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El centenario de Rita Hayworth (1918-2018)

Debutó en "Bajo la luna de las pampas" (1935) y cerró su ciclo con una aparición breve en "La ira de Dios" (1972). Hoy cumpliría 100 años. Es el centenario de una diva eterna del cine moderno.

Rita Hayworth

La Diosa del Amor, como era conocida Rita Hayworth, llegó a Lima en el verano de 1962. (Foto: Archivo Histórico El Comercio)

De padre español y madre estadounidense de ascendencia irlandesa, Rita Hayworth nació en Nueva York, Estados Unidos, el 17 de octubre de 1918. Lo hizo con el nombre de Margarita Carmen Cansino Hayworth y tuvo dos hermanos menores, Vernon y Eduardo.

Su padre, un abusador que la maltrató desde muy niña, era Eduardo Cansino Reina (1895-1968), un bailarín y actor español que controló hasta donde pudo su carrera artística. Rita no acabó la primaria, su padre la hizo bailar y la presentaba a cuanto productor pudiera verla. La explotó a más no poder.

La madre de Margarita fue la actriz y bailarina Volga Margaret Hayworth, de quien la diva del cine hollywoodense usó el apellido de soltera para luchar por el éxito; ese éxito que nadie podrá negar que consiguió, pese a una vida sentimental complicada, tormentosa y hasta destructiva.

Rita se casó cinco veces y en casi todos los casos sufrió agresiones verbales, psicológicas y físicas. Desde su primer matrimonio con el empresario Edward C. Judson (1937-1942), mucho mayor que ella; y el director de cine Orson Welles (1943-1948), de quien se divorció en medio de escándalos; pasando por el Príncipe indio Alí Khan (1949-1953), por el que se convirtió al islamismo; hasta el actor y cantante Dick Haymes (1953-1955) y James Hill (1958-1961). De esas cinco relaciones, solo tuvo dos hijas: Yasmine Aga Khan (1949) y Rebeca Welles (1944-2004).

Alguna vez confesó en un documental de televisión, durante sus años de madurez: “Nadie, nunca, estuvo en verdad enamorado de mí (…) Los hombres que creyeron amarme estaban enamorados de ‘Gilda’ y se iban a la cama con ella. Pero a la mañana siguiente se despertaban conmigo. Yo soy yo, y no puedo cambiar lo que soy”.

Orson Welles y Rita Hayworth

Orson Welles y Rita Hayworth

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Rita en Lima, un verano del ‘62

En 1962 sería la primera vez que la “Diosa del Amor”, como la llamaba el público, viajaba a América del Sur. Un avión de la compañía “Varig” la trajo a Lima, donde aterrizó hacia el mediodía del domingo 25 de febrero. Llegó sola, un año antes había enviudado tras la muerte de su esposo James Hill; su hija menor Yasmine, de 13 años, estudiaba en un colegio de Suiza, y su otra hija, la mayor, Rebecca Welles, de 18 años, residía en Los Ángeles (EE.UU.).

No vino en una visita oficial o programada, solo estaba de paso por Lima. Su objetivo era llegar a Río de Janeiro, Brasil, donde había sido  invitada por la municipalidad local para disfrutar del carnaval carioca.

La mítica “Gilda”, filme que protagonizó en 1946, se vio rodeada en el aeropuerto de Limatambo por sus fans sesenteros y por los reporteros gráficos que pugnaron por una foto apenas puso los pies en tierra. Esto la agobió al punto de pedir auxilio: “¡Déjenme salir, necesito tomar aire, me voy a desmayar!”, advirtió Rita, con la desesperación de una diva mancillada.

Rita Hayworth

(Foto: Archivo Histórico El Comercio)

Luego pudo dar sus declaraciones en una improvisada conferencia de prensa, dentro del edificio del terminal aéreo, en un ambiente muy pequeño y caluroso debido a la alta temperatura de ese verano limeño.

La Hayworth reconoció a “Gilda” como el personaje que le dio fama mundial, y contó que los artistas no son los que se hacen millonarios con las películas, sino los estudios cinematográficos, como fue su caso en la Columbia Pictures, donde estuvo durante 15 años. Además, anunció ese día en Lima que incursionaría en la televisión. La mujer madura, de 43 años, que todos vieron hizo historia al llegar a Lima por única vez.

Promocionaba, de paso, su último filme “The Happy Trieves” (“Los alegres ladrones”), conocida también como “Último chantaje”, que se estrenó en EE.UU. a fines de 1961, y en la capital limeña sería en los próximos meses. Allí actuó con Rex Harrison.

El mismo día dominical, más temprano, había pasado por ese mismo aeropuerto internacional, rumbo al Cusco (luego de cuatro días de visita oficial), el príncipe Felipe, duque de Edimburgo (esposo de la reina Isabel de Inglaterra). En un solo día, esos antiguos pasillos aeroportuarios vieron pasar a dos figuras de importancia internacional.

Rita Hayworth

(Foto: Archivo Histórico El Comercio)

El final de una diva

El 14 de mayo de 1987, hace más de 31 años, murió Margarita Cansino. No murió Rita Hayworth, la leyenda, el ícono. Margarita dejó la vida en su casa de Manhattan, en Nueva York. La enfermedad de Alzheimer que sobrellevaba la envolvió en sus sombras finales. Toda la década de 1980 había vivido en esas tinieblas.

Y entonces la actriz y bailarina Rita Hayworth se convirtió en un recuerdo con sus más de 60 largometrajes en poco menos de 40 años de actividad. Siempre será recordada por sus papeles en “Gilda” (1946), en que interpretó a una femme fatale, y en “Cover Girl” (1944), que coprotagonizó junto a Gene Kelly, entre otras películas en que la disfrutamos con un brillo especial en la mirada.

Su camino fue la de un mito. Por eso ella vivió desde esa fatal primavera de 1987 en otra dimensión, más allá del tiempo y el espacio.

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