Y mientras gran parte del debate en el periodo previo a los comicios giró en torno al posible control de Donald Trump sobre los códigos nucleares, hay preguntas en el aire sobre cómo manejará la creciente amenaza cibernética por parte de China, Rusia y grupos de hackers independientes.

En sus propias palabras:

"Es un problema enorme. Tengo un hijo. Tiene 10 años. Tiene computadoras. Es tan bueno con esas computadoras. Es increíble. El tema de la seguridad cibernética es muy, muy complicado. Y tal vez es difícilmente viable".

"Pero, les diré una cosa, no estamos haciendo lo que deberíamos estar haciendo. Pero eso es una realidad en toda nuestra sociedad gubernamental. Hay tantas cosas que tenemos que hacer mejor. Y, desde luego, la cibernética es una de ellas". (Debate presidencial, setiembre del 2016).

Esas palabras fueron objeto de burla por su incoherencia. El periódico "New York Daily News" lo definió como "un comentario alejado de la realidad que podría decirte tu abuelo analfabeto tecnológico".

Donald Trump también se mostró reacio a seguir el ejemplo del FBI en culpar a Rusia por el hackeo de la Convención Nacional Demócrata (uno de los varios ciberataques que fue probablemente determinante en el triunfo de Trump).

En cualquier caso, Donald Trump no será la primera persona en el poder que tiene una comprensión limitada sobre cómo funciona la tecnología, por eso fueron más importantes sus políticas en general que su experiencia.

Lo que significa:

A diferencia de las guerras tradicionales, en las cuales los aviones pueden ser vistos en el cielo o los tanques sobre el terreno, a la ciberguerra es mucho más difícil seguirle la pista.

Puede que nunca lleguemos a conocer las ideas concretas de Donald Trump sobre las posibilidades de ataques cibernéticos de Estados Unidos, y podrían ser dictadas en secreto.

La página web de su campaña proporciona descripciones vagas sobre lo que haría su administración, incluyendo una "revisión inmediata de todas las defensas y vulnerabilidades cibernéticas de EE.UU.".

También dijo que quería desarrollar las capacidades ofensivas para que el país pueda tomar represalias contra ciberataques. Esto no sería algo sin precedentes, pues EE.UU. ya utilizó armas cibernéticas en el pasado.

4. El fin de la neutralidad en Internet

Desde hace algún tiempo se sostiene un áspero debate sobre el control del tráfico de Internet.

Los Proveedores de Servicios de Internet (ISP) solicitaron la capacidad de proporcionar lo que sería una vía rápida de internet para servicios que usan grandes cantidades de datos, como Netflix.

Los ISP cobrarían a las compañías que estuvieran en ese carril rápido, una medida descrita por la mayoría de la comunidad tecnológica como extremadamente anticompetitiva y contra el espíritu del propio Internet.

Hoy en día existe neutralidad en Internet porque todo el tráfico de la red es tratado de manera igualitaria.

En sus propias palabras:

"El ataque de Barack Obama en Internet es otro abuso de poder. La neutralidad en Internet es la doctrina de equidad. Apuntaremos a los medios conservadores", (Twitter, agosto del 2016).

Esta frase resultó mostrar una profunda ignorancia de lo que es la neutralidad en Internet.

La doctrina de equidad (Fairness Doctrine, en inglés) fue una política en EE.UU. que obligó a los organismos de radiodifusión a presentar una serie de puntos de vista sobre temas importantes, por ejemplo, política.

Fue anulada en 1987, permitiendo a los canales de televisión difundir cualesquiera que sean sus opiniones (y lo demás ya es historia).

La vinculación que hizo Trump entre la doctrina de equidad y la neutralidad en Internet es incomprensible, pues la neutralidad de Internet favorecería otros puntos de vista, además de los de los medios convencionales que tanto detesta.

Lo que significa:

Donald Trump, probablemente, no pasó mucho tiempo pensando en lo que significa la neutralidad en Internet. Tiene sentido decir que no es su mayor preocupación ni está en su lista de prioridades.

Además, el sistema judicial estadounidense se ha pronunciado a favor de los principios de neutralidad.

En cualquier caso, esta y otras cuestiones -como la tecnología energética- generan incertidumbre, frustración y una creciente fragilidad en la sede global de la innovación tecnológica.

Ciertamente, Donald Trump no querrá pasar a la historia como el presidente que destruyó Silicon Valley, pero lo que preocupa es que las pocas políticas que han sido explicadas en detalle se contradicen.

Silicon Valley está en Estados Unidos, pero no es un sueño enteramente estadounidense. Su éxito se forjó por ser un destino atractivo y progresista para los mejores cerebros del mundo. Y a la industria le preocupa que pueda verse amenazado.


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