Carlos Batalla

Desde las 3 y 30 de la tarde del domingo 2 de abril de 1961, los asistentes a la Plaza de Acho lo vieron lucirse en el paseíllo de cuadrillas. Era Ricardo Higa o, mejor, ‘Mitsuya’, quien, de padres japoneses, debutaba en el toreo nacional aplaudido por los miembros de la colonia japonesa en nuestro país.

Lucía al comienzo algo tenso, pero cuando vio luego a los toros de mediana envergadura dominar la arena, se cargó de fuerza y mística para realizar una faena destacable. Antes del inicio de la novillada, un conjunto armónico de mujeres descendientes de japoneses hicieron su ingreso ataviadas como tradicionales ‘geishas’.

Ellas desfilaron en la arena rimense y amenizaron el ambiente, dándole un aire exótico a la plaza limeña. ‘Mitsuya’ no toreó solo esa tarde el ganado de ‘Huando’ y ‘El Pinar’; lo acompañaron los matadores Adolfo Rojas ‘El Nene’ y José Scotto.

Si bien el torero niséi, el primero en el mundo, se mostró poco diestro en sus primeros minutos -aunque destacó con la muleta-, al final lidió con gracia y naturalidad y fue ovacionado en el cierre.

Ricardo Higa nació en Supe, en la provincia de Barranca (Lima), pero creció en el puerto del Callao. Debutaría en plazas españolas como matador tres años después, en 1964.

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