02 de septiembre del 2014 18 °C

Dormir es bueno: una hora de siesta ayuda a las personas a ser más inteligentes

El descanso despeja la mente y mejora la capacidad de aprendizaje, según reveló estudio estadounidense

Dormir es bueno: una hora de siesta ayuda a las personas a ser más inteligentes

Estudiar sin parar sirve de poco si no se combina con una buena siesta. Tras una serie de estudios, investigadores estadounidenses aseguran que para fijar un nuevo conocimiento en la memoria, el cerebro necesita dormir.

La cabeza trabaja mejor si como mucho cuatro horas después de aprender algo quien estudia hace una parada para dormir. Así lo aconsejó hoy desde la Universidad de Berkeley el psicólogo estadounidense Matthew Walker, durante un simposio en el marco del congreso anual de la Asociación Para el Avance de la Ciencia en Estados Unidos (AAAS) en San Diego.

Por eso, Walker y otros científicos abogan por la siesta diaria. Una pausa a mediodía permite al cerebro conseguir el espacio necesario para trabajar el resto del día, aseguran.

EL MÉTODO IDEAL
Y es que, según las investigaciones, los estudiantes se equivocan cuando renuncian a horas de sueño para estudiar sin pausa en los días previos a un examen, ya que su rendimiento y la capacidad de asimilar conocimientos disminuyen casi un 40%.

En un estudio con 39 jóvenes, Walker demostró que una pausa de 90 minutos al mediodía les ayudó a mantener su capacidad de concentración por la tarde incluso después de haberse enfrentado a difíciles exámenes por la mañana. Sin embargo, el grupo que no paró a mitad del día consiguió peores resultados.

El psicólogo comparó un cerebro recargado con el buzón de una cuenta de correo electrónico. “Si el buzón del hipocampo se llena, ya no llegan más mensajes”, aclara el autor de este estudio. Durante el sueño, la información pasa al córtex prefrontal una parte del cerebro con más capacidad, el hipocampo se vacía y el cerebro está de nuevo libre para recibir nuevos conocimientos.

FUNCIÓN CEREBRAL
El equipo de Walker consiguió demostrar hace poco que durante la segunda fase del sueño el cerebro se regenera. Esa segunda fase comienza tras el sueño profundo y concluye cuando empieza la fase REM (en la que se sueña y se mueven los ojos con rapidez).

Hasta el momento se desconocía la función de este segundo tramo del proceso, asegura Walker. Ahora está claro que no sólo sirve para almacenar datos y establecer una conexión entre las nuevas y las viejas informaciones. Además, fomenta la creatividad y la capacidad para solucionar problemas complicados. Por eso, el cerebro destina a esta fase la mitad del tiempo completo del sueño, explica el científico.

Dormir ayuda también al desarrollo del cerebro de los bebes, como apuntó en San Diego el neurólogo Marcos Frank, de la universidad de Pennsylvania. Durante el sueño, los lactantes procesan las impresiones más relevantes de su entorno, cierran procesos nerviosos y activan enzimas y proteínas. Por eso, como ha demostrado su equipo, la falta de sueño tiene un efecto negativo en el desarrollo del cerebro.