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Conozca a los famosos que destruyeron su vida por la adicción a las drogas

Antidepresivos, ansiolíticos, calmantes, analgésicos y anfetaminas fueron compañeros de lucha de estrellas como Michael Jackson

Conozca a los famosos que destruyeron su vida por la adicción a las drogas

Por: José Puga

Están siempre bajo la luz de los reflectores, sonrientes, atractivos, ensimismados en su naturaleza de ídolos que propagan tendencias. El mundo es adicto a ellos y ellos son adictos a algo más que a su vanidad: antidepresivos, ansiolíticos, calmantes, analgésicos y anfetaminas son sus compañeros en esta lucha constante por mantener una imagen de perfección a flor de piel.

Michael Jackson , Elvis Presley, Marilyn Monroe, Heath Ledger, Anna Nicole Smith, Brittany Murphy, todos ellos glamorosos, algunos revolucionarios, fallecieron por ingerir un mortal coctel de medicamentos. Otros ídolos felizmente han vivido para contarla: Charlie Sheen, Nicole Richie, Matthew Perry (sí, el entrañable Chandler de Friends), Winona Ryder, Jamie Lee Curtis, Steven Tyler y la lista continúa.

¿Pero es acaso la adicción a los medicamentos entre las estrellas producto solo del peso de la fama? ¿Quizás es solo el triste colofón de almas atormentadas? ¿O, más bien, es un mal de la vida moderna? Cada hipótesis tiene cierto grado de verdad.

“Quienes se enganchan con estos medicamentos son personas que tienen problemas de personalidad. La adicción está acompañada por otros cuadros clínicos como trastornos alimenticios, depresión grave, personalidades histriónicas, cuadros esquizoides o trastornos antisociales”, explica el psicólogo clínico Milton Rojas, del Centro de Información y Educación para la Prevención del Abuso de Drogas (Cedro).

Ejemplos sobran. Mientras Michael Jackson señaló en su momento que su adicción provenía de haber sido abusado de niño, casos como el de Charlie Sheen denotan también rasgos de una personalidad inestable. El macho alfa de la serie Two and a Half Men, asiduo cliente de prostíbulos y adicto a un sinnúmero de drogas, acumula en su nutrido prontuario cargos de agresión contra sus ex parejas Brooke Mueller y Brittany Ashland.

Estas personalidades, sumadas a la presión mediática, resquebrajan, en muchos casos, la estructura interna de los artistas. “Por eso muchos se anestesian con tranquilizantes, sedantes, hipnóticos o drogas para dormir. Tratan de rellenar esos vacíos con alcohol y medicamentos”, asegura Rojas.

No obstante, la adicción a analgésicos, antidepresivos, calmantes y anfetaminas puede también dispararse en personas estables, pero que han sido expuestas a su consumo a raíz de una lesión o enfermedad. Son los casos de la actriz Winona Ryder y del vocalista de Aerosmith, Steven Tyler. Durante su arresto por robar en una tienda de Nueva York, en el 2001, Ryder fue encontrada con ocho tipos de fármacos en su cartera. “Dos meses antes, me había roto el brazo y el doctor me había dado muchas medicinas […] Llegó un punto en que no sabes si te sigue doliendo, pero continúas tomándolas”, dijo la dos veces nominada al Óscar a la revista “Vogue” en el 2007.

Tyler, más allá de su pasado hedonista, fue internado, en diciembre del 2009, por una severa adicción a los calmantes. Esta surgió a raíz debido a una serie de dolores crónicos en sus rodillas y pies. “El problema viene cuando el paciente viola el período asignado de consumo. Ahí terminan automedicándose y volviéndose adictos”, comenta Rojas.

Otro factor determinante es la mezcla. Tanto la muerte de Heath Ledger, en el 2008, como la de Brittany Murphy , hace cinco meses, se debió a una mezcla automedicada. El australiano, que sufría de insomnio, fue hallado sin vida en su departamento de Nueva York, con seis fármacos alojados en su cuerpo. En tanto, la actriz de “Clueless” murió por mezclar un antiinflamatorio, paracetamol, un anticongestivo y un antihistamínico. Estaba con neumonía y padecía de anemia.

INDUSTRIA FARMACÉUTICA
La industria farmacéutica y la comunidad médica también tienen parte de culpa en este problema que todavía pasa desapercibido por el radar del control estatal y de la DEA.

Entre 1997 y el 2005, en EE.UU., el consumo de metadona (derivado del opio) se elevó en un 1.000%, mientras la oxicodona (analgésico) ha aumentado en un 600%. A esto se suma, además, el mercado negro de prescripciones médicas que opera en todos los estratos sociales. Tal parece que miles sufren y mueren por estas adicciones, pero nosotros solo vemos a los famosos.