En esta ciudad existe un restaurante único, un lugar donde se distribuye y se come la mayor cantidad de cangrejos del planeta extraídos de las aguas cálidas de Florida y del mar extremo de Bering
IÑIGO MANEIRO
¿Qué relación tienen Jhon Travolta, Bill Clinton, Al Capone, Alan García, Tom Cruise, los Bee Gees, los Reyes de España y Mohamed Alí? Mil kilos de cangrejos stone al día.
José Uchuya es un peruano de Ica que lleva viviendo más de 20 años en Miami. Con cierto brillo en los ojos nos mostraba, a mi hija Nua, mi sobrino Alonso y a mí, una foto de él en su Blackberry, de pie y sonriente, junto a Mohamed Alí sentado, envejecido y delgado. “Cuando llega este hombre, la gente se pone de pie y lo aplauden durante varios minutos. Además de haber sido el mejor boxeador del mundo, su vida ha sido única y la gente lo quiere y lo reconoce por ello. Él es la persona más importante, más especial que ha llegado al Joe’s Stone Crab”.
No sé si estaremos en el mejor restaurante del planeta para comer cangrejos pero, sin duda, estamos en el centro culinario que mayor cantidad de cangrejos cocina y principal distribuidor de estos crustáceos que hay en todo el orbe. Sus cifras son de vértigo. Venden una tonelada del cangrejo stone de Florida o Menippe mercenaria, y más de 400 kilos del king crab de Alaska al día. Este es el plato estrella, el cangrejo gigante, cuyas muelas coloradas son más largas que una fuente de porcelana, y que se cosecha en el helado mar de Bering, por embarcaciones que navegan y hacen piruetas entre olas gigantes. Los videos de su pesca se encuentran colgados en YouTube, y varios programas de cable han ofrecido reportajes sobre estos pescadores que pueden ganar hasta 10 mil dólares al mes.
BOMBAS NUCLEARES
En temporada baja, Joe’s recibe 800 clientes todas las noches, y en la alta, entre noviembre y mayo, 2.000 comensales en almuerzos y cenas, llegando a generar hasta 175 mil dólares de ingreso en un solo día. Estos son atendidos por más de 180 camareros, que surcan los salones del restaurante veloces, eficientes y enfundados en ropa negra, colocando baberos gigantes de papel y tenazas para romper y degustar la pulpa de esos animales.
El gerente de este restaurante es José Uchuya, el iqueño enamorado de Mohamed Alí y que me confiesa, en voz baja, que las veces que ha venido George Bush cuando era presidente, y sin que los clientes se dieran cuentan, “todo se llenaba del servicio secreto. Además, venía también el hombre del maletín, el individuo que carga, esposado a su mano, la valija donde se encuentra el mecanismo que, con solo un botón, puede hacer desaparecer el planeta con explosiones nucleares”.
También me dice que Alan García es un asiduo de este lugar ubicado en Miami Beach, y que por deferencia a él, hay varios piscos en la barra de madera que preside la sala principal. El Joe’s es, a su vez, cuatro negocios: exportación de cangrejo a otros lugares del mundo, como, en el pasado, al Costa Verde de Lima; reparto a domicilio; elaboración de comida envasada y el restaurante, que también se encuentra en Chicago y Las Vegas.
El original fue fundado en Miami en 1913 por Joe y Jennie Weiss, y en la actualidad una nieta participa del ritual con crustáceos y todos los demás platos de pescados y carnes que salen de su cocina. Cuando entré al Joe’s sentí que este restaurante era, sobre todo, una experiencia única, que mi viaje por Miami y los cayos ha sido, sobre todo, la vivencia de los peces de colores, las barracudas y las rayas que vi, y los cangrejos que comí. Recordando, también, a mis tíos, que navegaron en las aguas heladas de Groenlandia y Alaska, recogiendo, hace muchos años, esos cangrejos que parecen sacados del mundo de los dinosaurios, y que me los regalaban cuando era pequeño, y los saboreaba, durante horas, en la mesa de la cocina de mi casa.
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No admite reservas. Está cerrado en agosto y setiembre.