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El nuevo galán de "Al fondo hay sitio" que enamora con magia también en la vida real

Jesús Alzamora aseguró a elcomercio.pe que su personaje Gustavo Adolfo no tiene intención de jugar con ninguna chica

El nuevo galán de "Al fondo hay sitio" que enamora con magia también en la vida real

El personaje de Jesús Alzamora ha conquistado rápidamente el corazón de las hermanas Gonzáles.

SONIA DEL ÁGUILA
Redacción Online

Hace algunas semanas un nuevo galán llegó a las Lomas de Al fondo hay sitio para alborotarla aun más. Se trata del profesor de literatura Gustavo Adolfo Bedoya. Un hombre de cara bonita que ha logrado con sus trucos de magia lo que parecía imposible: que la tímida Grace (Mayra Couto) consiga sacar de su mente a su ex Nicolás (Andrés Wiese). Ha despertado además, el interés de la inquieta y provocadora Shirley (Areliz Benel) que ve en él al hombre de su vida.

¿De dónde salió? ¿En qué radica su atractivo? A continuación Jesús Alzamora, actor que da vida al codiciado personaje, nos lo cuenta.

“Gustavo Adolfo es un buen chico que trabaja para pagar sus estudios y no tiene intención de jugar con nadie. No sé cuál es el objetivo de los guionistas con mi personaje, el mío es quedarme en la serie. Ojalá se porte bien y pueda quedarse”, sostuvo el actor de 26 años de edad.

Jesús estudió Derecho incentivado por su progenitor, pero su interés por la actuación pudo más. Llevó un taller actoral con Roberto Ángeles y desde entonces no ha parado. Ha hecho teatro, televisión y cine. Es reportero de “Plus TV”, conduce el programa “Acceso restringido”, actúa en “Al fondo hay sitio” y en la obra “Lúcido”. Por si fuera poco, es mago y muy pronto lo veremos en el filme “Rocanrol 68”.

“Trato de hacer varias cosas a la vez y mezclarlas en la medida que no sea contraproducente. Por ejemplo, si puedo meter la magia en mi vida laboral lo hago. Me gusta hacerlo, yo trabajo haciendo magia, es parte de mí, trabajo en una empresa donde hay magos”, contó el actor.

Estás en todas. ¿Qué te falta hacer?
Mientras un artista tiene más herramientas es mejor. Me encantaría saber cantar, estuve en unos tallercitos con Denisse Dibós, pero aún me falta. Creo que la vida es una carrera contra el tiempo, no hay mucho tiempo para pensar. Por la cantidad de cosas que hago también dejo de lado algunas, como el tango. Antes escuchaba, bailaba y estudiaba mucho tango.

También eres abogado, pero no ejerces por actuar.
Y por ello me siento orgulloso. Soy una de las pocas personas que pudo dejar de hacer lo que no le gusta por hacer lo que le gusta y ser feliz. Me gradué de abogado porque mi papá quería que sea abogado, pero con los trabajos que hice como actor logré que cambiara su forma de pensar, ahora es mi fan número uno y mi representante. Me apoya en todo.

¿Cómo llegaste a “Al fondo hay sitio”?
Me llamaron para hacer cásting. Lo hice y gracias a Dios me eligieron.

¿Cómo analizas el rol de tu personaje en el tema de Grace y de Shirley, dos chicas que se sienten atraídas por Gustavo Adolfo?
Tengo conjeturas. No sé hasta dónde va, pero lo que veo me gusta. Me gusta que sea profesor de Literatura, que hable de cosas bonitas y divertidas, que sea medio poeta y que haga magia. La magia me persigue a donde voy, es una herramienta terrible.

¿En la vida real también utilizas la magia para conquistar a las chicas?
No lo voy a negar, alguna vez he utilizado algo de magia para coquetear o enamorar a una chica, pero tranquilo, todo bien. Ahora estoy solo.

¿Cuánto de tu personaje de “Al fondo hay sitio” corresponde a la realidad?
Hay una aproximación. Soy un poco coqueto, pero tranquilo, he leído mucho, soy escritor de novelas, mago, me encanta leer y hacer magia.

¿Cómo llegaste a ser mago?
Tenía un amigo que jugaba fútbol y era mago, cuando me llevó a su equipo a jugar conocí a sus amigos que también hacían magia. Uno de ellos me enseñó los trucos y yo le enseñé algo de expresión actoral. Nos retroalimentamos.

¿Te cambió la vida ingresar a la serie más exitosa de la señal abierta?
Claro que sí. En el sentido de que la gente me reconoce mucho más en la calle, y yo tomo eso con felicidad, pero sobre todo con humildad. Es muy bonito que la gente te mande mensajes en Twitter y te diga cosas chéveres en la calle. Mi hermanita de ocho años está contenta, saca pecho, quiere que la vaya a recoger al colegio para que sus amiguitos la vean conmigo. Esas cosas me ponen incalculablemente contento. Sin embargo, en lo demás, sigo siendo el mismo, voy a los mismos lugares, a los mismos bares, a los mismos restaurantes. Hago mi vida normal.

¿Qué tal compartir roles con Mayra Couto y Areliz Benel?
Mostro con las dos y también con el resto del elenco. Cuando llegué todos me recibieron con una gran sonrisa. Mónica Sánchez, Magdyel Ugaz…, en realidad todos me saludaron cordialmente. Hay muy buena onda.

Al personaje de Andrés Wiese lo has desplazado a un segundo plano. ¿Cómo te llevas con él?
Andrés es mi amigo, aún no hemos tenido ninguna escena juntos, pero lo conozco, es un tipazo.

También has participado en el filme de Gonzalo Benavente, “Rocanrol 68”, y en la obra “Lúcido”, que se estrenó el jueves último
Así es. Estoy bien contento con mi debut en el cine, ojalá la película se estrene pronto. En cuanto a Lúcido me permite dar vida a un personaje muy diferente a mí. Para dar vida a Lucas tengo que sacar toda la posibilidad de alegría, carisma y sonrisa para ser un hombre derrotado, cabizbajo, meditabunda, con severos problemas de cordón umbilical con su madre y que tiene que tratar de salir adelante para ser alguien en la vida.

¿Cómo te va en “Polizontes”?
Muy bien, es algo que hago con mucho agrado porque me divierte. Tengo la suerte de poder hacer lo que me gusta y poder vivir de ello. No puedo quejarme, soy muy afortunado.