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Viaje sin retorno a Marte... ¿te apuntas?

¿Quieres un boleto de una vía al planeta rojo? Pronto estarán disponibles, pero no todos los que postulen podrán viajar y los que lo hagan nunca podrán regresar

Viaje sin retorno a Marte... ¿te apuntas?

¿Quieres viajar a Marte? La organización holandesa Mars One anunció que abrirá las postulaciones pronto. Serán para un viaje sin regreso y la compañía espera poder formar una comunidad de colonos en ese planeta.

Tierras desconocidas, montañas o lugares lejanos siempre han atraído a los exploradores. Los libros de historia registran ese deseo de aventura. Ni siquiera el peligro extremo que enfrentaban desanimó a personajes como Cristóbal Colón o Fernando de Magallanes.

Así que quizás no debe sorprender que Mars One ya haya recibido miles de expresiones de interés de postulantes, a pesar de que lo que ofrece es un boleto sin retorno, a diferencia de otra misión que espera poder hacer un viaje de ida y vuelta al planeta rojo en 2018.

Los interesados deben tener en cuenta que tienen que ser fuertes, adaptables, ingeniosos y capaces de trabajar en equipo. Todo el proyecto será transmitido por televisión: desde la selección de los afortunados que se hará al estilo de los programas “reality”, hasta el aterrizaje y la vida extraterrestre.

En una visita a la BBC en Londres, el cofundador de Mars One Bas Lansdorp explicó que la razón por la cual éste será un viaje sin regreso es que durante los ocho meses que dura el viaje, los astronautas perderán masa de los músculos y huesos.

Además, tras pasar un tiempo en Marte, cuyo campo gravitacional es menos fuerte, sería casi imposible reajustarse a las condiciones de la Tierra.

Lansdorp explicó también que los postulantes que resulten seleccionados serán entrenados física y psicológicamente.

El equipo usará la tecnología existente en todos los aspectos del proyecto: la energía será generada con paneles solares, el agua será reciclada y extraída de la tierra y los astronautas plantarán sus alimentos.

En cualquier caso, llevarán raciones de emergencia y recibirán más alimentos cada dos años, cuando lleguen nuevos exploradores.

VIENTO SOLAR
Pero, ¿cuán realista es creer que un grupo de individuos pueden vivir y prosperar en el planeta rojo?

Marte está en la línea de fuego de las partículas de alta energía del Sol, conocido como el viento solar. Se piensa incluso que es debido a ello que la atmósfera de ese planeta es muy delgada.

En la Tierra estamos protegidos del viento solar con un fuerte campo magnético. Sin él, sería mucho más difícil sobrevivir.

A pesar de que Marte tenía algo similar hace unos 4.000 millones de años, lo perdió, así que su superficie es extremadamente hostil, como señala Verónica Bray, del Laboratorio lunar y planetario de la Universidad de Arizona, quien ve el proyecto con escepticismo.

No hay agua líquida, la presión atmosférica es “prácticamente un vacío”, los niveles de radiación son más altos y las temperaturas varían de una manera salvaje, señala.

“La radiación preocupa, particularmente durante el viaje. Implica un riesgo más alto de cáncer, un sistema inmunológico debilitado y posiblemente infertilidad”, subraya.

Para minimizar la radiación, el equipo tendrá que cubrir los domos bajo los que vivirán con varios metros de tierra, pero sus miembros mismos tendrán que cavar para conseguirla.

“No tengo duda alguna respecto a que podemos poner a un ser humano en Marte. Lo que dudo es que pueda sobrevivir por un extenso período”, sentencia Bray.

Por su parte, uno de los embajadores del proyecto, el profesor Gerard ‘t Hooft, premio Nobel de física teórica 1999, admite que existen riesgos desconocidos para la salud, pues la radiación es “de una naturaleza muy distinta” a lo que se ha probado en la Tierra.

¿MEJOR QUE ANTÁRTICA?
“A los postulantes se les advertirá de los riesgos, pero nosotros somos responsables de asegurarnos de que esos riesgos sean razonables”, concede.

El astronauta de la Nasa Stan Love conoce de primera mano las dificultades con la tecnología, gracias a su experiencia y la de sus colegas en la Estación Espacial Internacional.

El aparato que recicla los desechos humanos y “hace del café de ayer, el café de mañana necesita mantenimiento frecuentemente y no creo que sobreviva años de uso continuo en Marte”, dice.

Love hace poco regresó de la Antártica que “es un picnic comparado con Marte”.

“Está lleno de agua, uno puede salir y respirar aire. ¡Es un paraíso comparado con Marte y sin embargo nadie se ha ido a vivir allá!”

Pero aunque pone en duda el que se consigan los recursos para financiar el proyecto y le preocupe la tecnología y el impacto de la radiación, Love aplaude iniciativas como la de Mars One.

Está convencido que organizaciones privadas como esta ayudarán a crear conciencia y ojalá a descubrir o diseñar aparatos tecnológicos que contribuirán a que equipos del futuro alcanzar la meta de amartizar.

“Hemos estado soñando con esto por 50 años. Se suponía que la Luna iba a ser el trampolín a Marte pero cuando uno estudia el problema se da cuenta de que es inmensamente difícil hacerlo”.

Y, ¿QUIÉN PAGA?
Muchos críticos se enfocan en la financiación y en si el proyecto atraerá la atención del público por muchos años.

Costaría unos US$3.800 millones mandar al primer grupo.

Chris Lintott, de la Universidad de Oxford, opina que aunque el proyecto es tecnológicamente posible, duda que recauden los fondos necesarios para llevarlo a cabo.

“Se trata de contar con la voluntad política y el poder financiero para hacerlo realidad y eso es lo que nadie ha podido lograr hasta ahora”.

No obstante, Lansdorp piensa que la financiación no será problema pues planea vender los derechos de transmisión a la manera de las Olimpiadas.

“Será lo más grande que la humanidad haya hecho jamás. En 15 años la gente todavía estará viéndolo en televisión”, asegura.

“Explorar nuestro mundo es lo que los humanos hacemos, está en nuestros genes. El sueño de los colonos que quieren ir a Marte se realizará”.

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