Lunes, 5 de junio de 2006
Religión: El día de la Bestia
La mitología alrededor del 666. El próximo 6 de junio del 2006, la fecha del calendario coincidirá con el famoso 666, que cierta tradición judía, cristiana y más aún popular asocia con el número del Anticristo. ¿Cuánto de verdad y de fantasía hay alrededor de esta diabólica figura?

"Porque su número es el que forman las letras del nombre de un hombre y el número de la bestia es seiscientos sesenta y seis"
Apocalipsis (13:18)

La tradición popular -influenciada en gran parte por el cine- suele asociar el número 666, que se menciona al final del capítulo trece del Apocalipsis, con la marca del Anticristo o la bestia que, supuestamente, ha de venir al final de los tiempos. Sin embargo, la asociación entre ambos personajes es producto de una interpretación libre de las Sagradas Escrituras y recoge toda una mitología respecto al tema de la lucha entre el bien y el mal y la segunda venida de Cristo a la Tierra, idea que ya estaba presente desde los primeros tiempos del cristianismo, y que cobró fuerza a finales del siglo XIX con los movimientos milenaristas que anunciaban el fin del mundo.

Veamos: la palabra anticristo no figura en ninguna línea del Apocalipsis, el libro más "oscuro y profundo" del Nuevo Testamento para usar la definición dada por San Dionisio, obispo de Alejandría, en el tercer siglo de la era cristiana. En este libro, conocido también como Revelaciones (Apocalipsis en griego), sí se mencionan, en cambio, las palabras "bestia", "dragón", "falso profeta", que harían alusión a este personaje que encarna al maligno, al falso rey, al usurpador o al tirano.

El Anticristo sí es mencionado, en cambio, en otros cinco pasajes de la Biblia y especialmente es aludido en dos de las tres epístolas del Apóstol San Juan, para señalar a alguien que se opone, contradice o desconoce las enseñanzas de Cristo o desune a la Iglesia. "¿Quién es mentiroso, sino aquel que niega que Jesús es el Cristo o el Mesías? Este tal es un Anticristo, que niega al Padre y al Hijo". (Jn. 2:22) O en: "Hijos míos, esta es ya la última hora o edad del mundo: y así como habéis oído que viene el anticristo, así ahora muchos se han hecho anticristos". (Jn. 2:18) O en: "Todo espíritu que desune a Jesús, no es de Dios, antes este es espíritu del Anticristo, de quien tenéis oído que viene, y ya desde ahora está en el mundo". (Jn. 4:3)

Estas palabras, que el Apóstol San Juan dejó como recomendaciones a los hebreos cristianos para que se cuiden de los impostores y los falsos profetas en un momento en que la Iglesia Católica aún no estaba consolidada, ha dado lugar a nuevas especulaciones, sobre todo porque este anticristo era una señal de la "última hora" y más aún porque "ya desde ahora" estaba en el mundo.

Las profecías de Daniel y el Apocalipsis

Si a estas afirmaciones unimos las profecías de Daniel, el cuarto de los profetas mayores, surgen diversas hipótesis que, como afirma el antropólogo Fernando Fuenzalida, han sido recogidas tanto por la tradición cristiana como por la protestante. "Hay alusiones indirectas al anticristo y a su reino en otros lugares de las Escrituras, como el cuarto de los cinco reinos de la profecía de Daniel (Dn. 2:31-45) y en el sueño de las cuatro bestias (Dn. 8)". Fuenzalida se refiere a los sueños del profeta Daniel, quien vio la emergencia en el mundo de cuatro reinos: de oro, plata, cobre o bronce y hierro. El primero es el de Dios y los otros, menores, se irán sucediendo unos a otros hasta llegar al de hierro, que "desmenuza y doma todas las cosas" y que "destrozará y domará a los demás".

Justamente, Nostradamus -afirma Fuenzalida- se apoyó en esta profecía para decir que no serían uno sino cuatro los anticristos que vendrían al mundo.

