RAÚL ALARCÓN

La ciudad que inspiró al Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez y es escenario de sus más notables obras es una pintoresca localidad de contrastes, dividida en un casco histórico con un marcado legado colonial, una zona de modernas edificaciones que pareciera haberse inspirado en Miami Beach y un conjunto de paradisíacas islas con nombres de mujer que invitan a desconectarse por completo de la civilización.

HERENCIA COLONIAL El calor es intenso en esta localidad que mira al mar Caribe con una temperatura promedio que no suele bajar de los 27 °C y que invita a recorrer a pie sus estrechas calles de piedra y balcones coloniales, que continúan remitiéndonos a su pasado.

Quizá la mayor huella dejada por la corona en Cartagena esté representada por el Castillo San Felipe de Barajas, la fortaleza más grande que tuvo España en América, en la que hasta hoy se pueden apreciar sus torreones, cañones y angostos pasajes en perfecto estado. Construido sobre la colina San Lázaro para proteger la ciudad de piratas y corsarios, conserva una de las mejores vistas de la bahía y del casco antiguo.

La denominada Plaza del Reloj fue por muchos años la puerta de ingreso oficial a la ciudad. Caminando por sus adoquinadas calles de donde cuelgan las buganvillas se llega hasta el Museo del Oro, que esconde los secretos de la leyenda de El Dorado y donde podrá apreciar la magnífica orfebrería ancestral.

A pocos metros se encuentra el Palacio de la Inquisición, aquí se guardan los instrumentos de tortura utilizados durante dicho período, así como la catedral, la cual cuenta con un hermoso púlpito que en un inicio tuvo como destino final Lima, pero que por azares del destino se quedó en Cartagena.

Tres cuadras separan la catedral de la célebre plaza San Pedro Claver, un hermoso lugar que cuenta con una bella iglesia y con esculturas que representan diversas escenas cotidianas. Por esta zona se pasean las palenqueras, las cuales son conocidas por llevar grandes bandejas de frutas frescas en la cabeza, con las cuales preparan exquisitas ensaladas en base a mango. Una delicia que no debe dejar de probar. Y si quiere adquirir algún bolso o souvenir no deje de visitar la Plaza de las Bóvedas, al otro lado de la ciudad. Se trata de un espacio que en el pasado se utilizó para guardar armas y que hoy funciona como comercio y alberga pequeñas tiendas de artesanía.

LA CARTAGENA DE GABO “Me bastó dar un paso dentro de la muralla, para verla en toda su grandeza a la luz malva de las seis de la tarde, y no pude reprimir el sentimiento de haber vuelto a nacer”, ha señalado Gabo sobre la ciudad en la que se han inspirado dos de sus más notables obras “El amor en los tiempos del cólera” y “Del amor y otros demonios”.

Por ello, una vez que se arriba a esta ciudad, resulta casi imposible no dejar de relacionar la Cartagena real, con la de la fantasía, esa que el autor no quiso nombrar adrede alterando en ocasiones nombres de plazas y lugares, pero en la que se pueden descifrar importantes puntos turísticos como el Portal de los Dulces, en el que hasta hoy se pueden probar durante el día pastelillos de ajonjolí, casadillas de coco, panderitos de yuca, marranitos de leche y los caballitos de papaya. Por la noche, sus puestos de dulces se cierran y comienza la fiesta. Al ritmo de salsa y ballenato los locales como Tu Candela abren sus puertas al caer el sol.

El antiguo convento Santa Clara, citado en “Del amor y otros demonios”, luce restaurado y alberga hoy el hotel Sofitel Legend Santa Clara. hotelsantaclara.com , que con esculturas y pinturas originales de Fernando Botero es considerado uno de los mejores de la ciudad. No puede irse sin dejar de probar su exquisita limonada de coco en su patio de arcos coloniales.

Junto a este histórico recinto se ubica la casa del popular Gabo, punto ineludible, junto a las citas anteriores y otras más, de la ruta “Gabriel García Márquez. Historias reales e imaginarias” (la cual se ofrece en audioguías en varios idiomas a US$34).

SOFISTICADA Y CHIC Al igual que los balnearios más glamorosos del mundo, Cartagena cuenta con una zona exclusiva con modernos edificios llamada Castillo Grande, la cual se ubica junto al balneario de Boca Grande, la zona hotelera frente al mar, en la que se encuentra el ya famoso Hotel Caribe, el fastuoso Hilton, entre otros edificios.

En esta zona, la calle San Martín viene a ser lo que la Collins Avenue es a Miami Beach. Una larga calle que corre de forma paralela al malecón en la que se encuentran cafés, bares, tiendas de souvenirs y casas de cambio. Si busca snacks o licor, el supermercado Carulla atiende las 24 horas.

Si quiere probar un buen café, en esta calle encontrará el clásico Juan Valdez. Y para iniciar la noche súbase a una ‘chiva’, unos coloridos buses sin ventanas con música en vivo que lo trasladarán hasta el casco histórico de la ciudad para empezar la rumba.

UN PARAÍSO POR DESCUBRIR A poco más de una hora en lancha desde el muelle de los Pegasos se arriba a las paradisíacas islas del Rosario. Se trata de un conjunto de 30 islas de aguas turquesas, arena blanca y extensa vegetación en la que podrá descansar (hay tours de un día, así como hoteles por si quiere quedarse varias noches) o aprovechar su tiempo con la amplia oferta de actividades acuáticas.

En el Parque Nacional Natural Corales del Rosario tendrá oportunidad de practicar el esnórquel para apreciar a pocos metros los arrecifes de coral, así como peculiares caballitos de mar. Si viaja con niños, no puede dejar de acudir al acuario de la isla San Martín de los Pajarales para apreciar un show con delfines, así como visitar la isla de pájaros.