Domingo, 20 de agosto de 2006
La cartera les queda bien
EL FACTOR FEMENINO
Las seis ministras del Gabinete son la mejor prueba de que la joven relación entre las mujeres peruanas y el poder ha cobrado su giro más importante.

El rasgo más notable de una mujer con poder es que parece que no lo tuviera. La generalización podría pecar de aventurada, pero las seis ministras del actual Gabinete me han dado pie para creer que es así, que a las mujeres no les interesa en absoluto masajear su ego con la omnipotencia que a tantos hombres fascina.

La semana pasada me reuní con ellas para conversar, justamente, sobre cómo transan a diario con el hecho de ser máximas autoridades; sobre cómo esa condición singular ha alterado la normalidad de sus vidas; y sobre cómo los hombres suelen reaccionar ante los cegadores reflectores de su nuevo estatus. Las seis me recibieron con una cordialidad abrumadora, una cercanía que neutralizó, de saque, cualquier indicio de esa hostil parafernalia que a veces suele rodear a los dignatarios. Nunca hubo un plantón. Nunca una mecida. Nunca una exigencia o censura. Nunca un tic de presunción ni un matiz de soberbia.

Es verdad que tienen menos de un mes en el cargo, y que es temprano todavía para concluir algo respecto de su comportamiento, pero por ahora la única diferencia visible entre ellas y cualquier otra mujer peruana radica en un simple detalle físico: ahí donde la mayoría se pone una correa, ellas se ajustan un fajín.

TABLERO DE DAMAS
1 Del sexteto solo Pilar Mazzetti debutó antes en el plató ministerial. Titular de Salud durante el gobierno anterior, ahora se ha convertido en la primera mujer en hacerse cargo del duro portafolio del Interior, sector en el cual podrá aplicar todas las habilidades que antaño desarrollara como --sorpréndanse-- diligente guía de los 'Boy Scout'. "Todo el mundo sabe que soy una tipa verde y nunca, ni como directora de hospital o ministra, han dejado de respetarme", reconoce la doctora al filo de un sillón de su apacible oficina samborjina.

2 Otra mujer que irrumpe en un ámbito que siempre fue reglado por hombres es Susana Pinilla, primera dama en ocuparse de la cartera de Trabajo. En su caso, hay dos hechos que hacen aun más simbólica su designación: su padre, Antonio Pinilla, guió el ministerio en 1958; y su primer trabajo, recién egresada de San Marcos, fue en ese mismo edificio de la avenida Salaverry. "Terminé Antropología y mis primeras prácticas las hice con el ministro Alfonso Grados. Por eso y por mi papá tengo una doble atadura con el ministerio", advierte, encantada de poder completar un emotivo capítulo privado.

3 Todas son profesionales destacadas, pero cada una guarda un perfil distinto. Virginia Borra, la responsable del portafolio de la Mujer, por ejemplo, es la única que milita partidariamente. Sacó su carnet del Apra a los 14 años y tiene una larga trayectoria de trabajo con las redes sociales. "Hace 25 años veía que las mujeres de los pueblos jóvenes tenían temor de participar. Ahora son líderes de sus comunidades", dice doña Virginia, con el discreto orgullo de saberse modeladora de varios de esos liderazgos.

4 Diferente es la historia de Verónica Zavala, titular de Transportes, quien, aunque recién se estrena en un cargo de tan alta investidura, conoce bien el a menudo lodoso terreno de la administración pública, ya que hace poco tuvo un exitoso paso por la Presidencia del Consejo de Ministros. Zavala es una de las más locuaces del grupo y acaso la más bromista de las seis. Cuando le pregunté si le pidió muchos consejos a su hermano (el ex ministro de Economía Fernando Zavala), ironizó: "Yo no le pedí muchos consejos, pero él me dio muchos consejos".



5 La ministra de Justicia, María Zavala, por su parte, es la tercera mujer que llega a hacerse cargo de esa cartera, tras dirigir la Corte Superior de Lima. Basta conversar con ella unos minutos para percatarse de que en su carácter coinciden la más risueña feminidad y el más estricto apego a las obligaciones: "A veces hay que posponer las cosas personales por las colectivas, porque retos y oportunidades como estos no se tienen todos los días".

6 Finalmente tenemos a Mercedes Aráoz, la más joven del grupo, quien a pesar de no poder recibirme (toda la semana se la pasó liando entre el TLC con Chile y la Zona Franca de Puno), le sacó la vuelta a su complicada agenda para conversar por teléfono. Como ninguna de las otras, ella ha tenido una reciente participación en la arena académica, y tal vez por eso ve con harta naturalidad la convivencia de hombres y mujeres en el espacio político. "He visto gran presencia femenina en carreras que tradicionalmente eran para hombres y siempre con logros muy sustantivos", resalta.

Es la primera vez en la historia del Perú que tantas mujeres coinciden en un Gabinete. Y eso, que está lejísimos de ser una mera anécdota, compone un paisaje renovado al que los hombres --nos guste o no-- tenemos que ir acostumbrándonos.

