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Los 75 años de José Luis Rodríguez “El Puma”

Él tiene mucho arte y carisma y su voz ha llegado a millones de personas. Es el cantante y actor venezolano más conocido del continente. Su nombre: José Luis Rodríguez González, "El Puma", quien nació en Caracas, el 14 de enero de 1943. Hace 75 años.

José Rodríguez

(Foto: Agencia)

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Huérfano de padre desde los seis años, fue el último de once hermanos. Lo crió su madre Ana González de Rodríguez, y en ese ambiente que ella amparó y protegió surgió la vocación por el canto del adolescente José Luis.

Le costó muchos años convertirse en una figura internacional; primero debió entrenarse con agrupaciones juveniles donde su voz se empezó a escuchar. Tenía como modelo a seguir a Estela Raval y “Los Cinco Latinos”, un grupo vocal e instrumental argentino.

Esta breve etapa lo marcó de por vida. Nunca más dejó de pensar y sentir como un artista del canto. Cantó donde pudo, en locales y concursos de su país. Como la mayoría de grandes artistas fue descubierto en pleno trabajo. Ocurrió en 1963, cuando un músico y arreglista lo escuchó y vio, y no lo soltó hasta que firmara para su orquesta, el “Billo's Caracas Boys”.

Allí José Luis se mantuvo hasta 1967 y empezó a forjar un nombre, que terminó en el apelativo famoso de “El Puma”, nombre de su papel protagónico en una telenovela con ese nombre, cuya canción interpretó el ídolo argentino Sandro.

En ese mismo periodo, Rodríguez aprendió diversos estilos y viajó mucho. Su sensibilidad se abrió al mundo latinoamericano, grabando en un inicio varios LP y sencillos. Su vena artística le alcanzó por esos años para tentar la actuación en varios music halls.

José Rodríguez

Postal de 1970 cuando El Puma llegó por primera vez al Perú.  (Foto: Archivo Histórico El Comercio)

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A fines de la década de 1960, inició su carrera como solista. Ya tenía la madurez necesaria, pese a sus 25 años. Era una estrella ya no en potencia, sino que empezaba a convertirse en una sorprendente realidad.

Bolerista, luego baladista, y también actor de telenovelas, los ritmos modernos sedujeron al caraqueño que viajaba regularmente a los países sudamericanos para promocionar sus canciones y su propia imagen.

“El Puma” se convirtió en creyente de la Iglesia Protestante en 1973, a sus 30 años, y algunas de sus canciones tuvieron que ver con ese cambio religioso. Sin embargo, ello no melló en nada su imagen de hombre público, dispuesto a aparecer en avisos publicitarios y programas de TV.

José Rodríguez

Cada vez que el cantante venezolano llegaba al Perú, causaba revuelo entre la prensa y sus fanáticas.  (Foto: Archivo Histórico El Comercio)

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Camino a la internacionalización

Pese a todo, el cantante no dejó de ser especialmente una figura artística de Venezuela. En 1976, dio un salto clave al marcharse a vivir fuera de su país. Vivió en Madrid, que le abrió sus puertas y la posibilidad de grabar con Ariola Eurodisc S.A. (hoy BMG Ariola S.A.).

Su gran hit ‘Pavo Real’, además de las baladas ‘Atrévete’, ‘Amar es algo más’ y el casi canto litúrgico ‘Se busca’, todos del LP “Atrévete” (1979), fueron parte de ese cambio. Fue un primer y buen producto desde la concepción discográfica y artística. Y solo fue el inicio: su consagración internacional se dio en los años 80.

En 1980 firmó con CBS (hoy Sony), en un vínculo que generó el álbum clásico: “Dueño de nada” (1982), cuyo principal tema que da nombre el disco terminó por convencer al más escéptico de la calidad artística de José Luis Rodríguez. El disco, grabado luego en portugués, doblegó también la resistencia brasileña que lo acogió con simpatía.

José Rodríguez

(Foto: Archivo)

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Los años 80 fueron de producción constante. Desde su cuartel general en Miami (EE.UU.), el artista viajaba e intervenía en festivales internacionales tanto en América como en Europa. Siempre buscó ampliar su mercado a otros idiomas, pero fue una tarea complicada. No obstante, donde fue aceptado unánimemente fue en su mercado natural: el español.

