Festival Internacional de Cine de Berlín: memorias de una novata

Milagros Leiva Gálvez, periodista de El Comercio, comparte su experiencia personal en la prestigiosa Berlinale

Festival Internacional de Cine de Berlín: memorias de una novata

(Aclaración. La que escribe estas memorias no es crítica de cine, menos directora, tampoco actriz. Es una periodista que ama ver películas y en algo ha coincidido con el jurado de la Berlinale, pues el 15 de febrero escribió en su Twitter que la película iraní ‘Nader and Simin. A Separation’ tenía que ganar el Festival de Berlín porque era demasiado conmovedora. Así ha ocurrido. La película del director iraní Asghar Farhadi ha ganado el Oso de Oro y de Plata. Aquí sus apuntes finales antes de su regreso a Lima).

Por Milagros Leiva Gálvez
Enviada Especial

UNO. El Festival de Berlín pertenece a las grandes ligas. Lo primero que me asombró cuando me senté en la butaca roja del Berlinale Palast (el gran teatro donde se proyectan los estrenos de las películas de la competencia oficial) fue el tamaño del ecran, la llamada pantalla gigante. Me asombró porque es realmente gigante. Y cuando digo gigante estoy diciendo gigante. Si la comparo con algún cine de Lima tendría que decir que es dos veces la pantalla de cualquier Cineplanet o UVK (vayan sacando la cuenta). Y no exagero. También debo reconocer que anduve muerta de hambre de tanto ver películas sin almorzar o cenar. La verdad es que no se permite comer ni canchita ni papitas ni quequitos ni heladitos ni nada que haga ruido, por favor. Menos bebidas que malogren los hermosos asientos rojos de terciopelo. Si quieres comer, no veas cine. Esa es la orden. Y me alegra. Por primera vez vi películas sin ruidos desesperantes.

DOS. El gran fracaso de la Berlinale Edición 61 se llama Ralph Fiennes. Este guapo y sereno y siempre correcto actor, llegó entre gritos histéricos de sus fans a su estreno como director. Firmó cuanta foto suya le pusieron al frente y sonrió en todas las poses a los fotógrafos, pero la verdad es que su película “Coriolanus” durmió a la gente. Por más que llegó acompañado de la talentosa y super elegante Vanessa Redgrave y del divertido y super llama la atención Gerard Butler, Fiennes adormeció a los espectadores. Y no importó que la historia fuera de Shakespeare y que su intención fuera rendir homenaje al dramaturgo inglés, igual aburrió. En el estreno de su primer largometraje como director, algunas personas (el público de la Berlinale es implacable) se paraban y se retiraban de la sala casi dormidas. Creo que Fiennes debe solo actuar y jamás dirigir, y menos hacer dos cosas a la vez. Espero no ser faltosa. No me dormí en su película porque me daba roche y no me salí porque siempre quiero ver cómo termina la historia así esté mal contada. Los críticos simplemente lo masacraron. Basta ya de modernizar al pobre Shakespeare, suplicaban.

TRES. El director iraní Asghar Farhadi fue el único que logró poner de pie al público después de la proyección de ‘Nader and Simin. A separation’. La gente lloraba mientras lo aplaudía. El director, visiblemente emocionado, dijo que era la primera vez que veía de corrido su película sin pensar que debía corregir errores. Luego agregó que no quería dar mayores explicaciones sobre el argumento porque estaba seguro que la audiencia tenía muchas preguntas por resolver y muchas cosas en qué pensar. No le falta razón. La historia de una pareja que se separa y que lleva a límites insospechados a su única hija es un canto desesperado donde la libertad, el amor, el desamor, la esperanza, la venganza, la impotencia y la angustia se mezclan en un cóctel sugestivo que marca el acento principal en la verdad y la mentira. Bien merecidos los Osos de Oro y Plata que acaba de ganar esta película iraní. Ojalá y pronto se estrene en Lima.

