Desde que lo vio dijo ‘Ese va a ser mi Wuf’

Borda es un perro mestizo, grande, de origen callejero y cuando lo conocieron se le calculaba 5 años de edad, estaba anémico y medio cojo, todas características que desanimarían a muchos de adoptarlo, pero no a la familia Guerra

Alejandra y Joaquín Guerra adoptaron a Borda hace dos años y han aprendido muchísimo sobre lo que implica tener un perro adoptado. Uno de los aprendizajes es que devuelven mucho amor.

Por: Andrea Carrión

Cuando los perros de la familia Guerra murieron con apenas 1 semana de diferencia, Alejandra y su hermano Joaquín se quedaron con tal vacío que no pasó mucho tiempo para ponerse a buscar un perro que les aliviara la pena. Esto sucedió hace 2 años y fue así como llegó Borda.

Comprar nunca fue una opción y Alejandra había escuchado de la asociación WUF y de los perros que ofrece en adopción a través de su portal wuf.pe

“Estaba triste por mis perros, nos habíamos acostumbrado a tenerlos en la casa, así que empecé a buscar uno. Me gustaba la idea de darle hogar a un perro sin uno y sentir que no solo ganaría yo sino también el perro”, comenta Alejandra.

No pasó mucho tiempo. Ella y Joaquín aún viven con sus padres así que les tocó hacer las consultas del caso, crucial cuando planeas llevar un animal nuevo a casa. Por suerte su mamá Susana Muñoz apoyó 100%, su papá no se mostró muy convencido, pero al final todos estuvieron de acuerdo y hoy todos babean por Borda.

“Desde que vi la foto de Borda dije ‘Ese va a ser mi perro’. No había duda y así fue”, comenta.

Todo había fluido bien. Pasaron con honores la entrevista que suele hacer WUF a los postulantes y en pocos días conocieron a Borda. Era tan perfecto como en la computadora. Y entonces llegó la primera mañana.

“Me desperté, fui a buscarlo y no estaba. ¡Casi me muero! Salí corriendo en piyama a buscarlo por el malecón de Miraflores. Mi hermano salió a la calle y ahí se encontró con un ‘huachimán’ caminando con Borda y preguntando ‘¿De quién es este perro?’”, recuerda Alejandra.

WUF había entregado a Borda bien de salud, pero sí estaba más flaco de lo que está ahora y nunca imaginaron que podía pasarse por una reja que da a la calle.

Felizmente el susto no duró mucho y fue gracias al collar con la plaquita de WUF que llevaba en su cuello. Eso ayudó mucho a reconocer que era un perro de casa que se había perdido.

Borda es uno de los tantos perros que han sido rescatados por las chicas del albergue Voz Animal Perú, afiliado a WUF. A mediados del 2016 fue encontrado en Villa El Salvador con una pata rota –al parecer había sido atropellado- y luego de una serie de exámenes, resultó tener anemia y erliquia, como suele suceder con la gran mayoría de perros callejeros.

“Cuando me enteré de eso, pensé que el pobrecito tendría menos chance de encontrar una familia que lo quisiera adoptar, encima ahí ya tenía como 5 años de edad y una leve cojera. Todo eso me animó más a querer adoptarlo”, comenta Alejandra.

Generalmente las personas interesadas en adoptar un animal tienden a buscar a los más jóvenes, con los Guerra sucedió lo opuesto

“Todo el mundo busca cachorro, cachorro, cachorro... Pobres los perros mayores que no les dan la oportunidad, me da mucha pena”, comenta Joaquín, quien apoya a otros perros de albergue con paseos, tiempo y vendiendo rifas entre sus amigos para comprar comida.

Borda tuvo suerte. No solo recibió el cuidado médico que necesitaba, sino también entrenamiento con un experto para facilitar la transición y mucho amor. Encima resultó ser un perro tranquilo y que apenas ladra en casa.

“Mi papá siempre bromea diciendo ‘tu perro vino fallado, jamás ladra’”, dice Alejandra entre risas. “Es perfecto, se queda tirado y tranquilo”.

No es la primera vez que esta familia le da hogar a un perro callejero. Hace muchos años, cuando su Labrador Salomón aún estaba joven, un día apareció frente a la puerta de su casa una Siberiana que no se terminaba de ir. A veces desaparecía, pero siempre regresaba, así que le abrieron la puerta y la llamaron Shiva. Vivió 16 años. Hubo tanta química con Salomón que prácticamente murieron juntos.

“Salomón y Shiva tenían más reglas y límites, en cambio Borda pasea por todos lados, se sube en los muebles, sobre las camas, lo tenemos muy engreído y eso no está bien”, reconoce Alejandra. “Lo bueno es que se adaptó perfecto a nuestro estilo de vida. Imaginé que eso sucedería cuando leí la descripción que aparecía en su perfil en el portal de WUF, algo muy bueno que hace esta asociación con todos los perros que ofrecen en adopción a través de Internet y que resulta muy útil cuando estás buscando adoptar un animal, pues te permite elegir lo que más se puede acomodar a ti”.


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