Su carrera se consolidó con un nuevo disco: “Piel de hombre” (1992). Era entonces un cincuentón exitoso y emprendió así una etapa como empresario. Fundó en 1995 el primer canal de videos musicales de su país, “Bravo TV.”, que llegó a llamarse “Puma TV.” y funcionó hasta el 2007.

A finales de los años 90, “El Puma” volvió al bolero con fuerza, y grabó varios discos con el nombre de “Inolvidable I”, “Inolvidable II” e “Inolvidable III” entre 1997 y 2001.

La lenta declinación de un grande

El siglo XXI encontró a José Luis Rodríguez muy activo. Volvió a grabar clásicos de los años 70, lanzando al ciberespacio su propia Website y grabando con los mejores músicos. Hasta que su voz empezó a resquebrarse, a ceder fuerza y temple ante el paso de los años. A ello se sumó el avance de la piratería discográfica, que restaba valor económico a sus proyectos.

Tomó la ciudadanía estadounidense en el 2004, pero no renunció a la venezolana. Una parte de la crítica no le perdonó ese gesto; fue un breve escándalo que se sumó a sus varios problemas familiares. El caraqueño se resistía a los avatares del tiempo, y con un nuevo contrato discográfico en el 2005 volvió a grabar versiones en homenaje a Camilo Sesto y luego retomó los boleros.

Lo que siguió fue una vuelta a sus canciones clásicas, esas infaltables en programas radiales peruanos como "La hora del lonchecito”, las cuales volvía a presentar en nuevas versiones. Cuentan entre esas canciones ‘Culpable soy yo’, ‘Por si volvieras’, ‘Hay muchas cosas que me gustan de ti’, ‘Tendría que llorar por ti’, ‘Voy a perder la cabeza por tu amor’, ‘Agárrense de las manos’, ‘Este amor es un sueño de locos’, ‘Te imaginas’, entre otros temas.

Mientras incursionaba en breves papeles en el cine y la televisión por cable, y hasta en la publicidad, “El Puma” hacía contra campaña al monstruo de la piratería y dejaba en claro también su posición ante los abusos de la industria discográfica.

José Rodríguez

(Foto: Archivo Histórico El Comercio)

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De esta manera, decidió tener su propia emprendimiento: Elpuma.com, con el que editó en formato de archivo mp3 un nuevo álbum en el 2006. En verdad, José Luis Rodríguez mantuvo un interés en los formatos digitales, pero sin renunciar a los canales discográficos tradicionales aún vigentes.

En una etapa de gran reconocimiento, aunque ya aquejado por una enfermedad pulmonar, el venezolano fue jurado y entrenador en los concursos de canto “La Voz Argentina” y “La Voz Perú”, entre 2012 y 2013. Entonces admitió que cantaba ocasionalmente, pero que ya estaba descartada cualquier nueva grabación. Señalaba que había perdido la batalla contra la piratería.

Hasta que en septiembre del 2014 despejó las dudas sobre su estado de salud. Confirmó que tenía una fibromatosis pulmonar, una enfermedad que podía mejorar pero no curarse… Pero “El Puma” era y es “El Puma”; es decir, una persona impredecible y grabó un nuevo disco, pese a haber negado esa posibilidad. La mejora de su respiración lo animó, sin duda. Los discos fueron de temas cristianos, y también trajo al público el clásico: “Himno a la alegría”.

En el 2015 declaró que deseaba publicar su autobiografía (se llamaría “El Puma y yo”), y se atrevió a anunciar más proyectos discográficos para el año siguiente. Su garra, pundonor y amor por la música lo llevaron a desafiar a los médicos; incluso a cantar en un show con un balón de oxígeno al lado, como lo hizo en setiembre del 2016, en Barranquilla, Colombia (aunque luego canceló sus siguientes conciertos).

En diciembre del 2017, José Luis Rodríguez, el gran “Puma”, resistió un trasplante doble de pulmón. Y lo sobrellevó como todo un luchador y un osado.

Este querido cantante es una persona que, con 58 años de vida artística y algo de 40 discos como solista, no solo merece  y merecerá el respeto de todos, sino especialmente el cariño y agradecimiento por todo lo que sigue dando a la vida y al arte.


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