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Conozca el origen de estos 10 sobrenombres de la farándula local

A continuación, algunas figuras de Chollywood que son reconocidas, más que por su nombre, por el apodo que llevan

Conozca el origen de estos 10 sobrenombres de la farándula local

DANIEL MEZA
Redacción online

Empezaron por apodos y, tiempo después, hasta quedaron como nombres artísticos. Conozca por qué y cómo nuestros personajes de la farándula empezaron a ser llamados como se les dice ahora, aquellas inconfundibles y jocosas ‘chapas’ con las que hoy los conocemos.

1. Melcochita (Pablo Villanueva): el dueño de frases como “Imbécil”, “No hay” o “¡Ay!” y ponedor profesional de ‘chapas’ fue bautizado nada menos que por un grande de la televisión: Augusto Ferrando. A inicios de los 90, Pablo Villanueva era un sonero que la pegaba de cómico. En una de sus presentaciones en “Trampolín”, ‘Melcocha’ hizo gala de su chispa. “Eres como una melcocha, porque tu actuación endulzó a la gente”, le dijo Don Augusto, encantado.

2. Niño terrible (Jaime Bayly): ¿Habría otra manera de calificar a un veinteañero que hacía picantes entrevistas en la televisión noventera?. Arrancó en “Pulso”, pero agarró personalidad en “1990 en América”, “Qué hay de nuevo” y “Jaime Bayly en vivo”, donde sabía poner en aprietos a cualquier invitado. Por ello, Jaime Bayly fue apodado ‘El niño terrible de la televisión’, aumentando esa fama cuando empezó a repartir besos en “La noche es virgen”. La consecuencia natural fue que por estos tiempos lo llamaran ‘El tío terrible’, sobrenombre que, según el mismo ha confesado, detesta.

3. Gordo Casaretto (Alejandro Romero): el ‘Gordo Casaretto’ pudo haber sido gordo, pero de Casaretto no tenía un pelo. Se llama en verdad Alejandro Romero Cáceres y era amigo del delantero de antaño de Universitario de Deportes, Enrique Casaretto. “Vivíamos juntos y compartíamos muchas cosas”, cuenta el cómico. Entonces, antes de que se hiciera lo conocido que es ahora, la gente empezó a compararlo. Y así fue. El ‘Gordo’ cree que el nombre fue determinante en su éxito.

4. Betito (Efraín Aguilar): el productor de “Al fondo hay sitio”, no siempre fue un capo de la televisión con producciones exitosas. Antes, fue un divertido cómico y perteneció a “Risas y Salsa”. Interpretaba a un niño malcriado que piropeaba y se le insinuaba a su maestra (Camucha Negrete) así como a todas las mujeres bonitas. A partir de allí, el apodo no lo soltó jamás.

5. Peluchín (Rodrigo Gonzáles): es obvio que el conductor de “Amor, amor, amor” no se llama igual que el perrito de la ‘Chilindrina’. Este curioso apelativo es una ocurrencia de Magaly Medina. La ‘Urraca’ le puso así cuando Gonzáles trabajaba como su asistente de producción muchos años atrás. Gonzáles se fue a España, volvió, fue invitado al set de la pelirroja y esta contó la infidencia. “Es un karma que no me podré sacar”, dijo ‘Pelu’ en alguna ocasión. Cierto, muy cierto.

6. Bartola (Adriana Esther Fernández Dávila): a sus 16 años, Esther Fernández se presentó ante Augusto Polo Campos para demostrarle su talento cantando una marinera. Al criollo le fascinó tanto la ‘performance’ de Esther, que la comparó con la ‘Reina de la marinera’, Bartola Sancho Dávila. “Al principio me sentí un poco rara”, cuenta ‘Bartola’, que hoy es una criolla reconocida por todos.

7. Felpudini (Rodolfo Carrión): todo nace del inmortal sketch “El Jefecito”, divertido segmento del programa “Risas y Salsa” ochentero. El ‘jefecito’ (Antonio Salim) siempre buscaba la manera de seducir a su secretaria ‘Chelita’ (Analí Cabrera). ‘Felpudini’ era el empleado “sobón” que idolatraba a su jefe, y siempre interrumpía el momento en que este seducía a ‘Chelita’. Y nombre de su jocoso personaje no lo abandonó jamás.

8. Tongo (Abelardo Gutiérrez): esta voluptuosa figura de nuestra farándula obtuvo su sobrenombre mucho antes de ser un cantante de cumbia. Cuando era niño, contó, le gustaba ir a las tómbolas y decía “vamos a la tóngola”. Entonces le pusieron Tongolito. A medida que fue creciendo, dejaron de llamarlo ‘Tongolito’ por simplemente ‘Tongo’. Y al gordito le gustó. “Es un nombre comercial, corto y fácil de recordar”, dijo alguna vez.

9. La Ñañita (Claudia Portocarrero): la agraciada Claudia Portocarrero no creció con esta ‘chapa’ en su natal Iquitos. Fue cuando pertenecía a la farándula que la empezaron a llamar de este modo, que es la forma que ella cariñosamente utiliza para dirigirse a las personas con las que conversa. Así suelen llamarse los amigos en nuestra selva, lugar al que pertenece la novia de Dilbert Aguilar.

10. Yuca (Enrique Espejo): el cómico Enrique Espejo, flamante jale de “El especial del humor”, fue llamado ‘Yuca’ desde sus primeras apariciones en televisión. Era –y sigue siendo- el típico apodo a las personas blancas, casi pálidas, como él. Así que el apelativo le cayó a pelo a este personaje del humor al que todos le pegan. Grande, Yuca.