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Después de 20 años, dependemos solo de nosotros

Un 12 de octubre de 1997 se jugó uno de los partidos más amargos de la historia del fútbol peruano.

Perú Chile

(Foto: Rolly Reyna/ El Comercio)

(Foto: Rolly Reyna/ El Comercio)

archivo el comercio

Hace dos décadas, los peruanos empezamos a despedirnos del sueño mundialista en Chile, en un partido bajo clima hostil, en donde el himno nacional fue pifiado irrespetuosamente. Además, algunos jugadores de la bicolor fueron agredidos por hinchas locales después de finalizado el encuentro. Los chilenos utilizaron todos los recursos para evitar que el equipo peruano consiguiera un resultado positivo.

“Nos mataron” tituló Deporte Total, el suplemento deportivo del diario El Comercio, el 13 de octubre de 1997. En lo que pareció una pesadilla más que un partido, las posibilidades del Perú de volver a un mundial se evaporaron en el Estadio Nacional de Santiago. En la foto aparecía Marcelo Salas, celebrando el primero de los cuatro goles que Chile nos marcó para dejarnos con respirador artificial, dependiendo de otros resultados a solo una fecha del final de las eliminatorias.

Perú Chile

(Foto: Archivo El Comercio)

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Perú llegó a ese trascendental choque con ilusiones, pero también con los puntos merecidos. Recordemos que Brasil no participó en esta fase premundial, pues había campeonado en 1994, y por esas épocas tenía el beneficio de la clasificación directa. Los peruanos encararon el partido con los mapochos con 22 puntos, tres más que los chilenos. Pero los dirigidos por Juan Carlos Oblitas contaban con solo con dos goles a favor, mientras que los pupilos de Nelson Acosta tenían siete. Tras la catástrofe de Santiago, ambos empataron en puntaje, pero la diferencia de goles se extendió a trece.

Tres tantos de Salas y una anotación del defensa Pedro Reyes convirtieron la ilusión en abatimiento. A los 13 minutos Chile sumaba su primer gol, tras una ofensiva persistente y sin respiro. Centro de Sierra y cabezazo del “matador”, quien dejaba sin opción a Julio César Balerio. Luego, a pesar que algunos jugadores no estuvieron a la altura de lo esperado, los once blanquirrojos se lanzaron al ataque, y tuvieron varias ocasiones de emparejar el marcador.

A pesar del lapidario resultado, Perú tuvo sus oportunidades. Muchos han olvidado el “doble palo” de Flavio Maestri. El ariete nacional, ante un centro de Nolberto Solano, cabecea primero sobre el palo derecho del portero chileno Nelson Tapia; la pelota regresa a su posición y ensaya un remate, que vuelve a pegar en el mismo madero. Tras el descanso los chilenos recuperaron la iniciativa y, otra vez a los fatídicos 13 minutos, el defensa Reyes anota, después de una gruesa falla del arquero Balerio. A esto se agregó el desconcierto ante la expulsión de Juan Jayo.

A los 37 y a los 44 minutos los “rojos” sellaron el encuentro con dos tantos del delantero Salas. El telón cayó sobre tierra chilena, justo cuando el elenco peruano se había situado, después de muchos años, en una posición expectante para retornar a las justas mundiales del fútbol. A los peruanos les quedaba un partido en Lima frente a Paraguay –ya clasificado-, pero ni aún ganando existía la certeza de llegar al Mundial. Pues si Chile también ganaba como anfitrión ante Bolivia, conseguía los pasajes a Francia. La diferencia de goles a favor por parte de los sureños era abrumadora. Y así fue, nos quedamos por falta de goles.

Veinte años después Chile ha tenido la oportunidad de saber lo que es quedarse eliminado por goles de diferencia. Cosas del fútbol. Esta vez la selección peruana tiene en sus pies –también en su talento y en su corazón- la oportunidad de clasificar a un mundial luego de 36 años. No va a ser necesario usar la calculadora. Tampoco será una gestión sencilla. Son dos partidos los que definirán todo contra Nueva Zelanda, al que no deberíamos ver como un “equipo chico”.

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