Miércoles, 5 de abril de 2006
Rincón del autor: La historia del cuco
Por Abelardo Sánchez León
El cuco es una creación de aquellas sociedades que trazan una frontera entre lo conocido (nuestro hogar) y lo que pertenece al universo ignoto, oscuro y sombrío

El cuco tiene como tarea obligarnos a tomar la sopa cuando nos hemos portado mal, cuando hemos sido malcriados con la empleada o hemos maltratado a nuestro hermanito menor. Nuestra mamá, nada menos que ella, lo invoca cada cierto tiempo para infundirnos miedo y nos lo describe como un hombre alto, desgarbado y andrajoso.

Nuestra mamá recurre al cuco después de haber agotado todos los intentos civilizados de la convivencia. El cuco es la figura del castigo último, cuando no han dado resultado las negociaciones que buscan la armonía en el hogar. En ese momento de desesperación, nuestra querida mamá llama al cuco: que venga y se lleve a estos niños de una buena vez. El cuco significa el final de la política.

Pero los niños consideran que ese preciso momento es el final del juego y que con la última cucharada nuestra mamá nos llevará a la cama. ¿Pero si el cuco decide llevar su juego hasta las últimas consecuencias y nos rapta y nos lleva en un saco como si fuéramos en la joroba de Rigoleto? El cuco es una creación de aquellas sociedades que trazan una frontera entre lo conocido (nuestro hogar) y lo que pertenece al universo ignoto, oscuro y sombrío. Toda sociedad se defiende cada cierto tiempo e inventa un cuco. En esta oportunidad tiene nombre y apellido: Ollanta Humala.

¿Pero nos hemos portado mal? ¿No hemos tomado la sopa? ¿Le hemos pegado a nuestro hermanito? ¿Hemos sido groseros con la empleada de casa? ¿Quién ha llamado al cuco: nuestra mamá? ¿O ha venido solo, irrumpió desde las serranías y nos ha sacado su peor cara, nos ha asustado, nos ha hecho muecas obscenas a la manera de los músicos populares en la película "Muerte en Venecia", cuando les sacan la lengua a los distinguidos huéspedes del lujoso hotel Lido?

Ollanta Humala es un cuco con piel de cordero. En su polo juguetea con la expresión del 'Chorri' Palacios y lleva estampadas las palabras "Amor por el Perú". Sí, ¿pero existen los cucos buenos? ¿Existen los monstruos?, pregunta la niñita de la película "Una historia violenta", porque, no lo olvidemos, los políticos se han portado mal en nuestro país: no lo han dirigido, no lo han proyectado, no lo han administrado y, más bien, roban, diezman, descuidan los servicios, maltratan a los necesitados, mienten y engañan. Veremos si este domingo el cuco viene a raptarnos por no haber tomado nuestra sopa. Sopa histórica, empantanada, fría, sin nuestra mamá que nos cuide y proteja.






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