Viernes, 20 de octubre de 2006
El Señor de los Milagros


Hace 30 años arrancó la carrera profersional del  D10S argentino: Diego Maradona



Buenos Aires [AFP]. La tarde del 20 de octubre de 1976 un adolescente de apenas 15 años llamado Diego Maradona debutaba en la Primera División del fútbol argentino y deslumbraba con el atrevimiento de sus endiabladas fintas, en lo que sería el comienzo de una leyenda.

"Entre y juegue como sabe. Si puede tire un 'caño' (pasar la pelota entre las piernas del oponente)", le dijo al muchacho en el vestuario el entrenador de Argentinos Juniors, Juan Carlos Montes, cuando en el entretiempo del partido ante Talleres de Córdoba le avisó que entraba a jugar.

Y el 'Pelusa' no lo defraudó, pues fiel a su estirpe de 'potrero', el que sería un mesías para el fútbol argentino, en su primera jugada, a diez días de cumplir los 16 años, le hizo un fenomenal 'caño' al volante Juan Cabrera, de Talleres de Córdoba, que despertó un aplauso en la hinchada.

El joven había surgido como "cebollita" (jugador de infantiles) y asombraba a más de uno con sus malabares en los entretiempos de los partidos de primera.

Hace 30 años, Diego ingresó en el segundo tiempo del partido y su aparición fue el inicio de años de gloria para el fútbol argentino, con el despertar de un amor incondicional entre el genio de la pelota y los aficionados que lo erigieron en semidios.

El ex defensor de la selección y jugador de Talleres Luis Galván relató años después que el partido que su equipo ganaba 1-0 cambió cuando ingresó el futuro capitán albiceleste. "A partir de allí cambió todo. Diego se puso el equipo al hombro y nos fueron arrinconando en nuestro arco. Terminamos defendiendo el triunfo, pero no podíamos creer lo que hacía ese chico con una inmensa melena llena de rulos", señaló Galván.

El viejo estadio de madera de Argentinos estaba casi lleno, porque se había corrido la noticia de boca en boca del posible debut de un jovencito que descollaba en las inferiores.

Maradona se despertó ese día en su humilde casa de Villa Fiorito y con el único pantalón de vestir que tenía y una camisa blanca viajó en ómnibus junto a su padre, don Diego, con la ilusión de su primer partido en primera.

Su irrupción fue en aquella tarde primaveral de 1976 una bocanada de aire puro y libre en medio de un régimen militar que había asaltado el poder siete meses y que hundiría al país en la mayor matanza de su historia.

Fue la antesala de una historia que lo llevaría a ser idolatrado por millones de personas y a ser considerado, para muchos, el mejor jugador del planeta en los años 80.

Su carrera le permitiría, además, dejar atrás años de sufrimiento y postergaciones para toda la familia por los ingresos del hijo pródigo.

"Mi sueño es jugar en la selección y ser campeón del mundo", había declarado en aquellos días.

Sus sueños se materializaron como goleador y conductor en la selección, en Boca Juniors, Barcelona de España, Napoli de Italia, Sevilla de España, Newell's y otra vez Boca en la despedida.





¿Porqué cree usted que no hay nuevas figuras en el criollismo?
4 Deje su mensaje


Copyright Empresa Editora El Comercio S.A.
Derechos reservados
Contáctenos

Edición impresa