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Martes 05 de marzo del 2013 16:23

Gori: la ciudad que todavía ama a Josef Stalin

La sombra del ex líder soviético de cuya muerte se cumplen 60 años aún se cierne sobre los habitantes de su ciudad natal. El municipio ha ordenado reinstalar su estatua y hay quienes todavía lo adoran

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Al cumplirse 60 años de la muerte del líder soviético José Stalin, sigue habiendo controversia sobre cómo valorar su legado en su tierra natal, Georgia.

Millones de personas murieron cuando Stalin impuso una férrea disciplina y el terror para acabar con los “enemigos del pueblo” y construir un Estado comunista.

Pero en la ciudad de Gori, donde nació, el ayuntamiento recientemente decidió volver a erigir una enorme estatua de Stalin que el gobierno pro occidental del presidente Mijaíl Saakashvili había derribado hace casi tres años.

Esto es un signo, dicen los historiadores, de que el país aún necesita enfrentar su pasado soviético.

La principal atracción turística de Gori es el museo dedicado a Stalin. El edificio ornamentado, con su colección de fotografías heroicas y la máscara mortuoria de Stalin, parece congelado en el tiempo, un santuario que ha permanecido casi intacto desde que fue construido en 1957.

Pero Olga Tochishvili, quien trabaja como guía aquí desde la era soviética, afirma que las actitudes hacia Stalin están cambiando.

“En Georgia, a la mayor parte de la generación más vieja le sigue gustando Stalin. Piensan que fue un gran estadista, con sus pequeños errores. A los jóvenes no les gusta Stalin, por supuesto, no están interesados en la historia”.

¿HÉROE O VILLANO?
Pero no son sólo las actitudes. El paisaje urbano de Gori también ha cambiado.

El bulevar principal la Calle Stalin solía estar dominado por la enorme estatua del líder. Sin embargo, fue removida en 2010 por el occidentalizado gobierno de Saakashvili, una decisión que molestó a muchas personas en Gori.

Nikoloz Kapanadze, que gana propinas ayudando a los conductores de Calle Stalin a encontrar lugar para estacionar sus autos, dice que la estatua debe ser devuelta a su sitio.

“Todos quieren eso, no sólo yo sino toda Gori, toda Georgia, quiere que el monumento sea instalado donde estaba antes. Tengo 65 años y sólo oí cosas buenas de él a lo largo de mi vida”.

Hace unas semanas el ayuntamiento asignó fondos para volver a erigir la estatua en el museo de Stalin.

En parte, la decisión parece ser el resultado de una agitación política en Georgia.

El partido de Saakashvili fue derrotado en las elecciones parlamentarias de octubre pasado por la coalición Sueño Georgiano, que quiere reparar las tormentosas relaciones de Georgia con Rusia.

El nuevo alcalde de Gori, David Razuadze, de Sueño Georgiano, afirma que la estatua de Stalin será reinstalada en el verano.

“La gente en Gori tiene la sensación de que el nombre de Stalin es conocido en el mundo y también lo es su pequeña ciudad… Georgia es conocida mundialmente por Stalin. Y la posición del gobierno anterior, que básicamente era un insulto, resultaba insoportable. Y yo digo, usted puede condenar el período de Stalin, puede condenar la represión política y la vieja forma de vida, pero usted no debe tocar personalidades”.

La estatua parece haberse convertido en parte del tira y afloja entre los partidos políticos de Georgia.

RETROCESOGEORGIANO
Tomando un capuchino en un café de lujo en la capital, Tiflis, Giorgi Kandelaki, un diputado del partido de Saakashvili, me dijo que la decisión de volver a erigir la estatua fue un paso hacia atrás.

“Perdimos las elecciones y lamentablemente tenemos señales de retroceso democrático en Georgia o de coqueteos con el pasado soviético. Y el regreso de esta estatua es una de esas señales simbólicas pero muy preocupantes. En Gori la decisión de asignar fondos a la reinstalación de la estatua fue hecha, no por personas privadas, sino por el ayuntamiento y el gobernador local, quien representa al consejo de gobierno. Creo que esto es un hecho escandaloso”.

Kandelaki, de 31 años, dice que la estatua debió haber sido retirada hace años.

“Ningún país que aspire a convertirse en un país normal puede tener un símbolo que rinda homenaje a Stalin. Todo el mundo conoce a Stalin como el dictador más sangriento de la historia. Y la segunda razón se refiere específicamente a Georgia. En 1921, cuando Georgia era una democracia parlamentaria, Stalin fue el iniciador de la invasión y ocupación soviética rusa a Georgia”.

Pero en Georgia la historia es un asunto complicado.

Lasha Bakradze, profesor de la Historia Soviética en la Universidad de Tiflis, presentó recientemente una nueva encuesta encargada por el Fondo Carnegie para la Paz Internacional, la cual halló que el 45% de los georgianos expresa una actitud positiva hacia Stalin.

Dice que el estudio muestra que Georgia tiene que enfrentar y trabajar en su pasado soviético.

“Nada se ha hecho para explicar a la población quién fue Stalin”, me dijo.

“No se ha hablado de eso. Además, en los libros escolares no se encuentran explicaciones acerca de lo que fue el sistema totalitario. Así, se entiende por qué la gente todavía se mantiene en ese modo soviético de pensamiento, de que Stalin era ‘Nuestro Chico’, un muy líder fuerte”.

“La sociedad georgiana tiene un problema”, continuó.

“Por un lado pueden tener simpatía por Stalin y por el otro la mayor parte de los georgianos son pro-democracia, libertad y etcétera. Es muy primitivo, el pensamiento patriótico. Alguien se hizo famoso y ese alguien era georgiano”.

En el museo, el cambio está llegando, aunque lentamente. Un pequeño cuarto bajo las escaleras muestra los nombres de decenas de víctimas de las represiones de Stalin. Pero incluso, mientras que otras revisiones se están discutiendo, Olga Tochishvili y sus colegas están a la espera del regreso de la estatua -no por razones políticas, sino por el turismo.

“Muchos visitantes extranjeros nos preguntan: ¿dónde está la estatua de Stalin? Creo que será mejor que la pongan al frente de nuestro museo para nuestros visitantes, porque ellos quieren ver la estatua”.

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