Desde cachorro peleó por comida, hoy vive como un rey

Con pocas semanas de vida, fue blanco de gatos callejeros que lo atacaban en un mercado para quitarle las sobras que le dejaban. Hoy es el engreído de dos mujeres que lo adoran y pronto tendrá su propio jardín

Yaku es de esos perritos callejeros con suerte que pudo terminar en un basurero, pero que hoy tiene una familia que lo adora y lo protege.

Por: Andrea Carrión

Con pocas semanas de nacido, Yaku tuvo que aprender a golpes y rasguños que cuando hay hambre y poca comida, gana el más fuerte o el que tiene más calle.

Tendría unos 2 meses de edad cuando una chica que rescata animales lo encontró deambulando solito y lleno de pulgas en un mercado por el Centro de Lima. Su cuerpo estaba todo arañado y su carita llena de heridas gracias a los gatos que le quitaban la comida que le dejaba la gente. Como apenas era un cachorro, aún no sabía cómo defenderse.

Yaku fue llevado a una clínica veterinaria donde lo revisaron, lo bañaron y lo desparasitaron. Su foto fue publicada en Facebook y no pasó mucho tiempo para conquistar a Laura Mata y Lourdes Chuecos.

“Nos enamoramos de él apenas lo vimos. Al principio pensamos que era un Jack Rusell y cuando lo conocimos, era un enano con patas gigantes y unas orejotas hermosas. Ahí supimos que de todas maneras sería un perro grandote”, recuerda Laura, su mamá adoptiva.

Al principio no fue fácil tenerlo en casa. Como buen cachorro, donde ponía el ojo Yaku ponía el diente.

“Se comía todo; zapatos, muebles, hasta nos masticaba los pies. Las primeras dos semanas fue todo un rollo, siempre había algo que limpiar o recoger, pero finalmente todos los cachorros son así. Independientemente de si son adoptados, rescatados o no”, comenta Laura.

El reto más grande que tuvieron con Yaku fue educarlo para que pudiera quedarse solo en casa sin que mordiera las cosas. Felizmente resultó ser un perro inteligente y aprendió rápido, no solo a reservar los colmillos para las comidas, sino también a hacer sus necesidades en la calle.

“Bueno, salvo ciertas excepciones como la del fin de semana pasado”, dice Laura riéndose. “Estaba con un amigo en la cocina de mi casa y de pronto escuchamos el típico ruido de bolsa de papitas. Encontramos a Yaku con toda la cabeza dentro de la bolsa, se comió casi todo. Felizmente no le dio diarrea”.

Laura es de las mamás perrunas que ha elegido evitar la comida procesada y alimentar a su Yaku con comida hecha en casa: “carne, quinua, camote, brócoli, zanahoria, todas las verduritas posibles y carne molida siempre, es mas fácil para cocinar. Es mucho más saludable”.

Yaku ya tiene 7 meses y pronto tendrá un nuevo vecindario. La mamá de Laura, Lourdes Chuecos, pronto se mudará al Cusco con mascota incluida y encima allá adoptará a otra chusquita recién nacida. Yaku tendrá hermanita.

“Hemos decidido que Yaku vaya con ella porque él es un perro de espacios amplios. Le encanta correr, tiene mucha energía, es feliz al aire libre arrastrándose y embarrándose por todos lados. Mi mamá ha alquilado una casita con jardín y rodeada de montañas. Me da tristeza, sí, pero él será mil veces más feliz allá y yo tendré mas razones para ir a visitar el Cusco”.

Como Yaku existen millones de perros y gatos sin hogar sobreviviendo en las calles o esperando en un albergue a que alguien se anime a hacerlos parte de su familia.

Yaku tuvo la suerte de que los humanos a su alrededor lo cuidaron y alimentaron dentro de sus posibilidades, pero hay muchos animalitos que no corren con la misma suerte y están expuestos a hambre, enfermedades, frío, accidentes, preñeces no deseadas y maltrato.

“Para qué comprar si puedes adoptar un animal que necesita un hogar, comida y amor, no tiene sentido comprar”, agrega Laura.



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