Sábado, 20 de enero de 2007
Pinceladas surrealistas en el ecran


La galería tate ofrecerá una completa muestra de la relación del pintor catalán con el cine. Se exhibirán las películas de Buñuel y Hitchcock en las que participó



Londres [AFP]. La relación entre el genio del surrealismo Salvador Dalí (1904-1989) y el cine será objeto de una exposición en la Tate Modern de Londres, que pretende explorar una de las facetas menos conocidas del contradictorio artista catalán.

"Dalí y el cine", que estará abierta al público desde el 1 de junio hasta el 9 de setiembre, reunirá más de cien obras, entre pinturas, esculturas, fotos, dibujos, filmes, guiones y manuscritos del artista. "Esta será la primera muestra consagrada a explorar la visión cinematográfica de Dalí a través de todos los lenguajes que utilizó el artista, uno de los más interesantes del siglo XX", indicó el curador de la exposición, el británico Matthew Gale, al anunciar la futura exposición.

Montse Aguer, directora del Centro de Estudios Dalinianos --de la Fundación Gala-Salvador Dalí-- coincidió que Salvador Dalí no puede ser comprendido al margen de su relación con el cine. Gale subrayó que el hilo conductor de la exposición será la interrelación entre la pintura de Dalí y su actividad en el cine: desde sus guiones cinematográficos y su colaboración con Luis Buñuel en "El perro andaluz" (1929) y "La edad de oro" (1930), hasta su trabajo con Alfred Hitchcock en la siempre fascinante "Spellbound" (1945).

La fascinación de Dalí con el lenguaje del cine era tan fuerte que lo llevó en los años 30 a Hollywood, la meca de esta nueva cultura de masas, donde el artista colaboró también con Walt Disney, para quien trabajó en animaciones, y donde se ganó la vida retratando a algunos de los magnates de la industria, como Jack Warner.

"Dalí creía que el cine estaba impregnado de magia", dijo Gale, y señaló que la muestra destacará también el amor del artista por los grandes cómicos del cine mudo, como Buster Keaton y Harry Langdon, y también por los hermanos Marx, para quienes escribió un guion en 1937. "Dalí consideraba a Harpo el más grande de los surrealistas", indicó Gale, que lamentó que ese guion quedara solo en proyecto.

Señaló que fueron las turbadoras y enigmáticas pinturas de Dalí, que son quizá las obras pictóricas que develan con mayor fuerza el mundo paralelo del inconsciente, las que llevaron a Hitchkock a buscarlo para que creara una secuencia onírica en "Spellbound". Se trata de una sugerente escena en la que Gregory Peck sueña con situaciones extrañas, en las que aparece una diosa griega con el rostro de Ingrid Bergman. La escena, que llegó a verse en los cines y actualmente en DVD, solamente tiene algunos minutos y no todo lo filmado.

Dalí dejó también su huella sobre cineastas jóvenes como David Lynch, que considera su película "Eraserhead" (1977) un tributo al artista catalán, que ha sido uno de los creadores más exaltados por su imaginación y vanguardismo, pero también de los más criticados por algunas de sus posiciones políticas.

La Tate confía que esta exposición, para la que instalará pequeñas salas de cine que acompañarán los recintos consagrados a las pinturas y esculturas, será una de las más taquilleras del año en Londres.





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