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Diseño de interiores para oficinas: nuevas tendencias

Transparentar la oficina llevó a muchos a derribar los muros. Un estudio de Harvard dice que hay que ponerlos otra vez

Diseño de interiores para oficinas: nuevas tendencias

Más importante que el diseño de interiores para oficinas es la difusión sostenida de una cultura corporativa trasparente, que fomente y cultive la creatividad y la innovación dentro de la organización, así hayan muros o no.

El concepto de oficinas sin muros, hechas bajo la concepción arquitectónica de eliminar las divisiones entre módulos, generando espacios laborales abiertos, propicios para la motivación de sus trabajadores, se impuso en los últimos años como la vanguardia en diseño de centros de trabajo. Tras los ejemplos de empresas tecnológicas de primer orden, como Google, Facebook o Yahoo, en las que la creatividad e innovación se expresaban a través de espacios abiertos en los que la gente trabaja sin divisiones, empresas de diversos sectores empezaron a adoptar esta tendencia, derribando, literalmente, hasta los muros que separaban a los CEO del resto de empleados.

Más que transparentar, el objetivo principal siempre fue el buscar el incremento de la productividad. Tomando uno de los 14 principios fundamentales de The Toyota Way , la filosofía de gestión de Toyota Motor Corp. referido a la importancia de utilizar el control visual para que no se oculten los problemas, los diseñadores de interiores aprovecharon la ola de construcción de nuevos edificios de oficinas para definir espacios de trabajo en los que ningún empleado quede oculto detrás de una división. Al estilo de Mark Zuckerberg, presidente fundador de Facebook, se llegaron a diseñar espacios en los que incluso era difícil identificar jerarquías a partir de las oficinas, porque todas eran similares, sin importar los rangos.

No obstante, después de casi una década desarrollando este concepto al interior de las organizaciones, un profesor de Harvard Business School señala que los muros, lejos de lo que se podría creer, contribuían con el incremento de la creatividad.

 

MAS MUROS, MENOS TRANSPARENCIA

Según la investigación del profesor de Harvard Business School, Ethan S. Bernstein, existe cierta virtud en las organizaciones que permiten que los empleados hagan un poco de trabajo sin ser observados. En una serie de estudios, el profesor Bernstein demostró que la disminución de la observación en los empleados puede elevar la productividad. El resultado más curioso de este reporte es el fenómeno que descubrió, al que llamó la "paradoja de la transparencia", que indicaba que observando menos las labores de los empleados se elevaba la percepción de la transparencia dentro de la organización, bajo la premisa de que una empresa con excesivo control sobre los trabajadores genera rechazo y desconfianza entre los colaboradores.

Bernstein descubrió la paradoja mientras estudiaba una fábrica de productos tecnológicos en China, donde decenas de miles de trabajadores se reunían alrededor de un sistema de módulos idénticos sin divisiones, cuyo objetivo era replicar las innovaciones entre empleados, elevando la productividad y reduciendo los costos de producción. Pero Bernstein descubrió que los trabajadores reducían su nivel de desempeño cada vez que se sentían observados, debido a un temor colectivo de llamar la atención. El objetivo inicial del contagio de buenas prácticas quedó ensombrecido por una sensación generalizada de trabajar en un pequeño campo de concentración en el que todos vivían atemorizados de que les llamaran la atención. La innovación no se produjo, menos la reducción de costos.

"Suponemos que cuando vemos algo lo entendemos mejor", dice Bernstein. "En este ambiente particular, y quizás en muchos otros, lo que los directivos estaban viendo no era real. Era un espectáculo que se ejerce sobre una audiencia. Cuando el público se había ido, el verdadero espectáculo empezó, y este era el incremento de la productividad", concluye el investigador. Para el profesor de Harvard, la respuesta está en la actitud del líder respecto del equipo de colaboradores, más allá de que hayan divisiones o no. Finalmente, así como existen fronteras imaginarias entre países, es posible levantar muros invisibles dentro de las organizaciones a partir de un control desmedido de lo que hace cada empleado con su tiempo en la oficina.

La respuesta, para este investigador, es definir metas claras más allá de cómo se distribuyen las oficinas, y cumplir como líder con aquellas labores y responsabilidades que les competen como cabezas de la empresa. Porque así como es posible observar con facilidad a cada uno de los trabajadores, es posible que los trabajadores observen con más atención si su jefe cumple a cabalidad no solo con su función, sino si respeta en todos los sentidos la cultura de la empresa. 

 

 

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