CON LICENCIA PARA MANDAR
Cuando a inicios de abril Alan García prometió que, de ganar las elecciones, formaría un Gabinete paritario, no faltó quien tildara la propuesta de demagoga y electorera. Aunque las suspicacias se diluyeron cuando se conoció la composición del bloque ministerial, siempre quedó la duda puesta: ¿García las convocó por sus talentos profesionales o solo para cumplir con la cuota que oportunamente anunció?

"La presencia de la mujer en cualquier actividad no debiera depender de cuotas, sino de sus capacidades, pero soy consciente de que en sectores como la administración pública, si uno no fuerza un poco las cosas, el proceso de inclusión es mucho más lento", opina Pilar Mazzetti, convencida de que de la actual gestión de sus colegas dependerá la incorporación de mujeres en futuros gabinetes.

Virginia Borra, por su parte, extraña más figuras femeninas en el equipo, pero reconoce el valor de la convocatoria. "Yo estaría mucho más feliz si hubiera paridad en el Gabinete, como ocurre en otros países, pero estoy contenta porque es un buen referente para Latinoamérica".

Las otras ministras tienen puntos de vista complementarios. Susana Pinilla cree que "García sabe que las mujeres pueden dar un gran aporte profesional, técnico y social". Para Verónica Zavala, Mercedes Aráoz y María Zavala el Gabinete es un espejo de la dinámica de la sociedad actual, "donde hay hombres y mujeres que toman decisiones diariamente".

AHÍ ESTÁ EL DETALLE
El masivo advenimiento de las mujeres al estrato del poder responde a causas que a los hombres a veces nos cuesta identificar. Les pregunté a las ministras qué talentos diferenciados le han permitido a la mujer ganar terreno y me deslumbró la enorme coincidencia de sus respuestas.

Tras descartar cualquier tipo de 'superioridad' intelectual entre géneros, las seis destacaron valores como la persistencia, el orden, la sensibilidad hacia los detalles producto de la facultad de ser madres, la habilidad de encontrar más alternativas ante una crisis, la apertura, la disposición para trabajar en equipo, la capacidad de análisis, además, por cierto, de la paciencia, el diálogo, la tendencia a escuchar más y el ya célebre sexto sentido.

Pero antes de que algún lector piense que las ministras se prodigaron excesivamente en un majestuoso recital del 'autobombo', les cuento que también fueron autocríticas con el género.

Para Verónica Zavala, por ejemplo, "el lado negativo de fijarnos tanto en los detalles es que podríamos perdernos en ellos". Ella dijo, además, algo que me gustó mucho: "Las mujeres tendemos a luchar todas las causas justas, en cambio los hombres son más selectivos con las batallas que pelean. En los últimos años, felizmente, el sesgo ha cedido un poco: ahora las mujeres hemos aprendido a escoger mejor nuestras batallas".

Por otro lado, aunque se formó en Economía, la ministra Aráoz tiene una opinión respecto de la diferencia entre géneros que raya con lo antropológico. "Las mujeres trabajamos más en equipo, porque somos naturalmente intuitivas para eso, somos más cercanas, preferimos la conexión. Desde siempre, las niñas se sientan a conversar y a jugar al té, mientras los chicos juegan al fútbol y a la guerra. Nosotras colaboramos, ellos compiten".

EL PODER DE LAS MUSAS
Las ministras no se creen del todo ese prejuicio social que juega a favor de las mujeres y según el cual los hombres, en el ámbito del poder, somos más susceptibles de ser corrompidos.

Para ellas la posibilidad de perder el sentido de la realidad también las afecta, y saben que si ha habido una mayor casuística en contra de los varones, es porque ellos han estado más expuestos al soborno. "En respaldo del género, espero que efectivamente seamos más reticentes a la corrupción, pero no creo que sea necesariamente así", me dijo Pilar Mazzetti.

De otro lado, las recientes medidas de austeridad en la vigilancia para dignatarios (cada una tiene cuatro personas que velan por su seguridad) las ayuda, por un lado, a no sentir ínfulas ni tener poses y, por otro, a estar más cerca de la población. "Me vacuno permanentemente para no perder el contacto con el mundo, espero ser siempre sencilla y estar vinculada a la gente" (Pinilla). "Si no hay principios sólidos, tanto hombres como mujeres pueden marearse" (M. Zavala). "Tener una moral bien puesta no tiene nada que ver con el género" (Aráoz). "El poder no debe cambiarte, hay que tratar de ser las de siempre" (Borra). "La mujer es más pedestre, tener que hacer cosas cotidianas hace que estés mucho más pegada a la realidad" (V. Zavala).

LOS HOMBRES SON DE MARTE
Ante la curiosidad por saber si alguna vez ellas sufrieron una exclusión machista, todas tuvieron algo que decir. Mazzetti se ríe al recordar que cuando era estudiante de medicina y le tocó reemplazar a un profesor en una clase, el señor que la llevó al salón la presentó así: "Alumnos, ella es la profesora Mazzetti. Habrán notado que es mujer, pero es una persona muy capaz".

