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Perú

Viernes 19 de octubre del 2012 09:30

VIDEO: Chavín de Huántar, un imperdible encuentro con nuestro pasado

En el callejón de Conchucos se encuentra uno de los centros arqueológicos más sorprendentes del Perú. Aquí algunas razones para visitarlo

MELVYN ARCE
Redacción online

Son poco más de las 8 de la mañana y el vehículo que nos trajo desde Huaraz, capital de Áncash, al distrito de Huari, donde se ubica el complejo arqueológico de Chavín de Huántar, se detiene frente a un letrero tallado en piedra que nos indica que somos bien recibidos. A estas horas de la mañana el ir y venir de las aguas del río Mosna, que se ubica a las puertas del recinto, es tan apacible como el silbido del viento de la cordillera que nos rodea. No somos muchos los que visitamos Chavín de Huántar a las primeras horas de la mañana (el viaje desde Huaraz toma poco más de dos horas), pero el horario es sin duda el más recomendable.

Al ingresar nos invade esa sensación de misterio que describieron en el pasado Luis Lumbreras y el propio Julio C. Tello. Da la impresión de que por fin se llega a una cita pendiente con aquella historia que imaginamos casi a ciegas en los primeros años de colegio.

La magia de Chavín no solo reside en su inagotable belleza natural (aquí empieza el callejón de Conchucos), sino también en los muchos misterios que oculta sobre el pasado del Perú. Así, por ejemplo, el inicio del circuito nos muestra el Canal de Rocas Bajo, que continúa siendo motivo de estudio por las excavaciones que dirige el arqueólogo John Rick, y que descubrió hace poco el conocimiento que los Chavín tenían de la función de drenaje de las aguas del monumento, una más de las muchas pruebas de las avanzadas tecnologías que se conocían aquí casi mil años antes de Cristo.

En la Plaza Mayor también podemos ver sofisticadas construcciones hechas con un sistema antisísmico y en la Plaza Circular, personajes antropomorfos y felinos dibujados en las columnas, además de una perfecta simetría en su disposición.

Los más placenteros momentos para el visitante curioso llegan en las galerías subterráneas, donde laberintos angostos nos dejan descubrir la famosa figura del Lanzón de Chavín y hasta una chacana con efecto tridimensional gracias a la disposición de las rocas.

Una solitaria cabeza clava se encuentra en su posición original en una de las fachadas altas de los edificios (las demás están en el Museo Nacional Chavín, ubicado a una corta distancia del complejo arqueológico) y nos sorprende con su misterioso proceso de transformación del ser humano en felino tallado con maestría sobre una roca como homenaje a los poderes alucinógenos del sanpedro.

Una pareja de turistas argentinos se une a nuestro recorrido unos minutos después. Los más de 3 mil metros sobre nivel del mar de elevación del lugar parecen haberles jugado una mala pasada, pero al terminar el circuito el veredicto del alma es más fuerte que el del cuerpo: “este lugar es mágico y el esfuerzo para llegar aquí valió la pena”.

EL DATO
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