Pero lo más explícito sobre la figura de la bestia como encarnación del mal que se entroniza en el mundo está en el Apocalipsis. Leamos el capítulo 13: "Y vi una bestia que subía del mar, la cual tenía siete cabezas, y diez cuernos, y sobre los cuernos diez diademas, y sobre las cabezas nombres de blasfemia. Esta bestia, que vi, era semejante a un leopardo, y sus pies como los de oso, y su boca como la de león. Y le dio al dragón su fuerza, y su gran poder. Vi luego una de sus cabezas que parecía como herida de muerte: y su llaga mortal fue curada. Con lo que toda la tierra pasmada se fue en pos de la bestia. Y adoraron al dragón, que dio poder a la bestia: también adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién hay semejante a la bestia?" (13:1-4).

A lo largo de la historia este mensaje ha sufrido múltiples interpretaciones, se cree que el Anticristo liderará diecisiete o veintisiete naciones, incluso las figuras del león, el oso, el leopardo han sido asociadas con los símbolos de potencias mundiales como Gran Bretaña, la antigua Unión Soviética o Estados Unidos y el hecho de que será admirado por muchos ha hecho presumir que la bestia será un líder que ejercerá gran poder en el mundo.

Después se lee: "Vi después otra bestia que subía de la tierra, y que tenía dos cuernos, semejantes a los del Cordero, mas su lenguaje era como el del dragón. Y ejercitaba todo el poder de la primera bestia (.) Y obró prodigios grandes, hasta hacer que bajase fuego del cielo a la tierra en presencia de los hombres. Así que engañó y embaucó a los moradores de la tierra con los prodigios, que se le permitieron hacer a vista de la bestia, diciendo a los moradores de la tierra, que hicieran una imagen de la bestia (.). También se le concedió el dar espíritu y habla a la imagen de la bestia: y el hacer que todos cuantos no adorasen la imagen de la bestia, sean muertos. A este fin hará que todos los hombres pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos tengan una marca o sello en su mano derecha o en sus frentes. Y que ninguno pueda comprar o vender, sino aquel que tenga la marca, o nombre de la bestia, o el número de su nombre". (13:11-17)

El número fatídico

Aquí aparece la alusión al 666 como número de la bestia. Según la experta en religiones, Dorothea Ortman darle valor numérico a cada letra del alfabeto hebreo fue algo común del pueblo judío, algo que se masificó entre los siglos XII y XIII cuando el papado prohibió la lectura del Talmud, obligando a los judíos a emplear el método numérico para acercarse a su libro sagrado sin sufrir persecuciones. Dentro de esta tradición el 3 aludiría a la perfección, el 9 es la Santísima Trinidad y el 6 es la imperfección, por lo que su repetición significaría el mal absoluto.

"En principio el número 666 es un numero solar", agrega Fuenzalida. "Cristo era representado entonces como el Sol de Justicia. Esa calificación nos permite inferir que el número remite a un Falso Sol y a una Falsa Luz. Los esfuerzos  por encontrar una decodificación satisfactoria han fracasado todos estos siglos aparentemente por el olvido de la clave. Entretanto la traducción del 666 ha dado lugar a un número indefinido de alternativas, entre ellas los nombres de Nerón, Napoleón, Hitler y últimamente los de Bill Gates y de George Bush, como supuestos anticristos".

También es cierto que durante la Reforma, Lutero fue visto como anticristo por los católicos y que los protestantes acusaron de lo mismo al Papado de Roma. Incluso hoy algunas iglesias protestantes norteamericanas han señalado que el famoso 666 está ligado a los códigos que operan el sistema de Internet, reproducido ahora como www, la llave que nos conecta al mundo virtual. Exageración o no, lo cierto es que, como señala Fernando Fuenzalida, en Estados Unidos numerosos movimientos milenaristas han rechazado el uso de chips de identificación, que se adhieren a las manos de las personas, aduciendo que coinciden con la profecía apocalíptica de que la Bestia marcará con su número a todos sus siervos.

Jorge Paredes






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