Pinilla, por su parte, lamenta que aún haya taras burocráticas que impidan a la mujer hacerse un sitio en la sociedad. "Las mujeres debemos criar a los niños y las niñas dejándoles en claro que los derechos dependen únicamente de sus capacidades".

Virginia Borra me dice que siempre ha trabajado con hombres y nunca se ha llevado mal con ellos. "Lo importante es que todos sientan que su espacio es reconocido", asegura.

María Zavala afirma haber oído alguna vez comentarios del tipo "mejor hay que elegir un hombre, porque las mujeres se complican con los embarazos". La titular de Justicia abre los ojos y sentencia: "depende de nosotras romper con ese concepto".

Verónica Zavala y Mercedes Aráoz no se hacen líos, ellas dicen que al género opuesto "lo mejor es tratarlo de igual a igual".

Cuando les pregunté a las dos ministras que están casadas (Pinilla y Borra) cómo actúan sus parejas ante la (quizá incómoda) figura de ser 'el esposo de la ministra', ambas coincidieron al afirmar que ellos no se han hecho ningún problema con la situación. "Nos hemos alternado los cargos de relevancia, así que me respalda mucho", señala la titular de la Mujer. "Es lindo, porque ahora puede tener más contacto con los chicos", acota Pinilla.

¿LOS NENES CON LAS NENAS?
Tal vez el evento que mejor mide el peso que tienen las seis ministras al interior del Consejo de Ministros es la justificada habilitación de un baño para mujeres en palacio. "Lo solicitamos porque encontrarnos en el mismo baño era, digamos, gracioso", dice Susana Pinilla.

Por casualidad, cuatro de las seis (Pinilla, Aráoz, V. Zavala y Borra) se sientan juntas en el consejo (el orden lo establece la antigüedad de cada sector), y aunque no hay mucho espacio ni tiempo para que el toque femenino se ponga de manifiesto en las larguísimas sesiones ("de hecho no es un shower, me aclara, divertida, Verónica Zavala), las ministras intercambian consejos y buscan hacerse amigas.

También destacan que la relación con los ministros es absolutamente llevadera. "Son muy cariñosos, cuando estuve con el yeso en el pie, todos se preocuparon", cuenta María Zavala.

Mercedes Aráoz contrapuntea y, en clave de chiste, recuerda que hace unos días, en su cumpleaños, todas las ministras tuvieron la delicadeza de llamarla, cosa que algunos caballeros olvidaron. "Esa preocupación es bien femenina", acota.

QUÍTAME EL FAJÍN
Pilar Mazzetti extraña tomar desayuno con sus sobrinos en pijama los fines de semana y caminar por su jardín. Susana Pinilla extraña correr por el Pentagonito y sentarse con su hijo Joaquín, de 9 años, a revisar sus tareas. Virginia Borra aún no se acostumbra a no tener privacidad, por eso una tarde (espero no estar siendo infidente, ministra) se escapó con su esposo a pasear por la calle Capón sorteando al despistado guardia que los custodiaba. Verónica Zavala extraña almorzar con su mamá y espera pronto tener tiempo de ir al cine y de leer más (dicho sea de paso, tiene una excelente biblioteca). María Zavala extraña tener espacio para sus dos hijas y su mamá, para ir a la peluquería, hacer footing y ´pilates. Mercedes Aráoz también extraña hacer deportes y pasar más tiempo con su hija Daniela (14), y confía en recuperar su trabajo de voluntariado con adolescentes de zonas populares.

Desde luego que ninguna se queja del cargo, al contrario, a las seis se les ve comprometidas y empiladas, pero hay momentos --quizá solo sean segundos-- en que nada les gustaría más que recuperar la placidez del anonimato y el impagable beneficio del tiempo libre.

LAS MUJERES ARRIBA
Las seis tienen claro que su presencia entre los ministros representa una enorme responsabilidad ante el género femenino, porque sus gestiones serán un hito para las mujeres que en los próximos años pretendan involucrarse en la gestión pública. "Este es un mensaje a las mujeres, que ven que se abre un espacio para ellas", opina Borra. "No es una anécdota, no hay otra alternativa que hacer las cosas bien", considera Mazzetti. "Cuando haya balance en el ámbito familiar, laboral y público, recién habrá igualdad", explica Pinilla, quien --con datos a la mano-- agrega que las mujeres asumen el 95% de las actividades del hogar, participan de la PEA en un 45%, pero en el espacio político solo intervienen en un 15% .

Para Verónica Zavala hay un "compromiso con las mujeres para que la puerta a la política no vuelva a cerrarse más". María Zavala suscribe enfáticamente la idea del compromiso y Mercedes Aráoz afirma que en el futuro inmediato la mujer será protagonista en todos los ámbitos.

Definitivamente, parece ser el turno de las mujeres de probar su destreza en el poder. Sospecho que los hombres, más que padecerlo, hemos empezado a disfrutarlo. El hecho de que esta nota la firme uno de ellos es apenas una ironía intencional.



Renato Cisneros
4 Ocho ministerios, diecinueve años, veinte señoras



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