Domingo, 16 de julio de 2006
Superman regresa
Parecía una buena idea. Bryan Singer podría conferirle al hombre de acero una nueva dimensión y acercarlo a la sensibilidad de hoy. Su trabajo en las dos primeras películas sobre los hombres X dejó bien en claro que tenía el suficiente talento para trascender el material que se le encargaba y crear, a partir de personajes preconcebidos, un universo propio.

De manera que volver a contar la historia de Superman, un proyecto largamente pospuesto y que incluso despertó el interés de Tim Burton, era una de las grandes apuestas de la Warner y el director elegido para semejante empresa Bryan Singer.

Parecía una buena idea. Solo eso. Porque "Superman regresa" no llega realmente a sorprendernos, emocionarnos o desconcertarnos. Es simplemente un reciclaje de todo lo que ya hemos visto, envuelto en la apariencia de novedad debido a la tecnología del momento. No hay enfoques nuevos ni situaciones más cercanas a los peligros del momento.

Es sorprendente que Bryan Singer haya sido tan respetuoso de los elementos clásicos del material al punto de hacer de este filme una especie de 'remake' más que una reactualización. A diferencia del prodigioso trabajo de Christopher Nolan en "Batman inicia" (2005), en la que nos contó un cuento viejo de otra manera, Singer solamente apuesta por los efectos visuales de última generación y nos ofrece un contundente menú en ese campo, pero nada más. Grave error.

Superman continúa siendo un héroe unidimensional rodeado por una colección de personajes caricaturescos que, en su mejor momento, son una correcta réplica de sus encarnaciones previas. En otros casos, como en el de Lois Lane, la nueva caracterización sale perdiendo. Porque la inquieta periodista interpretada por Kate Bosworth es antipática sin ser graciosa. Todo lo contrario a la disparatada Margot Kidder que supo ser insufrible, agresiva y encantadora en el filme de 1978.

En cuanto a Brandon Routh, el actor enfrenta un tremendo reto al enfundarse en las vestimentas de Superman/Clark Kent debido al recuerdo de un Christopher Reeve que fue más allá de su propio personaje debido a causas extracinematográficas. Routh asume la tarea con dignidad y al final no sale mal parado. Tiene aplomo, carisma y un rostro suficientemente desconocido para identificarse plenamente con su personaje.

No está bien comparar películas para sacar conclusiones. Pero en este caso no queda otra salida debido a la cantidad de elementos repetidos. Incluyendo líneas enteras del diálogo, que si bien pudieron ser insertadas como homenaje, a estas alturas resultan trilladas y poco graciosas.

La sensación que nos deja esta película es la de haberla visto antes. No una, sino muchas veces. Un 'deja vú' prolongado que, además, peca de anacrónico debido a los nulos intentos por darle a Superman un tono menos ingenuo en un mundo posterior al 11 de setiembre del 2001. Si Batman e incluso el Hombre Araña pudieron ponerse a tono con la amargura con que comenzó el siglo XXI, era natural esperar lo mismo del hombre de acero. No ha sido así, por lo que el resultado es una decepción.



Alberto Servat



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