03 de septiembre del 2014 16 °C

A quemarropa con Johanna San Miguel: “El ráting no afecta mi ego”

La conductora celebra la buena acogida que ha tenido ‘Minuto para ganar’ evalúa grabar una tercera temporada

A quemarropa con Johanna San Miguel: “El ráting no afecta mi ego”

ANA VALENZUELA
El Comercio

Si bien está feliz porque “Minuto para ganar” consiguió superar en su nuevo horario a ‘La noche es mía’ y a ‘Enemigos públicos’, Johanna San Miguel toma con calma los resultados. “Uno nunca sabe lo qué puede pasar. Lo del ráting es bastante relativo”, adelanta Johanna, quien contesta divertida mientras pasea con su hijo Paulo en un centro de recreación.

¿Cómo has tomado que “Minuto para ganar” lidere la franja de las 11 de la noche?
Estoy satisfecha, contenta y agradecida. Me ha sorprendido muchísimo porque es un horario muy competitivo.

¿Crees que la gente prefiere ver en ese horario un programa de entretenimiento en lugar de uno informativo?
Creo que la gente quiere divertirse e informarse. Espero que Rosa María Palacios regrese pronto a la televisión, me han dicho que así sería y me parece genial. Yo, como muchos, seguía su programa. Ella es mi amiga y le tengo mucho cariño.

Ahora compites con Carlos Carlín y le ganas en el ráting…
Carlín es mi hermano, mi dupla. Y pensar que inicialmente yo iba a acompañarlo en “La noche es mía”. Al final, me quedé en América y estoy muy contenta. Ahora Carlín y yo estamos compitiendo por el ráting, uno nunca sabe lo que puede pasar, es bien loco. Yo tengo los pies sobre la tierra y nunca el ráting ha afectado mi ego, ni para bien ni para mal.

¿Grabarás una tercera temporada de “Minuto para ganar”?
La propuesta está, pero vamos a ver qué sucede, el ritmo diario es fuerte. “Minuto para ganar” es un programa al que le tengo mucho cariño. Nació conmigo. Es un formato que me encantó porque las estrellas son los participantes.

Apareces al mediodía y en la noche. ¿No crees que te estás sobreexponiendo?
No solo estoy en América, en otro canal ahora pasan “Carita de atún” [risas]. Pero eso de aparecer en dos programas también sucede con otras personas como Bruno Pinasco y Sofía Franco y no creo que sea malo. Además, el público que ve “Lima limón” no es el mismo que ve “Minuto para ganar”. Cuando uno siente que ya no aguanta más lo que está haciendo, es el momento de retirarse. Me ha sucedido. No me puedo quedar eternamente en una sola cosa, necesito cambiar.

Tras cinco meses, ¿te sientes afianzada en ‘Lima limón’?
Sí, claro. Me adapto muy rápido. Me siento bendecida de tener un trabajo en el que me siento cómoda y me divierto. Estoy muy agradecida con el público, sin él no sería nada. Sé que hay mucha crítica, pero no me hago mayor rollo. Mientras mi familia y yo tengamos salud y trabajo, me siento más que servida, lo demás son anécdotas picosas.

¿Qué te animó a desempolvar a Queca en “Lima limón”?
Le tengo mucho cariño a Queca y me parece divertidísimo que entreviste a gente. Tiene todas las licencias para preguntar lo que quizá otra persona no podría.

¿Como Johanna San Miguel no te atreverías a hacer preguntas que hace Queca en su diván?
Me atrevería a todo y más. No le tengo miedo a nada, pero digamos que en la voz de Queca las preguntas suenan menos fuertes que si las hiciera yo.

¿No piensas que Queca ya cumplió un ciclo en la TV?
No, Queca es un personaje entrañable y divertido, pero tiene que aparecer dentro de un contexto que a mí me resulte divertido.

¿Los planes de tener más hijos continúan en pie?
Sí, claro. Me encantaría. Tenemos que esperar a ver qué pasa. Es Dios quien decide si me lo manda o no.

¿Y tu intención de bajar de peso también persiste?
Claro, ya he bajado 5 kilos. En los cuatro años que estuve en “América espectáculos” subí 22 kilos de peso. Ha sido muy fregado. Una cosa es ser gordita saludable y otra cosa es tener un peso que no es parte de ti. Felizmente, ya he bajado un poco, pero aún debo perder 16 kilos. No voy a parar hasta tener el peso con el que entré a la televisión.

¿Sigues una dieta o has tenido que recurrir a alguna operación?
Haré todo lo que tenga que hacerse. Todo vale, todo. Veré si funciona lo que estoy haciendo ahora. Si no es así, meto cuchillo [risas].