"Simplemente no hay capacidad para saber qué hacer con la plata"

Por Francisco Tumi Guzmán

El filósofo Luis Bacigalupo es la cabeza de la Dirección de Proyección Social de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Como tal, es el responsable de los vínculos entre esa universidad y los gobiernos regionales y locales del interior del país, que de manera creciente y cada vez más formal se acercan a la PUCP para solicitar asistencia de diverso tipo en su búsqueda del desarrollo. Cumpliendo esta función, Bacigalupo ha viajado en los últimos años por prácticamente todo el país y está al tanto del proceso político, económico y cultural que viven las provincias. En la entrevista que sigue, habla de algunos aspectos clave de este proceso.

El encrespamiento social que se registra en varios puntos del interior del país suscita interpretaciones contrapuestas. ¿Cómo debe explicarse la tendencia al conflicto en momentos en que los gobiernos locales tienen más recursos que nunca?
Mi impresión es que, a partir del proceso de descentralización, está llegando a los gobiernos locales y regionales una importante cantidad de recursos. Sin embargo, no existen los canales adecuados para que esos recursos sean bien utilizados en el desarrollo de la región. Hay recursos disponibles, pero están cayendo sobre un terreno que no ha sido preparado para recibirlos. El resultado es una situación de entrampamiento o de transición que aún no se resuelve.

¿En qué consiste esa falta de canales?
Son varios factores. Por ejemplo, el Gobierno Central ha reconocido que la valla puesta al manejo de esos recursos puede ser una suerte de corsé que impide que haya flexibilidad en su manejo. Pero lo más importante, lo esencial, es que el nuevo flujo de rentas ha generado la situación de contar con recursos económicos sin haber trabajado suficientemente los recursos humanos.

Sin embargo, los reclamos de las autoridades del interior contra el Gobierno Central hacen pensar que no les dan plata.
El problema ya no es falta de plata. El problema es la inexistencia de procesos para hacer un adecuado uso de los recursos. El reclamo de las autoridades responde en parte a viejos hábitos políticos, a una manera perniciosa de hacer política, así como a la existencia generalizada de una cultura de la desconfianza que no favorece en absoluto el proceso de descentralización.

¿Cuál es el resultado práctico de esa brecha entre recursos económicos y recursos humanos?
Hay cifras importantes que se están recibiendo, pero al mismo tiempo lo que uno ve cuando viaja es que gran parte de esos recursos se va en edificaciones como coliseos, losas deportivas, plazas de toros y, sobre todo, ornato y parques. En todo el interior del país está de moda, por ejemplo, la construcción de parques ecológicos, que de ecológicos solo tienen el nombre.

En busca de resultados concretos
¿Cómo empezó la relación entre la universidad y las autoridades del interior del país?
El trabajo de la universidad en apoyo de las necesidades del interior del país ya tiene varias décadas, pero siempre se ha realizado desde una perspectiva filantrópica, que no es negativa, al contrario, es muy buena, pero no es completa. Lo que se necesita ahora es coordinar todas esas actividades de tal forma que la filantropía no quede simplemente en una acción inspirada e individual, sino que se concrete en resultados para el desarrollo de toda una región.

¿Qué clase de solicitudes llega a la universidad?
Una de las más novedosas solicitudes, quizás por inesperada, y que obliga a la universidad a reflexionar adecuadamente acerca de la labor que le demandan las regiones, viene de la región Tumbes. Consiste en pedirle que administre en fideicomiso, junto con otra universidad privada, la Reserva Natural de los Manglares, que además es un proyecto binacional en el que, muy probablemente, participen instituciones universitarias del Ecuador.

¿Tienen los recursos y la organización para responder a este tipo de demandas?
Los tenemos, pero de manera limitada. Es decir, no puede hacerlo sin asociarse con entidades que puedan respaldar esta visión, es decir, entidades financieras, pues tenemos los recursos como universidad para diseñar adecuadamente proyectos, pero no para su ejecución. Allí se necesita que los propios gobiernos regionales hagan uso de sus recursos y que la cooperación internacional y otros organismos puedan participar mediante alianzas.

LA FICHA
Nombre:
Luis Eduardo Bacigalupo Cavero-Egúsquiza.
Nacimiento: Lima, 17 de febrero de 1955.
Estudios: Filosofía en la Católica y en la Universidad de Salamanca (España). Doctorado en la misma especialidad en la Universidad Libre de Berlín.
Trayectoria: Ha sido subdirector del Instituto Riva-Agüero de la PUCP y director del Consorcio de Universidades. En la actualidad, aparte de docente, es miembro del Consejo Universitario de la PUCP y director de Proyección Social de esa universidad.