Tarata en la recta final: ¿por qué es importante el juicio a terroristas?

El proceso contra la cúpula de Sendero Luminoso, entre ellos su cabecilla Abimael Guzmán, está por concluir. La fiscalía ha pedido cadena perpetua

Revisa la situación de cada uno de los terroristas procesados por el atentado en Tarata. (Foto interactiva: Sebastian Ortiz M./ Diseño: Solange Ávila)

Por: Sebastian Ortiz Martínez

El juicio oral contra los integrantes de la cúpula del grupo terrorista Sendero Luminoso, entre ellos su cabecilla Abimael Guzmán, por el atentando en la calle Tarata (Miraflores) en 1992, concluyó la semana pasada y este martes 11 se dictará una sentencia. El Ministerio Público ha solicitado que los 12 senderistas procesados sean condenados a cadena perpetua por la autoría mediata de este crimen.

Marcos Ibazeta, ex presidente de la Sala Penal Antiterrorista, consideró que se deben “reprimir” todos los actos de terrorismo, en especial el atentado en la calle Tarata, que dejó 25 muertos y 155 heridos.

“Justamente con Tarata se quiebra por dentro Sendero Luminoso. Una cosa era que ataquen selectivamente a funcionarios del Estado o que asesinen a pobladores fuera de sus casas y otra que pongan una bomba para que vuele un edificio de departamentos, donde muere gente que no tenía relación directa entre la acción y consecuencia”, indicó a El Comercio.

El ex juez opinó que Sendero Luminoso “se ahogó con la propia sangre que demarró”.

Ibazeta explicó que el juicio de Tarata es importante, pese a que se resolverá 26 años después de la explosión del coche bomba, porque permitirá que mandos terroristas como Osmán Morote y Margot Liendo Gil, que actualmente están bajo arresto domiciliario, cumplan una pena, de ser hallados culpables, más severa a la que les impusieron anteriormente (25 años).

“Tuvimos un conflicto de leyes penales en el tiempo. Morote y otros terroristas fueron condenados por hechos ocurridos antes de los noventa, las penas por terrorismo en ese tiempo eran muy benévolas”, refirió.

El ex presidente de la Sala Penal Antiterrorista dijo que, durante el proceso, el Ministerio Público no debió dejar dudas que Morote, a pesar de haber sido encarcelado tres años antes del atentado en Tarata, sí participó en la toma de decisión desde la cárcel. “Morote pudo estar en la cárcel, pero las cárceles estaban tomadas por Sendero Luminoso y eran sus trincheras de guerra, nada se hacía sin que la cúpula lo autorizara”, subrayó.

También opinó que el juicio debe servir para que el Estado revise si todas las víctimas de Tarata fueron resarcidas económicamente. “Hubo un abandono grosero de aquellos que defendieron al país y de quienes sufrieron las consecuencias de la ira terrorista. Nunca se investigó la ruta del dinero de Sendero Luminoso”, acotó.

—El narcotráfico, la caja de Sendero—
Pedro Yaranga, experto en temas de terrorismo y narcotráfico, afirmó que el hecho de que el juicio a los autores mediatos de la explosión del coche bomba en Tarata concluya 26 años después del atentado demuestra “la lenidad de la justicia que tenemos en el Perú”. “Esos procesos no deberían extender tantos”, añadió.

El especialista, además, indicó que el proceso ha sido importante para definir que Sendero Luminoso fue financiado por el narcotráfico.

“Por cuestión de estrategia, Abimael Guzmán ha dicho que nunca [en] su vida ha visto [a narcotraficantes]. Probablemente, no, pero sí ha gozado del dinero del narcotráfico. De lo contrario, jamás hubiera resistido tantos años Sendero Luminoso, porque sus acciones eran costosas, más aún por la cantidad de gente que los apoyaba”, subrayó.

—¿Las condenas se pueden sumar?—
La abogada penalista Romy Chang explicó a El Comercio que los integrantes de la cúpula de Sendero Luminoso que no reciban la cadena perpetua por el atentado en Tarata solo podrán estar en prisión 35 años como máximo.

“Es lo que se llama concurso real retrospectivo. Si después de una sentencia condenatoria se descubre otro hecho punible cometido antes de ese primer fallo por la misma persona, la pena que el juez fije en el nuevo proceso se va a sumar a la anterior hasta un máximo de doble del delito más grave, pero sin exceder los 35 años”, detalló.

Por ejemplo, si a Morote, quien cumplió una pena de 25 años de prisión por los delitos de terrorismo y homicidio, se le impone otra condena de 35 años por Tarata, él solo retornará a la cárcel a cumplir la diferencia. A esto deben restarse los años que pasó bajo prisión preventiva.

“Le van a tener que descontar. Se puede sumar, pero hasta un tope de 35 años. No puedes ir más allá de los 35 años a menos que sea cadena perpetua. Jurídicamente así lo van a hacer. Debe haber un cambio normativo”, acotó.

En la foto interactiva que acompaña esta nota puedes revisar la situación de cada uno de los terroristas procesados por el atentado en Tarata.

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