CUATRO. También ha ganado la película del maestro Béla Tarr, “A Torinoi Ló” (“The Turin Horse”). Se ha llevado el premio de los críticos de cine y el Gran Premio del Jurado. En blanco y negro, como acostumbra el director húngaro, con largos planos secuencias y escasos diálogos, “A Torinoi Ló” es la historia de un viejo cochero, su hija y un caballo que se niega a obedecer. Los tres son pobres extremos. Los tres viven en una casa semidestruida por los vientos inclementes del campo. La fotografía deja al espectador hipnotizado y con una sensación de opresión por el espléndido guion. Béla Tarr contó en su conferencia de prensa que la historia está basada en una anécdota de Nietzche quien impidió que un cochero siguiera azotando a su caballo por no querer caminar. “No podemos comunicar la esperanza ni la salvación. Sólo podemos contar las cosas como las vivimos. Vivimos en un mundo terminado ya. Y las cosas que le ocurren al cochero, a su hija y al caballo, nos ocurrirán a nosotros tarde o temprano”, dijo el director. La película que dura dos y horas y media deja a todos con desesperanza, pero también con una intensa motivación para cambiar el orden de las cosas. Cruzo mis dedos para que un distribuidor la lleve al Perú.

CINCO. La película “Medianeras” del argentino Gustavo Taretto arrancó las carcajadas más cómplices y sonoras del público en la sección Panorama. Pensé que se llevaba de hecho el premio del público, pero se quedó con el segundo lugar. “Amador”, la película de Fernando León de Aranoa y cuya protagonista es Magaly Solier no quedó entre las favoritas (debo confesar que me apenó que Magaly no quisiera en ningún momento declarar a la prensa peruana, entre sus razones aclaró que cuando la película se estrene en Lima hablará. Esa fue su decisión). Pero bueno, volvamos a “Medianeras”. La historia de dos treinteañeros solitarios y que andan perdidos en el terreno amoroso es el primer largometraje de Taretto. Después de la proyección, el argentino contestó feliz todas las preguntas del público y aclaró que siempre quiere tener 30 años aunque ya haya cumplido 45. Imagino que podremos ver su trabajo en la próxima edición del Festival de Lima. ¿Quién se llevó el afecto del público? “La lluvia también”, de la directora española Icíar Bollaín. La película que narra la historia de la conquista de América bajo la lupa de Bartolomé de las Casas y Juan Montesinos es una producción que asegura haber contado con cuatro mil extras. Empieza lenta, pero fluye bien hasta llegar a giros inesperados. El protagonista Luis Tosar coleccionó aplausos y suspiros. Dicho sea de paso, esta película representará a España en el Óscar, lo que convierte a Icíar en la primera directora española que llega hasta la alfombra roja más famosa del universo fílmico. Veremos cómo le va.

SEIS. La humildad de la directora peruana Rosario García-Montero brilló en la ceremonia final. Pese a que minutos antes confesó que temía no haber ganado el Oso de Cristal que otorga la sección Generación asistió con su mejor vestido y su mejor sonrisa a aplaudir a sus compañeros cineastas del mundo. “Las malas intenciones” es una película que dará mucho que hablar, pero creo que estuvo en una sección equivocada. El jurado de Generación está integrado por niños y la película de García-Montero está protagonizada por una niña, pero no es precisamente una película de Walt Disney. Es una montaña rusa con buena dosis de humor negro que narra la historia de Cayetana de los Heros quien cree morirá el día en que su hermano menor llegue a este mundo. García-Montero tuvo una semana repletas de estrevistas, dio una charla en el Talent Campus y hasta se dio tiempo para ver películas. Mañana parte a Nueva York donde ha fijado su residencia, salvo cambio de planes de última hora. Se espera que estrene su primer largometraje en el Festival de Lima. (Por si acaso la película ganadora de la sección Generación fue la noruega “The Liverpool Goalie”, una historia que narra todos los enredos de un niño de 13 años que no es precisamente la estrella deportiva de su colegio. Dirigida por Arild Andresen, es una comedia de principio a fin).

SIETE. El éxito de todos estos días se llamó Ingmar Bergman. La retrospectiva en su honor fue uno de los mejores regalos de la Berlinale. Maestro de maestros. Inolvidable director sueco. Todas las proyecciones de sus historias fueron con sala llena, todas con aplausos prolongados al final. Otro regalo fue “Taxi Driver” del genial Martin Scorsese, también recuperada para esta edición, fue ovacionada con gritos como si la película fuera un concierto de rock.

OCHO. Berlín es una ciudad que se hincha de orgullo cuando aclara que todos los años organiza uno de los festivales de cine más prestigiosos del universo. Es verdad. Faltan horas y cabeza y vida para ver todas las películas. Y aunque hace demasiado frío cuando se realiza la Berlinale, siempre calienta ver a los espectadores salir de cada sala dando su veredicto final. No es extraño. En cada película que vemos nos encontramos a nosotros mismos.

Fin.
Berlín. 19 de Febrero, 2011.


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