Carlos Batalla

El domingo 2 de julio de 1961, desde las 8 de la mañana hasta las 4 de la tarde, el Perú participó activamente en el censo nacional. Tal como ocurre en la actualidad, mientras que en las ciudades el conteo terminó ese mismo día, en el campo la tarea se prolongó por veinte días.

El censo de 1961 fue el que inauguró la modernidad en el Perú. En las tareas de conteo se usaron las calculadoras electrónicas IBM. Debido a ello, los resultados del número exacto de peruanos se obtuvieron en noviembre, una rapidez inusitada hasta la fecha.

En las fotos del Archivo Histórico de El Comercio, se aprecia un ambiente de jirones solitarios, con la gente esperando en sus casas y mesas especiales para la población flotante como los huéspedes de hoteles. El gobierno de Manuel Prado decretó orden de inamovilidad.

El censo fue considerado un éxito. Se confirmó la explosión demográfica de Lima. Las cifras dieron una población total de 9’906.746 habitantes; 4’698.178 en las urbes y 5’208.568 en la zona rural.

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