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Perú

Viernes 09 de noviembre del 2012 13:03

VIDEO: Caral, una maravilla ancestral

La civilización más antigua de América los espera para conocer más sobre los orígenes de nuestra milenaria historia

MARIANA LÓPEZ

Caral, ubicada a 206 kilómetros al norte de Lima, tiene una antigüedad de 5.000 años, lo cual la hace contemporánea a civilizaciones como la mesopotámica o la egipcia. Es el asentamiento más importante de los 18 identificados a lo largo del valle bajo y medio de Supe. Fue el núcleo de todo el estado conformado en la zona norcentral del Perú. La sociedad duró aproximadamente 1.000 años y fue un foco de expansión de conocimiento para las posteriores culturas que se desarrollaron en el Perú y el resto de países andinos.

En Caral se distinguen dos zonas. Una correspondía a la elite y en ella se pueden observar construcciones piramidales, plazas circulares hundidas, espacios de congregación pública y residencias de la nobleza y funcionarios de la sociedad. La otra zona es la periférica, donde se agruparon numerosas viviendas. Su economía fue agropesquera e introdujeron la elaboración de mallas hechas a base de algodón para la pesca de anchovetas, su principal alimento debido a su tamaño, facilidad para pescarlo y para su deshidratación. En esta civilización no se encontró cerámica. Según la arqueóloga y antropóloga Ruth Shady, está demostrado que esto no es indicador para que una sociedad exista.

“Los indicadores de civilización son vida organizada, con autoridades, con regulaciones, con excedente de producción, con especialistas dedicados a diversas actividades, producción de conocimientos en ciencia y tecnología”, indica la investigadora.

SOCIEDAD SIN GUERRAS
El idioma quechua fue otra prueba de que Caral es la principal influencia para las posteriores culturas. Su gran expansión hizo que se convirtiera en una lengua de relación y que posteriormente el imperio incaico lo tomara como lengua oficial.

Este aspecto da a entender que las relaciones con otros territorios y culturas, no solo del Perú sino también de Ecuador, Bolivia, entre otros países, se dieron en condiciones de paz. “No hubo relaciones militares, ni de guerra ni bélicas. Lo importante es comprender cómo esta civilización se origina y su prestigio se va extendiendo a otras sociedades que fueron incluyendo diferentes aportes culturales. El modo de vivir tendió a una identificación comunitaria, colectiva, no vemos el desarrollo del individualismo, La sociedad tiene un mensaje de paz, de respeto e inclusión por los demás”, afirma Shady.

La música fue otro aspecto que influyó es la cohesión y colectividad que poseía la sociedad Caral. Se han hallado 37 cornetas hechas con huesos de animales y 32 flautas traversas agrupadas por diseños, elaborados con huesos de aves como el pelícano y el cóndor, además de antaras y otros instrumentos aún no identificados. “Cinco mil años después se sabe que la música es una actividad que ayuda al desarrollo de los 2 hemisferios cerebrales, el de la instrucción (izquierdo) y el de las emociones (derecho)… y eso ayuda a que haya un equilibrio y una armonía en su propia conducta”, explica la arqueóloga.

PRESERVACIÓN DEL PATRIMONIO CULTURAL
Hemos visto que Caral es una gran herencia para nuestro país. Al ser la ciudad más antigua de América y al saber que fue de gran influencia para nuestra historia, debe ser tan valorada como Machu Picchu u otras maravillas en el Perú y el mundo.

“Está probado a nivel mundial que la arqueología y el turismo puede resultar una industria incluso más rentable que la petrolera o la automotriz, que no daña al medio ambiente, que no afecta la vida humana. Es un recurso que es de beneficio social y económico y que no hace daño a nadie”, refiere Shady.